LOS PABELLONES REGIONALES





Conformando la Plaza de los Conquistadores junto a los pabellones de las provincias andaluzas, se erigieron los edificios representativos de las distintas regiones españolas: Aragón, Asturias, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja y León, Murcia-Albacete, Navarra, Valencia, y los de las Diputaciones Vascongadas y Barcelona. Solo la región extremeña edificó su pabellón fuera de este lugar, en concreto en avenida de Portugal, próximo al edificio de dicho país en la entrada de la Exposición. Además de estos pabellones, Valencia, Cataluña-Baleares y Vascongadas, construyeron en distintos emplazamientos del Sector Sur, sus instalaciones industriales que se tratan en el apartado correspondiente a los pabellones comerciales.


Distribución de los pabellones regionales en la Plaza de los Conquistadores. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Sánchez del Pando)
La participación de las regiones españolas, en la Exposición Iberoamericana, ya estaba prevista desde el plan general elaborado por Aníbal González desde 1911,1 dándole un carácter histórico, artístico y etnográfico, como fue recogido más tarde en las bases del programa de la Exposición.

No obstante hubo que esperar hasta 1925 para que, con el nuevo impulso inyectado a la organización a través de la Dictadura de Primo de Rivera, esta asistencia fuera un hecho.

Esta concurrencia de las provincias y regiones españolas al Certamen Iberoamericano, aunque no parece que en principio pudieran engarzar con él, tenían unos propósitos eminentemente políticos si bien estos fines se podía justificar como un engrandecimiento de la patria, propios del momento histórico en que se vivía, con un gobierno de carácter autoritario.

Y la prueba la tenemos en la propuesta presentada por Luis Rodríguez Caso, progenitor de la Exposición, al Ayuntamiento de Sevilla en 1923, en la que consideraba la participación de las regiones como lo más apropiado teniendo en cuenta las circunstancias que atravesaba el país. 2

“si las primeras fiestas de España en Sevilla dieron ocasión a una intensa nota de confraternidad española en los albores del regionalismo catalán, excusado es decir que sería aún mejor ocasión ahora, en que ya éste degenera en separatismo, que Sevilla vuelva a reunir todas las regiones en actos y fiestas de amor a España en que el espíritu regional se vea es del todo compatible con la veneración a la España única e indivisible”.3

En ese año de 1925, se establece el Sector Sur del recinto del Certamen, como el lugar donde se levantarían las representaciones regionales, así mismo se aceleraron las gestiones para invitar a las distintas regiones a participar en la Muestra, con sus diferentes culturas, viviendas, costumbres, indumentarias, productos y artesanía, así como sus bailes y cantes populares, como aportación a la unidad nacional y su múltiple diversidad.  La dictadura quiso mostrar la imagen de una España unida, en momentos en que los movimientos regionalistas estaban en pleno auge. 4

  Rodríguez Caso, como presidente de la Comisión de Regiones, se desplazó a diferentes puntos de la geografía española al objeto de hacer propaganda de la muestra, y crear unas juntas en pro de ésta,  que se encargaran de propagar el interés por Certamen en sus respectivos ámbitos territoriales, e incluso la construcción de los pabellones. Así en mayo viajó a Castilla, en agosto a Navarra, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Santander, Asturias, Logroño, Burgos y León, y en noviembre a Galicia, Castilla la Vieja, Salamanca y Extremadura. 5 Las Juntas Pro-Exposición Iberoamericana, que se constituyeron en muchas de las provincias, estaban formadas, en su mayor parte, por intelectuales, comerciantes, industriales, periodistas, etc., pero con muy poco respaldo popular y sobre todo político, por lo que la mayoría languidecieron o desparecieron, siendo necesario encomendar a las Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos la organización de la concurrencia a la Exposición.

