Pabellón de Castilla la Nueva



Fachada principal del Pabellón de Castilla la Nueva, desde la Plaza de los Conquistadores. A la izquierda al fondo, fachada del Pabellón de la Diputación de Barcelona. (Postal de la época)
Desde mediados de 1927, algunas Comisiones de las provinciales castellanas ya se habían mostrados partidarias de participar en el Certamen sevillano, como ocurrió con la toledana que, el 9 de julio de dicho año incluso aprueba organizar la propaganda para concurrir al mismo. 1 En enero del año siguiente se acuerda la construcción del edificio representativo de la región castellana, a cargo de las Diputaciones provinciales de Madrid, Toledo, Guadalajara, Cuenca y Ciudad Real, además del Ayuntamiento de Madrid.

La situación que ocupó la parcela del pabellón, fue en un lugar destacado en la Plaza de los Conquistadores, frente a los jardines del estanque monumental, ocupando toda una manzana, dando su fachada principal al paseo central que iba desde el pabellón de Turismo a las Galerías Comerciales, y su trasera a las representaciones de las Diputaciones de las provincias Vascongadas y Barcelona.

El proyecto del edificio le fue encargado de forma directa sin concurso, a los arquitectos provinciales de Madrid Baltasar Hernández Briz y de Toledo Manuel Sánchez Arcas, aunque en algunas publicaciones también se menciona a Ovidio Botella, sin haberse podido confirmar dicha participación. 2

Los autores del proyecto, realizaron dos visitas a Sevilla, la primera en marzo de dicho año a fin de elegir el solar donde se construiría el pabellón y más tarde, en el mes de julio ya para dejar terminado alguno de los aspectos del edificio y su construcción. 3 Precisamente con motivo de ésta segunda visita, en unas declaraciones de Hernández Briz a un periódico sevillano facilitó detalles del anteproyecto que ya había sido aprobado por las distintas Comisiones provinciales.

Según declaraciones de sus autores, el pabellón tendría una estructura de carácter popular, sobresaliendo en sus temas decorativos las notas más características de la región. El acceso en la fachada principal, se haría por la llamada Puerta de Castilla, que estaría compuesto por cinco puertas superpuestas de arcos rectangulares escalonados, por cada una de las provincias de la región empezando por Madrid, Toledo, Cuenca,  Ciudad Real y Guadalajara. Esta era una solución claramente pre-racionalista, en el que aparecía el nombre y el escudo en cerámica de cada una ellas en el dintel.
Puerta de Castilla con el nombre de cada una de las provincial en el dintel escalonado de ésta. A la izquierda cubo de una muralla y en la zona ajardinada delante de la puerta la estatura de Francisco Pizarro, que realizó Antonio Bidón. (Fototeca Municipal de Sevilla-Archivo Fernández Carmona) 
Esta zona de la fachada principal, la componía en su parte izquierda, de un cubo de muralla de una fortaleza realizado en mampostería, tras el cual se elevaba una esbelta torre de chapitel acristalado de estilo toledano. A la derecha se extendía un muro de tapial típico castellano, y apoyado a éste, un porche con cubierta de teja árabe, sostenido por simulados pilares de madera, reservado para exposiciones al aire libre.

En la fachada lateral derecha se instaló la llamada Puerta de Madrid, que daba acceso a los salones reservados a la Diputación y Ayuntamiento de la Villa y Corte.

Alzados de las fachadas laterales izquierda y derecha. (Archivo Municipal de Sevilla)
Interiormente, el pabellón se articulaba mediante un gran Salón de las Diputaciones ubicado en el espacio formado por el cubo de muralla; antesala y conserjería a izquierda y derecha de la Puerta de Castilla y Sala de Turismo al fondo. A la derecha de esta zona de entrada, se situaba un amplio cuerpo central a modo de galería a la que darían las distintas salas de las provincias. Cada una de ellas podría decorar libremente sus locales; y a continuación una rotonda, distribuidora de los espacios asignados al Ayuntamiento y Diputación de Madrid. 4

