- El Stadium de la Exposición


Vista aérea del Stadium de la Exposición durante la celebración de un partido.
La construcción de un recinto para albergar distintas actividades deportivas, había ido cobrando cada vez mayor importancia en las distintas exhibiciones internacionales de la época. Así cuando el Comité Ejecutivo aprobó en 1912 el plano presentado por Aníbal González para el emplazamiento de la Exposición Hispano Americana, en él aparecía el núcleo de la gran plaza del Stadium, inscrito entre el Parque de María Luisa y el Prado de San Sebastián.

Este incipiente proyecto fue modificado año siguiente, cambiando de ubicación el Stadium trasladándolo a la “Huerta del Carmen” en el Sector Sur, tomándose la determinación de llamar Plaza de España, al espacio vacío que el cambio de ubicación del Stadium produce. En esta primitiva zona deportiva, se preveía la construcción de unas instalaciones para toda clase de deportes, así como un campo de golf y un hipódromo, con un presupuesto de algo mas de medio millón de pesetas.
Ubicación del Stadium en el plano de la Exposición
Una vez aprobado el nuevo proyecto presentado por Aníbal González en 1914, embrión de lo que sería la Plaza de España, en la Memoria del mismo en el primer punto establece claramente los dos objetivos primordiales; el primero es la construcción de un edificio central para Escuela de Artes y Oficios, y unas naves laterales destinadas a talleres de aprendizaje, y en segundo lugar la utilización como Stadium, para la celebración de toda clase de espectáculos al aire libre (carreras, revistas, juegos deportivos, cabalgatas, etc), del gran espacio central que se inscribe en la plaza.

Esta última utilidad fue truncada cuando en 1927, con Vicente Traver ya como sucesor de Aníbal González, y en uso de sus facultades como Arquitecto Director introduce el desafortunado proyecto de la fuente central, destruyendo el carácter lúdico del espacio central de la plaza que su diseñador había imaginado.

No obstante la construcción del Stadium, tanto por el lugar de su ubicación como por su financiación, fue un problema desde su inicio.

Andando el tiempo en 1923, se le encarga al arquitecto Antonio Illanes del Río, la confección de un primer proyecto de instalaciones deportivas. En 1926 la Comisión Permanente aprueba este ante proyecto presentado por dicho arquitecto, consistente en un estadio con campo de futbol y otros servicios, realizado en hormigón armado, con capacidad para 22.000 espectadores, y 60.000 m2 de superficie. En el se resuelven perfectamente la distribución, circulación, graderíos, etc., y la decoración tiene resonancias neoclásicas, todo ello envuelto en la magnificencia con que Illanes acostumbraba dar a sus grandes proyectos.

Se preveía el emplazamiento del estadio en las cercanías de la Glorieta de Méjico, en terrenos del Marqués de Esquivel, pero hubo problemas de expropiación, además del empeño de Cruz Conde de enviarlo al extremo más alejado del recinto de la exposición para darle vida a esa zona.
Ilustración del día de la inauguración del Stadium.

Cruz Conde desde su designación como Comisario Regio, había defendido la ubicación del Estadio al final de la Avenida Reina Victoria, actual de la Palmera, según sus declaraciones al objeto de descongestionar otras zonas cercanas y hacer recorrer al público todo el Sector Sur. El terreno en cuestión era propiedad de los hermanos Camino, que pidieron para su venta 15 pts. el m2. cifra que pareció desorbitada para el Ayuntamiento, que además, de los 3.000.000 de pts. Que tenían previsto para la adquisición de terrenos, solo quedaban 450.000 pts.

No obstante en contra de la opinión general y del Consistorio, el Comisario decidió la instalación del estadio en la Palmera, firmándose las escrituras el 23 de marzo de 1927. Ahora una vez despejado el camino con la determinación del asentamiento definitivo, nuevos contratiempos detienen el inicio de las obras.