Para la construcción de sus edificios el Comité Ejecutivo estableció como norma que éstos se inspirasen en los correspondientes estilos locales, atendiendo así las recomendaciones realizadas por el Congreso Nacional de Turismos y el también Congreso Nacional de Arquitectura. En casi todos los edificios que se construyeron, destacaba la intencionalidad regionalistas, entendida de distintas maneras. Por ejemplo las representaciones de Barcelona, Valencia y Aragón, toman como fuente de inspiración la arquitectura rural, en ese momento con un enorme potencial; así mismo, pero en versión solariega de casa rural aristocrática, se construyen los de Vascongadas y Asturias. Los de Murcia-Albacete, Galicia, Castilla la Nueva y Canarias, se decantan por el historicismo tanto urbano como rural, incluso mezclándolos. Y por último Navarra, Extremadura y Castilla la Vieja y León, reproducen trozos de alguno de sus famosos monumentos regionales; encajando estos perfectamente en la corriente pro-turística, al igual que la construcción del Pueblo Español de la Exposición de Barcelona. 6


De todos ellos solo nos ha quedado el Pabellón de las Diputaciones de las Provincias Vascongadas, hoy centro de oncología, muy transformado para cumplir las funciones sanitarias que actualmente desempeña. Pero no por ello a perdido el empaque que desde sus orígenes ha tenido este edificio. El resto de ellos, debido a su construcción efímera han desaparecido, perdiéndose así un conjunto de edificaciones que, junto a los de las provincias andaluzas, constituyeron un rincón pintoresco e interesante, que hacía presente la respuesta afirmativa de España a la cita Iberoamericana. 

Vista aérea de la Plaza de los Conquistadores con el estanque central y el Pabellón del Patronato Nacional de Turismo presidiéndola, alrededor los pabellones regionales y de las provincias andaluzas. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Sánchez del Pando)


  
Las Islas Baleares fueron la excepción en su participación en el Certamen, no construyendo un pabellón propio, a pesar de que se constituyó una comisión organizadora para la participación balear, sobre todo después de una visita del General Primo de Rivera a las islas en noviembre de 1928, 7 además de pedir información y folletos propagandísticos, e incluso realizó algunas reuniones y solicitó un crédito a la Diputación y al Ayuntamiento de Palma de Mallorca, éste se lamentaba de que la intensa propaganda desplegada por los representantes de la Exposición de Barcelona, habían difundido la idea de que no era necesario la concurrencia de Baleares en la Exposición Iberoamericana, y lo podía hacer el pabellón catalán. 8
         

La rivalidad entre las Exposiciones de Barcelona y Sevilla, se constataban en los informes que los comisionados por esta últimas encontraban en las ciudades donde la comisión catalana ya había estado, la cual había propagando la idea de que ésta era una Exposición de pandereta y turismo, teniendo que contraatacar, para convencer a los industriales, de que en Sevilla estaría España ante América del Sur, con posibilidades de ventas, mientras en Barcelona, con los países europeos, solo podrían comprar sin poder realizar negocios alguno.9


NOTAS:

1.- Memoria del proyecto ganador presentado en 1911  por Aníbal González para La Exposición Hispano Americana. Artículo II “Ideas Generales del proyecto”

2.- Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929. Eduardo Rodríguez Bernal. Página 115

3.- Archivo Municipal de Sevilla. Negociado de Fiestas y Festejos. Expediente 11 año 1923

4.- El Pabellón Vasco en la Exposición Iberoamericana. Amparo  Graciani García. Revista Aparejadores. Nº 36 1º trimestre 1991. Págs. 11 y 12.

5.- Idem.

6.- Arquitectura del Regionalismo en Sevilla 1900-1935. Alberto Villar Movellán. Págs 442 a 449

7. - La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa (1923-1929). Encarnación Lemus López. Págs. 229 y 230

8.- “Los Pabellones de la Exposición Iberoamericana”. En: La Exposición Iberoamericana de 1929. Fondos de la Hemeroteca Municipal de Sevilla. Alberto Villar Movellán. pág. 38

9.- Historia de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929. Eduardo Rodríguez Bernal. Página 116
El autor transcribe la siguiente cita, en relación a la visita realizada por la comisión sevillana a Vizcaya:

Referente a la concurrencia industrial, hemos tropezado con la gravísima dificultad de que Barcelona había hecho creer a los industriales vizcaínos que la exposición de Sevilla era sólo una Exposición de pandereta y turismo, y que la Exposición industrial española tendría lugar en Barcelona.
Por esta causa ha sido preciso luchar mucho para convencer a los industriales de que en Sevilla estará España ante América del Sur, es decir, con posibilidad de vender, mientras que en Barcelona estará España ante Europa, es decir, que lo único que podrán hacer es comprar.”
Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana de Sevilla. Caja 35- Secretaría.





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