Las obras de construcción empezaron tardíamente el 25 de octubre de 1928, por el contratista Sr. Sangües, 5 y su ejecución se vio retrasada hasta poco antes de la inauguración del Certamen. Según la memoria de la misma, se decía “Hemos procurado dar al pabellón un carácter eminentemente popular y característico de las construcciones de este género en la región, construyéndose con ladrillo al descubierto y cajones de tapial, con esgrafiados en cal, con temas decorativos característicos de las construcciones rurales. La parte de Madrid de marcado sabor barroco en su torreón y puerta denominada de Madrid, así como la parte de servicios generales más castellana y con recuerdos característicos toledanos en su torre de chapitel luminoso ”. 6

Efectivamente había claras alusiones al barroco madrileño centrados en la Puerta de Madrid de formas neobarrocas y ostentosa, levantada en uno de los extremos del edificio, y la cúpula de su rotonda. Todo ello mezclado con un recuerdo a las murallas medieval que se elevaba junto a la puerta principal, y contrastando con ésta la adjunta y esbelta torre racionalista rematada con un agudo fanal prismático de hierro y cristal que quería semejarse a las lámparas toledanas, como la claraboya terminada en estrella situada en el centro de la cubierta del pabellón.
Puerta de Madrid, del Pabellón de Castilla la Nueva, a la izquierda se aprecia la fachada principal. (Ilustración de la revista SEVILLA Y LA EXPOSICON-ALBUM ARTISTICO)
Otro de los aspectos en que se hace hincapié tanto en la memoria como en el pliego de condiciones, es la iluminación artística con que se quería dotar al pabellón, mediante reflectores en el exterior que iluminaran el edificio en las noches de las grandes fiestas en consonancia con las instaladas en la Plaza de España y otros lugares del recinto, además de una original iluminación interior del edificio que se proyectara exteriormente a través de la cubierta acristalada de la galería, el chapitel de la torre y la claraboya con estrella como un típico farol toledano, mediante lámparas tubulares.


Secciones trasversal y longitudinal del pabellón, con el desarrollo de la galería y la cubierta acristalada de ésta. (Archivo Municipal de Sevilla) 

El edificio de una sola planta, tenía una superficie de 1.222 m2 construidos 7 sobre una parcela de 1.400, distribuidos de la siguiente manera, el Ayuntamiento de Madrid ocupaba 180 m2, y su Diputación 140 m2, con entrada propia a través de la Puerta de Madrid. Las restantes provincias ocupaban 108 m2 y la oficina de turismo unos 120 8, y el resto de la superficie lo ocupaban, aseos y distintas dependencias de servicio del pabellón.

El sistema constructivo que se adoptó fue el del hormigón armado para la estructura y para los cerramientos bloques de cementos, materiales muy apropiados para que su ejecución fuera rápida, teniendo en cuenta el poco tiempo con que se contaba.

A pesar de carácter provisional del edificio, tuvo un alto presupuesto de 473.053 pesetas, que unido a los gastos de instalación alcanzaron las 700.000 pesetas., aunque algunas fuentes los elevan hasta casi el millón de pesetas. 9

Los contenidos de este pabellón eran fundamentalmente históricos y artísticos. Cada provincia decoró su sala de forma independiente, exhibiendo obras de artes y documentos históricos y representativos de ellas. Sólo en los vestíbulos de éstas, y por acuerdo de las diputaciones, se instalaron fotografías con los monumentos más representativos de las distintas localidades de cada provincia.

De la mano de los textos con que se describen este pabellón en diarios y publicaciones, 10 haremos un recorrido por las distintas salas del mismo y los contenidos que albergaba.

Como ya se ha indicado en la descripción del pabellón, éste contaba con dos puertas de acceso, la llamada Puerta de Castilla, situada en la fachada principal; sin embargo, el lugar elegido para la entrada del público se situó en la llamada Puerta de Madrid, situada en la fachada lateral derecha. Según algunas notas la ornamentación de la parte alta de esta puerta, dice reproducir del frontispicio del Hospicio de Madrid, y a ambos lados se encontraban dos originales fuentes copias de la calle Hortaleza, realizadas en cerámica e iluminadas artísticamente.