En 1927 Antonio Illanes, ya tenía preparado el proyecto definitivo con un presupuesto de 1.500.000 pts., pero debido al déficit acumulado en distintas obras del Certamen, entre ellas la de la Plaza de España tras la dimisión de Aníbal González, impuso la reducción del presupuesto del estadio, haciendo inviable este nuevo proyecto que no llegó a realizarse. Como consecuencia hubo de abandonarse la idea de un gran estadio y realizar un proyecto mas modesto.
Fachada principal del Estadio, con acceso desde la actual Glorieta Plus Ultra.
Se redactaron nuevas bases para el concurso, teniendo en cuenta las directrices presentadas por Illanes en sus proyectos, disminuyendo su capacidad y simplificando el proyecto inicial, siendo el presupuestado en algo menos de un millón de pesetas. Previamente realizó el estudio técnico el arquitecto vasco Manuel María Smith e Ibarra, autor del estadio de San Mamés del Atletic de Bilbao en 1913.

Fue sacado a concurso de inmediato la construcción del mismo en cemento armado sin tribunas, por el importe presupuestado. A ella acudieron varias empresas constructoras como Agromán, Empresas Hidroeléctricas, Julián Andazábal y los hermanos José y Eduardo Anduiza, estos últimos fueron los que ofrecieron la mejor oferta, adjudicándosele la obra en julio, no obstante en diciembre fue rescindido el contrato, ejecutándolo la Dirección de Obras del Comité mediante el sistema de destajos parciales a los citados hermanos Anduiza. Las obras del estadio estuvieron finalizadas a finales de 1928.
Detalle de la fachada.
El edificio resultante, era un pequeño estadio cuya fachada, recogiendo el tópico de este tipo de construcciones en las exposiciones, hacía referencias muy matizadas, al estilo neoclásico, articulándose de la siguiente manera:

La tribuna de Fondo donde se instalaba la entrada principal con acceso desde la glorieta final de la Avenida de la Palmera, hoy de Plus Ultra, estaba constituida por una sola gradona sin separación jerárquica, con cinco vomitorios de acceso y una capacidad en el graderío menor que la de Preferencia.
Tribuna de fondo, recién inaugurado el Estadio.

La tribuna de Preferencia, era un espacio de gran belleza constituido por tres sectores, Preferencia Alta que era la zona que con mayor cabida para espectadores, la Central donde se encontraba ubicado el Palco Presidencial encima del vomitorio que servía de acceso a los deportistas a la pista y la Baja con pequeños palquillos para la alta sociedad del momento.
Tribuna de Preferencia.


Cerraban el recinto dos Goles que contaban únicamente con una pequeña gradona de solo ocho filas y una amplia terraza. En los cornees, solo se habían construido vallas delimitadoras del espacio.

La información sobre la capacidad del estadio es muy variadas, desde los 20.000 espectadores que aparecen en la Guía Oficial de la Exposición, a las de otras fuentes que lo determinan en 10.000, quizás la que mas se aproxime a la realidad sea la de 16.000 espectadores en total, 13.000 sentados y 3.000 de pié. También es necesario tener en cuenta la población en aquellos años que tenía Sevilla, la cual rondaba los 200.000 habitantes.

Además de la construcción del estadio, una Comisión Deportiva, que contaba con la colaboración del Real Aeroclub de Andalucía, el Club Tablada y el Real Círculo Automovilístico de Andalucía, con presidida por el marqués de las Torres de la Pressa, se encargó de organizar un calendario de espectáculos deportivos.

El Estadio de la Exposición Iberoamericana, fue bendecido por el Vicario General de la Diócesis e inaugurado el 17 de marzo de 1929, celebrándose el encuentro internacional entre las selecciones de España y Portugal, presenciándolo más de 15.000 espectadores.
Bendición del Estadio por el Vicario General el día de la inauguración.

El seleccionador nacional, el bilbaíno José María Mateo, formó un equipo compuesto por componentes de los equipos que habían disputado la final de la Copa, es decir el Real Madrid y el Real Club Deportivo Español (Zamora, Quesada y Urquizu; Prat, Soler y Peña Lazcano, Triana, Rubio, Padrón y Bosch). El resultado final fue para el conjunto español por un contundente (5-0).

