La Portada de la Exposición 3ª Parte





Entre las avenidas de Isabel la Católica y de María Luisa, se ubica un arco decorativo obra de Vicente Traver, de dimensiones mucho más modestas que el diseñado por su antecesor, éste forma parte del cerramiento de esta gran plaza. Su composición a modo de arco triunfal de tres vanos, están ocupados por esculturas en piedra al igual que el basamento y los arcos.

Aunque el autor no abandona la idea de proyectar un arco de ingreso, como pórtico principal de la Exposición, éste lo hace con un lenguaje distinto sustituyendo la monumentalidad por la construcción de un elemento ornamental, convertido en un marco armonioso para las esculturas que cobijan sus vanos y un airoso frontis de la fuente que brota de sus pies.


Detalle del diseño de la Portada de San Diego. (Archivo Municipal de Sevilla)

Podríamos aventurar que, quizás motivos de economía hicieron que, los ambiciosos proyectos de Aníbal González para este lugar, quedaran reducidos a un embellecido vallado realizado en piedra, ladrillo y forja.

Este arco denominado Portada de San Diego, lo componen los mismos elementos compositivos y constructivos que los obeliscos o pilarotes de los accesos a las avenidas colindantes. Cuatro pilastras cajeadas en ladrillo sustentan los tres arcos de medio punto en piedra. Los laterales de menor altura se rematan con una ancha moldura cóncava, siendo el central de mayor envergadura, sostenido por columnas pareadas de mármol rojo, con capitel compuesto y basamento de mármol blanco.


















Portada de la Exposición Iberoamericana

En cada uno de los vanos se sitúan una escultura. La central es la de mayor altura, y fue realizada por Manuel Delgado Brackembury, simboliza a Hispania en la figura hierática de una matrona con porte majestuoso ataviada con corona, túnica de alto ceñidor y manto, junto a ella un león que apoya una de sus garras sobre un globo terráqueo y con la mano derecha sostiene un escudo con las armas de los reinos históricos de España con el NO8DO superpuesto.



Las esculturas de Pérez Comendador antes de ser colocadas en el monumento.






















A la izquierda  “la Tierra de Sevilla” y abajo“el Cielo de Sevilla” de Pérez Comendador. 
























A ambos lados se encuentran las magnificas estatuas de dos metros de altura, realizadas por Pérez Comendador, quizás las mejores piezas escultóricas de la Exposición. Son obras tempranas y juveniles, donde ya se apunta su afición por la forma clásica, tituladas “el Cielo de Sevilla” y “la Tierra de Sevilla”. La de la derecha, según se mira, representada por una joven con túnica, porta en su mano derecha una pequeña talla montañesina de la Inmaculada, simbolizado la riqueza espiritual de Sevilla. La de la izquierda representa la riqueza material de Sevilla, mediante una joven que porta en su mano izquierda espigas de trigo y racimo de uvas y en la derecha frutas. Estas esculturas fueron instaladas en sus respectivos pedestales en los primeros días del mes de diciembre de 1928.


Escultura de “Hispania” de Delgado Brackembury 

En la base inferior del pedestal de la figura central, se inscribe la fuente, consistente en un caño que sale de una máscara que vierte sus aguas en una venera invertida, cayendo a su vez en una taza de mayor dimensión y de perfil sinuoso.


Taza de la fuente.


Portada de la Exposición Iberoamericana en la actualidad.

Para los accesos por las puertas de María Luisa y Paseo de la Delicias, ubicadas en la zona de la Dársena, actual Glorieta de los Marineros Voluntarios, se construyeron cuatro columnas o pilares confeccionados en escayolas con basamento de piedra artificial y armazón de madera; estaban decorados con cuatro cartelas de ángulos y doce para alojar relectores, coronando el pilar cuatro ménsulas y un remate final, tenían una altura de unos 12 metros y se iluminaban por las noches mediante los reflectores con que estaban dotados. Importó cada columna 4.820 pts.



Alzado de los pilares que se situaron en las avenidas de María Luisa y Paseo de las Delicias, en la zona de la Dársena, actual Glorieta de los Marineros Voluntarios. . (Archivo Municipal de Sevilla)

La entrada por la avenida de Moliní, también estuvo dotada de un par de columnas de unos 12 metros de alto, realizadas igualmente mediante estructura de madera con basamento de piedra artificial, basa, fuste, capitel y remate de escayola. La empresa Arregui y Cía., fue la encargada de su construcción, siendo el importe de cada columna de 3.300 pts.


Plano, planta y alzado de la Puerta de la Avenida de Moliní. . (Archivo Municipal de Sevilla)

La iluminación de la entrada principal de la Exposición, ofrecía una extraordinaria dificultad por las dimensiones de la Glorieta, y por no poder emplear sistemas e instalaciones que durante el día estropeara la arquitectura de la portada y su conjunto, además de carecer de un fondeo sobre el que, de modo indirectos pudiera iluminarse. Para ello se presentaron dos proyectos, uno para la iluminación de la Glorieta de San Diego fechado el 19 de febrero de 1928 y otro para la iluminación artística de la Portada de la Exposición el 24 de julio de dicho año. 

En el primero de ellos se confeccionó, después de estudiar distintas opciones, en el que se decidió que la mejor solución para la iluminación de este espacio sería mediante proyectores, que se colocarían a una altura lo suficientemente elevada que evitara los efectos de deslumbramiento, y ante la falta de edificios que pudieran ser utilizados como soportes para estos proyectores, se propuso la instalación de dos torres metálicas de 30 metros de altura en las que se colocarían 21 proyectores en cada una de ellas de 50 cm. de diámetro con lámparas de 1.500 watios, lo que produciría un rayo oblicuo al suelo.