Esta portada quería imitar el barroco madrileño con una ornamentación muy recargada, que más bien recordaba a este estilo pero en su faceta levantina. A ambos lados del acceso se instalaron dos fuentes gemelas, copia de la llamada Fuente de los Galápagos o de San Antón de Hortaleza, realizada en cerámica por Juan Ruiz de Luna.

Planta del pabellón en la que se ha indicado la situación de las salas y el itinerario de la visita. (Archivo Municipal de Sevilla)

Traspasada la Puerta de Madrid, como así rezaba en el dintel, se situaba un pequeño vestíbulo donde se instaló un arnés de justas con grabado ecuestre de Don Perafán de Rivera, virrey de Nápoles y primer duque de Alcalá de los Gazules.

La Diputación de Madrid organizó su exhibía en tres salas dedicadas a Cervantes, al Cardenal Cisneros y a la propia Diputación. Sin embargo, se echó en falta la concurrencia de ciertos lugares emblemáticos de la provincia como El Escorial, El Pardo o Alcalá de Henares.
Detalle de la fuente que flanqueaba la entrada de la Puerta de Madrid, realizada en cerámica por Juan Ruiz de Luna, que reproducía a la existente en la calle Hortaleza de Madrid, también llamada Fuente de los Galápagos. (Ilustración revista Toledo Revista de Arte)
La primera sala de la derecha correspondía a la llamada Sala de Cervantes donde se mostraba la partida de nacimiento de este inmortal escritor conservada en la Parroquia de Santa María la Mayor, además de bargueños, un sillón que la tradición atribuye su pertenencia a Francisco Quevedo, tapices con escenas del Quijote, una talla policromada de Cervantes realizada por Juan Cristóbal propiedad del Cuerpo de Inválidos y cuadros atribuidos a Velázquez, Murillo y Claudio Coello. El siguiente espacio lo ocupaba otra sala de la Diputación de Madrid, cuya instalación se había divido en dos partes, la primera con fotografías de los principales lugares de la provincia, y una vitrina donde se podían contemplar autógrafos firmados por Napoleón, Goya, Daóiz, Espartero, etc. Y en la segunda se exhibió una colección de útiles de la Edad de Piedra encontrados en el yacimiento  de Las Vaquerías, así como libros de actas y documentos de los siglos XIV al XVIII.

La siguiente sala de gran riqueza, correspondía a la llamada del Cardenal Cisneros, donde se expusieron distintos objetos pertenecientes al cardenal como un pectoral, un báculo, un porta paz de plata, una carta fechada en 1498 y un arca propiedad al mismo. En grandes estantes se colocaron casullas con bordados del siglo XII, cruces pectorales, cálices, cruces relicarios y la Biblia políglota compútense, además de otros ornamentos litúrgicos y tapices flamencos. Gran curiosidad produjo entre los visitantes, una camisa que perteneció a la reina Isabel la Católica, colgada de una de las vitrinas.
Juegos de ornamentos del Cardenal Cisneros, enviados por la Catedral de Toledo para la exposición en la sala dedicada al Cardenal. (Toledo en la Exposición Ibero-americana de Sevilla de 1929)
A continuación se encontraba la espaciosa galería, iluminada de forma cenital por la claraboya que era su cubierta. Colgaban de sus paredes tapices flamencos del siglo XVII, otros procedentes de la Catedral de Siguenza, además de obras de Zurbarán y Alonso Cano. En vitrinas también se podían admirar objetos religiosos en plata y oro, arquetas, objetos de concha y bronce, y ornamentos litúrgicos ricamente bordados.

Desde esta galería se accedían a las salas de las restantes provincias de Castilla la Nueva.