Al día siguiente, se jugó un partido entre las selecciones de las ciudades de Sevilla y Lisboa. El equipo local alineó entre sus jugadores a siete sevillistas y cuatro béticos.

Además de estos partidos, durante la celebración del la Exposición hubo encuentros con la selección de París, con el Sportgyesulet de Budapest, el Rampla Junior de Montevideo y otros equipos.

Una vez clausurada la Exposición y acabada la actividad programada, el estadio cayó en el olvido, siendo utilizado de forma esporádica, para algunos concursos de hípica, gymkhanas automovilista y actos benéficos para niños del hospicio.
Gymkhanas automovilista, celebrada en 1935.

El Cabildo municipal incapaz de darle a las instalaciones deportivas una utilidad práctica, teniendo en cuenta los gastos que ocasionaban este tipo de recintos, fue abandonado, quedando a merced de la incuria durante unos años como otros muchos edificios del Sector Sur.

El Ayuntamiento queriendo remediar tal situación, intentó cederlo a una empresa madrileña para que lo explotara como canódromo, especialmente a las carreras de galgos, sin embargo este proyecto tampoco fructificó. En un último intento por darle utilidad y evitar su deterioro, notificó al Real Betis Balompié, equipo que residía en el Campo del Real Patronato Obrero de propiedad municipal, el cambio de sede al Estadio de la Exposición como era conocido en aquella época, cediendo los terrenos del mencionado Patronato Obrero a la Federación Cultural Deportiva Obrera.
Firma del contrato de cesión entre le Ayuntamiento y el Club bético el 16 de julio de 1936.

El 16 de Julio de 1936 se firma un contrato de cesión del Estadio de la Exposición y sus dependencias, entre el Alcalde de la ciudad como presidente nato de la Comisión Liquidadora Horacio Hermoso Araujo y el Presidente en funciones del Betis Balompié Manuel Alonso Culi, ya que la directiva había dimitido en bloque y en ese momento se encontraba descabezada. En este contrato de cesión por diez años, el club se comprometía al mantenimiento y conservación de las instalaciones.

Como consecuencia del inicio de la Guerra Civil dos días mas tarde de la firma del contrato, este no se llevó a efecto, mas teniendo en cuenta que la situación del Betis entra en paro, como el resto de equipos nacionales, suprimiéndose todas las competiciones deportivas.
Fascistas italianos haciendo una demostración en el campo de futbol.

El Consistorio obligado por las circunstancias bélicas, lo requisa para el Mando Militar, llegando a ser sucesivamente, acuartelamiento de las tropas marroquíes, alojamiento del Estadio al Estado Mayor italiano, que modificó las instalaciones de la edificación para adaptarlo a sus necesidades y sede de una unidad de Caballería Mecanizada.
Estado ruinoso como quedó el Estadio.

Finalizada la guerra, el estado del estadio era lamentable casi ruinoso, al que se le añadía los daños causados por las forzosas y múltiples adaptaciones sufridas. El Betis solicita un nuevo contrato, y las autoridades militares que estaban muy interesadas en devolver las instalaciones a su uso habitual, inician inmediatamente las obras necesarias para rehabilitar las construcciones que se encontraban en malas condiciones.

Así el 12 de marzo de 1939 es nuevamente inaugurado por el General Queipo de Llano, pasando a llamarse Estadio Municipal Heliópolis.

En 1961 siendo presidente Benito Villamarín y con inestimable ayuda de algunos miembros del consistorio, consigue el Real Betis Balompié un contrato de compra del estadio por 14.000.000 pts, firmándose el contrato de compra-venta en medio del campo el 12 de agosto de dicho año, en presencia del Cardenal Bueno Monreal, jugándose a continuación un partido amistoso entre la Florentina y el Betis. Es en esta época cuando el estadio cambia de denominación pasando a llamarse “Benito Villamarín”
Imagen de la firma de la compra del Estadio por Benito Villamarín el 12 de agosto de 1961.
Distintas instantáneas del acto de compra del Estadio Municipal Heliópolis.