Proyecto de torres metálicas para la iluminación de la Glorieta de San Diego. (Archivo Municipal de Sevilla)

El presupuesto para la instalación de las torres y todos los elementos eléctricos, proyectores, etc., ascendió a 47.820 pts. Una de estas torres se instaló delante de la fachada de la entonces fábrica de Tabacos y la otra al lado izquierdo del Pabellón de Portugal.







Glorieta de S. Diego con el monumento al Cid, durante la feria de 1929, días antes de la inauguración de la Exposición. A la derecha se puede apreciar una de las torres instaladas para la iluminación de la Glorieta. (Postal dela época)

El proyecto para la iluminación artística de la Portada, fue presentado a la Comisión Permanente el día 3 de agosto de 1928, y en él se decía que una vez resuelto y estando ya en plan de ejecución el alumbrado ordinario de la Glorieta, era necesario hace una instalación artística que llamara poderosamente la atención del público y que pudiera verse a gran distancia aprovechando la perspectiva que la Portada ofrecía.

Del estudio de la distintas posibilidades que habían presentado diferentes empresas del ramo, se escogió el que pareció más adecuada y económica, consistente en la instalación a la espalda de la portada de la Exposición, de un abanico formado mediante ráfagas producidas por grandes proyectores de tipo marino, eso sí, reduciendo al mínimo los enormes costes que ese tipo de instalaciones conllevan si son montadas a gran escala.


Proyecto de iluminación artística de la Portada de la Exposición. (Archivo Municipal de Sevilla) 

Contaba la instalación con cinco proyectores de arco de rayo concentrado, los cuales podían variarse el sentido del rayo emitido, así como los colores, tanto individualmente como en conjunto. Los colores que emitían los rayos luminosos eran el rojo, blanco y vede, los cuales podían moverse y variar constantemente, resultando la instalación de gran movilidad y coloración, ya que los proyectores podían dividirse en dos rayos, obteniendo así diez rayos separados, claros o de color con gran alcance.

El presupuesto de esta instalación fue de 32.950 pts., siendo ejecutada por la empresa Standard Electric S.A., en su mayor parte, contratándose la A.E.G. Ibérica de Electricidad la adquisición de un grupo convertidos

José Granados ordenó la Glorieta del Cid, que sirve de acceso a la de San Diego y que permite gozar de una amplia perspectiva del conjunto de la entrada a la Exposición. Esta glorieta está presidida por la escultura ecuestre del Cid, personaje legendario, que sin guardar relación alguna con las gestas del Descubrimiento, formaba parte de los símbolos del Certamen al representar alegóricamente la Hispanidad.

Por mediación de Mariano Benlliure, la colosal estatua fue donada a Sevilla por Anna Huntington, esposa del hispanista y multimillonario Archer Milton Huntington fundador de la Hispanic Society of America de Nueva York, que en aquella época estuvo muy vinculado con la ciudad realizando excavaciones arqueológicas en Itálica.


El matrimonio Hunttington junto a Cruz Conde, y los pintores Bacarisas y Santiago Martínez.

El Ayuntamiento dudó mucho para encontrar el lugar mas adecuado donde ubicar la estatua, se barajaron varios emplazamientos, hasta que se decidió colocarla en este lugar, siguiendo las recomendaciones del rey Alfonso XIII, acordándose hacerlo en el centro de la plaza que antecede la entrada de la Exposición. Este monumento al Cid Campeador, fue inaugurado el 22 de septiembre de 1927, siendo alcalde Nicolás Díaz Molero.

El pedestal en piedra fue diseñado por Vicente Traver, en el que inscribieron unas cartelas realizadas en bronce por Benlliure, en las que figuran el escudo de la Sociedad Hispánica de Nueva York y una inscripción con la ofrenda a España de este monumento. En los otros frentes del pedestal se pueden leer en cada una de las caras de mayor longitud las siguientes leyendas:

SEVILLA
MORADA Y CORTE DEL REY POETA MOTAMID
HOSPEDO A MIO CID EMBAJADOR
DE ALFONSO VI Y LE VIO VOLVER
VICTORIOSO DEL REY DE GRANADA.

Y en la otra

EL CAMPEADOR
FIRME CALAMIDAD PARA EL ISLAM
FUE POR LA VIRIL FIRMEZA DE SU CARÁCTER
Y POR SU HEROICA ENERGIA UNO DE LOS
GRANDES MILAGROS DEL CREADOR.

BEN BASSAM

Monumento instalado en el patio central del Hispanic Society of America de Nueva York.

Pero no es ésta la única estatua del Cid, existen repartidas por el mundo unas cuantas réplicas de la misa, como la que se encuentra en el patio central del Hispanic Society of America de Nueva York sobre un pedestal similar, o la de San Diego en California ubicada en el Gamboa Park inaugurada el 5 de julio de 1930, o la de la también californiana ciudad San Francisco en el California Palace of the Legion of Honor.

La estatua ubicada en el Gamboa Park de San Diego

Aquí en nuestra país también existe otra estatua idéntica a la emplazada en Sevilla, es la erigida en la década de los sesenta del pasado siglo en Valencia, situada en la Plaza de España de la Avenida del Cid de la ciudad levantina, y por último, que se tenga constancia, el monumento al Cid levantado en la ciudad de Buenos Aíres, ofrecido en 1929 por la colectividad española a la capital argentina, inaugurado el 13 de octubre de 1935, en su centro geográfico en las intersecciones de las calles Horacio Pueyrredon, San Martín y Gaona, sobre un pedestal revestido con piedras procedentes de Burgos, cuna del Cid.
Monumento situado en Buenos Aires.             


El Cid situado en  la Plaza de España de Valencia


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