La primera que encontramos a la derecha, siguiendo nuestro recorrido, es la Sala correspondiente a Guadalajara.11

                La Sala de la provincia de Guadalajara la presidía un magnífico tapiz procedentes de la antigua Colegiata de Pastrana que representaba el Desembarco en Alcázar Seguer de Alfonso V de Portugal, de este mismo lugar también se exhibieron otros cuatro correspondientes a los siglos XV y XVI, también se mostraron un San Francisco de Rivera, una Virgen de Alonso Cano y un Cristo de Zurbarán procedente de Jadraque. Del Ayuntamiento de Guadalajara se expusieron tres privilegios rodados del Siglo XIII y diversos documentos antiguos de Atienza, Budía y del Convento de Vallermoso y de la Catedral de Sigüenza, también de esta catedral se expuso un precioso tríptico y un cuadro de la Anunciación de El Greco, entre otros objetos religiosos.
Anunciación de El Greco de la Catedral de Sigüenza. (Fototeca Universidad de Sevilla)
Se completaba la exposición de esta provincia con una colección de fotografías de sus principales monumentos y sitios pintorescos, así como una gran alfombra con el escudo de la provincial en el centro, confeccionada en la fábrica de tapices de Sigüenza para la Exposición.

Seguidamente se encontraba la Sala de la provincia de Toledo, que tuvo una importante representación con varias secciones como la de Arte Antiguo, Libros y Documentos Históricos, Arte Moderno, Tejidos y Bordados, Damasquinado y Grabado, Hierro Artísticos y Hojalatería Artística.

            En la de Arte Antiguo, destacó la imagen gótica de la Virgen con el Niño de estilo flamenco del siglo XV, además de una colección de pinturas entre ellas el Ecc-Homo de Luis de Morales, el pendón del Cardenal Mendoza, espadas toledanas de los siglos XVII y XVIII, bargueños, sillones, etc.

Entre los documentos se encontraban el códices árabes del siglo XII de Villarrubia de Santiago, Fuero de los Francos de Toledo del mismo siglo, el testamento del Cardenal Mendoza ó el autógrafo de El Greco, entre otros valiosos documentos.

Dos vistas de la Sala de la Diputación de Toledo con los objetos que se expusieron. (Ilustración del Catálogo de la Sala de Toledo en el Pabellón de Castilla la Nueva)

Entre los pintores contemporáneos destacaban, Aureliano Beruete, Esteban Doménech, Ángel Oliveras y Ricardo Arredondo, de este último se exponía sus obras ‘Las Viciosas’ y  ‘Patio y Muralla de la Antequeruela’; en escultura estuvo presente Aurelio Cabrera.
Detalle del Pendón del Cardenal Mendoza, cedido por el Museo Arqueológico para la exposición. (Toledo en la Exposición Ibero-americana de Sevilla de 1929)
Así mismo otros artistas toledanos tomaron parte en la decoración del pabellón en general, como Julio Pascual, herrero, cuyas rejas se encontraban distribuida en distintas partes del edificio, ó Juan Ruiz de Luna, ceramista talaverano, cuyas obras de cerámica artista adornaban diferentes espacios, como las fuentes  laterales de la llamada Puerta de Madrid ó el retablo del altar de la capilla del pabellón realizado todo en cerámica, que representa la aparición de Santa Leocadia a San Ildefonso, situado al fondo de la galería central.
Altar de cerámica realizado por Ruiz de Luna que se encontraba instalado en la Capilla del pabellón y que representaba la Aparición de Sta. Leocadia a S. Ildefonso. (Ilustración revista Toledo Revista de Arte)
Justo antes de llenar al mencionado altar de cerámica, se encuentra a la derecha la llamada Sala de Turismo, con una colección de vistas y fotografías de los lugares más pintorescos de la región, así como cuanta información pueda serle de utilidad el visitante.

Frente a esta sala se encuentra la de las Diputaciones, así llamada para el descanso de los diputados de toda la región, que había sido decorado con gran lujo de detalles con tapices, alfombras y rico mobiliario.