El estadio sufriría durante el transcurso del tiempo distintas inundaciones, como la ocurrida en 1948 y remodelaciones, como la ampliaron de las gradas de los goles Norte y Sur realizada en 1958, proyectada por el arquitecto Antonio Delgado Roig con la colaboración del aparejador Ángel Hoyuela, consistente en la construcción de una tribuna con capacidad para 8.000 espectadores.
El entonces Estadio Heliópolis inundado en 1948.

En 1959 se instala la iluminación eléctrica mediante cuatro torres con 48 focos cada una. Posteriormente los goles fueron prácticamente derribados y reformados entre los años 1971 y 1973.
La reforma de Gol Sur de 1958, en primer plano los palqillos.

En 1975 se construye la Tribuna de Voladizo y en 1979 la de Fondo. pero fue sobre todo con las actuaciones realizadas con motivo de la celebración Mundial de España en 1982, y haber sido elegido como una de las sedes para la disputa de encuentros internacionales, cuando se produjo una profunda transformación. Se construyen las Tribuna de Preferencia en 1981 y la del 1er Anfiteatro de la grada de Preferencia en 1982. Quedando el estadio, con una capacidad de 45.000 espectadores, 27.000 de ellos sentados.

Las últimas reformas realizadas en el estadio se inauguraron el 1 de enero de 2000, en las que se actuaron sobre el Gol Norte y Fondo, quedando pendiente aún la mitad de la reforma por realizar sin que exista fecha para la finalización de la misma. Es en esa fecha cuando pasa llamarse Estadio Manuel Ruiz de Lopera hasta el 16 de octubre de 2010 cuando recupera su anterior nombre de Estadio Benito Villamarín.

Dos vistas de Preferencia antes de la construcción del Voladizo.



Dos imágenes de la fachada del Estadio Benito Villamarín en los años 60
Vista aérea del Estadio, el Barrio de Helióplis y la Avenida de la Palmera.

Hasta aquí en síntesis la historia de este singular edificio, hoy día prácticamente irreconocible, del que fuera Stadium de la Exposición Iberoamericana y que durante muchos años albergó a los aficionados verdiblancos que aún recuerdan su primitiva fisonomía.


FUENTES
-LA EXPOSICION IBEROAMERICANA A TRAVES DE LA PRENSA (1923-1929). Encarnación Lemus López.
- HISTORIA DE LA EXPOSICIÓN IBERO AMERICANA DE SEVILLA. Eduardo Rodríguez Bernal
- SEVILLA Y LA EXPOSICION DE 1929. Francisco Narbona
- Fondos de la Hemeroteca. Los Pabellones de la Exposición Iberoamericana. Alberto Villar Movellán.
- Arquitectura del Regionalismo en Sevilla 1900-1935. Alberto Villar Movellán.
- Guía Oficial. Exposición Iberoamericana 1929-1930.
- Libro de Oro de la Exposición Iberoamericana 1929-1930.
- PATRIMONIO HISTORICO ESPAÑOL DEL JUEGO Y DEL DEPORTE: Estadio Benito Villamarín. Marcos Martínez Sánchez y Pablo Lorenzo Bermejo
- ABC – SEVILLA -22/11/1929, pág. 27
- ABC– SEVILLA- 27/12/1929, pág. 31
- ABC – SEVILLA- 31/12/1930. pág.30
- ABC – SEVILLA- 13/02/1934 pág. 27
- ABC – SEVILLA- 12/04/1934 pág. 41
- ABC – SEVILLA- 28/04/1935 pág. 45
- ABC – SEVILLA- 22/05/1935 pág. 27
- www. palanganas.com
- www.fiebrebetica.com
- Enciclopedia Betisweb
- www.franjaverdiblanca.com
-www.lapalanganamecanica.com
- www.historiadelrealbetis.com
- www.wihipedia.org



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