El personal a cargo de los servicio del pabellón, había sido proporcionado con personal de las diferentes diputaciones, que acompañaban y servían de guía e información a los visitantes, siendo el Delegado del pabellón el conde de Cedillo, que a su vez también lo era de la representación de Madrid, habiendo sido nombrando expresamente por el ayuntamiento para que se ocupara de la exhibición madrileña en el pabellón.

En la antesala del Salón de las Diputaciones, se instaló la llamada Sala de Salaverría, en la que se expusieron tres obras del pintor Elías Salaverría, tituladas Don Juan Tenorio, San Ignacio de Loyola y Don Ramiro. Curiosamente otro San Ignacio de Loyola del mismo autor, 12 se podía contemplar en la Sala que dicho Santo tenía en el pabellón de las Diputaciones Vascas.

Continuando el recorrido por las salas, encontramos las correspondientes a las Diputaciones de Cuenca y Ciudad Real. En la antesala que compartían, se había instalado una exposición fotográfica los principales monumentos más interesantes de ambas provincias, así como una interesante colección de imágenes de la ruta que siguió D. Quijote.

En la Sala de Cuenca, se pudieron admirar lienzos de Verones, el Greco y Morales; una dolorosa de Pedro de Mena, y una Virgen sentada de estilo gótico policromada, entre otras esculturas. En vitrinas se exponían pergaminos, cálices, cruces procesionales y gran cantidad de objetos de culto, todos ellos de gran valor tanto material como artístico.
Calvario de la Catedral de Cuenca. (Fototeca Universidad de Sevilla)
En la Sala de Ciudad Real, tuvo una interesante exposición de bordado y encajes de Almagro. Entre los objeto litúrgicos destacan tres custodias del siglo XVIII, dos grandes cruces parroquiales del siglo XVII y un Cristo de marfil de Alonso Cano. En pintura un cuadro de Rivera y otro de Velázquez e interesantes tablas italianas representando la Sagrada Familia. Además de cuadros, bargueños, y otros piezas de gran antigüedad.

            La Diputación de Ciudad Real, también envió para su exposición, un escudo en azulejo con los emblemas de las cabezas de partido, así como el libro de oro de la provincia con prestigiosas firmas. 13

            A continuación de la Sala de Ciudad Real, se encontraban los tres salones asignados al Ayuntamiento de Madrid. En el llamado Salón Clásico, se podían admirar la magnífica custodia procesional de la Villa de 1568 obra de Francisco Álvarez, platero de la reina Isabel de Valois. En vitrinas de caoba y ébano, se exponían una colección de vidrios y cristales artísticos, y otra colección de joyas antiguas
Custodia de la Villa. (Imagen de la Exposición El Antiguo Madrid. 1926)
            Colgados en las paredes se encontraban cuadros de Valdés Leal, Velázquez, Van-Dick y Sánchez Coello, junto a tapices del siglo XV, además de un original frontal de plata repujada del siglo XVII de la iglesia Magistral de Alcalá de Henares.

En otra Sala denominada Romántica, con decoración estilo imperio, se expusieron distintos cuadros, de Goya, Villamil y Bejarano, entre ellos uno de Eduardo Cano que representaba una escena familiar del regreso de Prim de la Guerra de África. En los ángulos se colocaron lujosos armarios con ricas colecciones de joyas y objetos de plata, cristal, marfil y conchas. Y en vitrinas, abanicos, porcelanas y bronces.

Completaban la muestra una colección de fotografías de la Capital del Reino, en las que se reproducía la calle de Alcalá y la Gran Vía, así como documentos de los siglos XIV al XVI, libro de actas municipales y obras editadas en la capital en el siglo XVI.

 El Ayuntamiento organizó un programa de fiestas y actividades culturales que se desarrollarían con motivo de la Exposición, dedicadas especialmente a los turistas que pudiera recibir la ciudad en tal ocasión ya que era punto de paso entre las dos Exposiciones.

El pabellón se inauguró el lunes, 13 de mayo de 1929 por SS.MM. los reyes D. Alfonso y Dña. Victoria Eugenia, que estuvieron acompañados por sus hijas las infantas Dña. Beatriz y Dña. Cristina, los infantes D. Carlos y D.  Alfonso de Bobón y D. Alfonso de Orleans, y el General Primo de Rivera, entre otras autoridades. Éstos fueron recibidos por los presidentes de las Diputaciones provinciales castellanas que les esperaban en la puerta del pabellón, siendo interpretada la marcha real por la Banda Municipal de Música de Madrid.

La representación madrileña, tanto la municipal como la de su diputación era modesta para el potencial que a priori de podría haber mostrado, de hecho se criticó que no hubiera concurrido a la Exposición con un pabellón independiente, y al hacerlo dentro del de la región castellana, ésta fuera muy exigua. 14

Ante estas críticas, y al objeto de desligarse del resto de provincias que concurrían conjuntamente, abrió un acceso independiente en uno de los extremos del edificio, colocando en el dintel de la puerta el rótulo MADRID, conociéndose como Puerta de Madrid.

En Sesión Permanente de la Corporación madrileña celebrada el 30 de Julio de 1930, se aprobaba la cesión al Ayuntamiento de Sevilla de la parte correspondiente del Pabellón de Castilla la Nueva, donde se estimaba podía instalarse una Biblioteca Hispanoamericana. 15

            A pesar del carácter provisional del edificio, en un informe realizado por la Oficina Técnica para el Secretario General de la Exposición, días antes de la clausura del Certamen, aparece éste pabellón, junto a los también regionales de Murcia, Navarra, Cataluña y Vascongadas, por su forma de construcción, podían quedar como permanente.16 El único inconveniente que a la vez tenían todos ellos, era que se encontraban situados en terrenos de los Hermanos Camino, los cuales habían sido arrendados por el Ayuntamiento mientras durara la Exposición.

El 20 de julio de 1931, se produce la cesión definitiva de todo el edificio a la Comisión Liquidadora para su derribo, solicitando la Diputación de Madrid se le reservaran unos objetos cuando se produjera éste, como eran una veleta de hierro de Don Quijote, unas verjas de la fachada posterior, toda la ornamentación de cerámica de la fachada de la Puerta de Madrid, incluidas sus fuentes y reflectores luminosos instalados en ella; las vidrieras con el escudo de la Villa de la citada puerta y otras cuatro vidrieras artísticas de la linterna del pabellón. 17


            Publicado el concurso para el derribo del edificio, se presentaron tres ofertas, siendo adjudico, por ser la de mayor cuantía, la presentada por Francisco Domínguez Horrillo por 7.500 pts., el 8 de junio de 1932. 18 Este importe que a priori podría parecer inferior a la importancia del edificio, se justificó por qué, como ya se especificaba en el concurso, los materiales que debían quedar en poder de la diputación madrileña eran los de mayor valor y el resto del edificio, al ser de hormigón armado incluidas las cubiertas, teniendo poco aprovechamiento el material restante, por lo que los gastos de demolición eran bastante importantes. El edificio quedó totalmente derribado y retirado los materiales, el 16 de mayo de 1933.19

LA FILMOTECA ESPAÑOLA HA EDITADO UNA OBRA TITULADA "LAS EXPOSICIONES DE 1929", EN LA QUE SE RECOGEN IMÁGENES DE LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA DE SEVILLA Y LA INTERNACIONAL DE BARCELONA

A CONTINUACIÓN SE HA INSERTADO UNA RECOPILACIÓN DE DISTINTOS CORTES RELACIONADOS CON ESTE PABELLÓN QUE APARECEN EN DICHA OBRA



NOTAS.-
1.- Toledo en la Exposición Ibero-americana de Sevilla de 1929- Estrella Ocaña Rodríguez. Caja de Ahorros de Toledo. 1985

2.- Física y química en la Colina de los Chopos- 75 años de investigación en el edificio Rockefeller del CSIS. Pág. 98. Editado por Carlos González Ibáñez y Antonio Santamaría García.

- De instituto psiquiátrico “La Milagrosa” a Base Primo de Rivera “Vulgo Manicomio” 1926-2007. Pág, 63. Rafael Fernández López. 2014

3.- Toledo en la Exposición Ibero-americana de Sevilla de 1929- Estrella Ocaña Rodríguez. Caja de Ahorros de Toledo. 1985

4.- El Pabellón de Castilla la Nueva en la Exposición Ibero-Americana costará aproximadamente un millón de pesetas. El Liberal. 05 de julio de 1928. Pág. 1

5.- La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa (1923-1929). Encarnación Lemus López. Pág. 230

6.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Expediente Pabellón de Castilla la Nueva. Rollo 712. Fotogramas Memoria (380 y 381)

7.- El Avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923- Vicente Mora Arenas. Pág.160

8.- El Pabellón de Castilla la Nueva en la Exposición Ibero-Americana costará aproximadamente un millón de pesetas. El Liberal. 05 de julio de 1928. Pág. 1

9.- El Pabellón de Castilla la Nueva en la Exposición Ibero-Americana costará aproximadamente un millón de pesetas. El Liberal. 05 de julio de 1928. Pág. 1

10.- España: sus Exposiciones Barcelona – Sevilla 1929. Editorial de la revista LABORATORIO. Imprenta Borras (Barcelona) 1930. Págs. 187 a 190

- El pabellón de Castilla la Nueva en la Exposición. El Noticiero Sevillano. 23 de octubre de 1929. Pàg. 5

11.- La inauguración del pabellón de Castilla la Nueva de la Exposición de Sevilla. Renovación  semanario popular ilustrado. 07 de mayo de 1929. Pág. 4

12.- web de la Diputación Foral de Bizkaia. “Despacho del Diputado General. Este retrato de San Ignacio de Loyola que pintó Elías Salaverría para presentarlo a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1916. El autor, natural de Lezo (Gipuzkoa), realizó dos ejemplares idénticos de este lienzo: uno que es propiedad de la Diputación de Gipuzkoa y éste. Se trata de una visión un tanto tétrica del Santo Fundador Vasco, que parece salir de una caverna, cuando en realidad tiene detrás la mole rocosa de Aia, frente a la Santa Casa de Loyola, de blanquísima piedra caliza.”

13.- Para la Exposición Ibero-Americana. ABC Madrid. 13 de marzo de 1929. pág. 38

14.- Paginario de la Exposición. Castilla la Nueva. La Libertad. 20 de junio de 1929, página 4.

15.- Informaciones y Noticias Municipales. ABC Madrid. 31 de julio de 1930. Pág. 23

16.-  Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Documentos Varios. Caja 100. Rollo 720 fotogramas del 490 a 506

17.-  Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII . Caja 119. Rollo 735 DERRIBOS fotograma 164
18.-  Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII . Caja 119. Rollo 735 DERRIBOS fotogramas del 160 a 163
Las otras dos ofertas presentadas correspondían a:
-Rafael Garrido Campos por 7.250 pts.
-Francisco Portillo Méndez por 5.031 pts.
19.-  Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII . Caja 119. Rollo 735 DERRIBOS fotogramas del 160 a 163


FUENTES
-La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa (1923-1929). Encarnación Lemus López
-El Avance de la provincia de Sevilla desde el 13 de septiembre de 1923- Vicente Mora Arenas
-Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929. Eduardo Rodríguez Bernal
-Toledo en la Exposición Ibero-americana de Sevilla de 1929- Estrella Ocaña Rodríguez.
-España: sus Exposiciones Barcelona – Sevilla 1929.
-Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Documentos Varios
-Exposición Ibero-Americana de Sevilla. Pabellón de Castilla la Nueva. Catálogo Toledo.
-El Liberal. 05 de julio de 1928
-El Noticiero Sevillano. 23 de octubre de 1929
-Renovación  semanario popular ilustrado
-ABC Madrid. 13 de marzo de 1929
-La Libertad. 20 de junio de 1929
-ABC Madrid. 31 de julio de 1930
-Flores y abejas 19 de mayo de 1929

-Toledo en la gran Exposición sevillana. Toledo revista de arte. Octubre 1929

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