La Portada de la Exposición 2ª Parte


Se le encarga a Aníbal González presentara nuevos anteproyectos, de cuyo estudio y diferentes soluciones la Comisión Permanente aprobó, previo dictamen favorable de la Comisión de Arte, un nuevo proyecto fechado en marzo de dicho años (1925), que se denominó Arco de la Exposición.

Plano de 1925 del emplazamiento del Arco de la Exposición en la Glorieta de San Diego. (Archivo Municipal de Sevilla)
El emplazamiento de este arco, se situaba igualmente en la Glorieta de San Diego, con el mismo planteamiento, es decir, dando paso directo desde éste a la avenida de María Luisa, instalándose a izquierda y derecha del mismo los accesos a las avenidas de la Plaza de España, actual de Isabel la Católica y de los Jardines de San Telmo.

Este acceso a modo de arco triunfal de un solo vano, era de estilo neorenacentista, con una clara inspiración en el arquillo del Ayuntamiento de la ciudad, y al igual que su predecesor y según la memoria del proyecto se construiría con materiales locales, es decir, ladrillo y cerámica vidriada, y los pisos en hormigón armado.

La ornamentación estaba prevista a base de ladrillo cortado en diferentes perfiles y delicadamente tallado, la cerámica en relieve se utilizaría en los escudos, capiteles, cornisas, ménsulas, friso, paneles y otros elementos decorativos.

Alzado  de la  fachada principal y sección longitudinal del Arco de la Exposición, proyecto de Aníbal González en 1925. (Archivo Municipal de Sevilla)

Este proyecto de grandes dimensiones tendría acceso a la azotea, siguiendo las pautas en la tipología de estas construcciones para las exposiciones internacionales. Así en el interior de uno de los pilares, con entrada desde la cara interior del arco, se instalaría unas escaleras de veinte tramos, que daba acceso a un salón rectangular, desde el cual y situado en la clave del arco, se ubicaba un último tramo de escalera de caracol de hierro. También se había previsto, que en el otro pilar quedara hueco suficiente para la posible instalación de un ascensor.

Según Villar Movellán, esta obra estaba estrechamente relacionada con el proyecto del Arco de la Legión en Dar Riffien en Marruecos, realizado en colaboración con el escultor Delgado Brackemnury.
Alzado  de la  fachada lateral del Arco de la Exposición, proyecto de Aníbal González en 1925. (Archivo Municipal de Sevilla)
Para la decoración de las fachadas, copia su anterior proyecto de 1924, con hornacinas en los fustes que alojaban estatuas entre columnas compuestas; el entablamento superior con un ancho friso y cornisa da paso a un ático muy plano, que junto al almohadillado de los pódium, le confiere quizás un aire más renacentista y severo que su precedente.

Esta obra estaba presupuestada, sin incluir las diez esculturas de las hornacinas, en 385.811 pts., y su construcción se llevaría a cabo mediante cimentación de zanja y plataforma de hormigón armado, muros de ladrillo basto recubierto por otro fino prensado y tallado en algunas partes, así como molduras, pilastras y jambas en cerámica en relieve vidriada. Para el piso del ático y azotea se utilizaría forjado de hormigón armado, y para las escaleras bóveda tabicada y escalones de rosca. Las dimensiones aproximadas de este arco de la Exposición serían unos 23 m. de alto por 20 de ancho y 15 de luz.



Sección longitudinal y transversal del Arco de la Exposición, proyecto de Aníbal González en 1925. (Archivo Municipal de Sevilla)


Este proyecto como otros de Aníbal González no prosperó, siendo olvidado con la dimisión como arquitecto del Certamen en julio de 1926, por diferencias con el Comisario Regio Cruz Conde y su disconformidad por la reorganización del Comité que alejaba cada vez mas la intervención de sevillanos en dirección del mismo.

En enero de 1927, es aceptado el nombramiento como Arquitecto General del Certamen por Vicente Traver y Tomás, aunque desde septiembre lo era de forma provisional.

Uno de los primeros proyectos que realiza como tal, fechado el 24 de febrero de 1927, fue la nueva ordenación de la Glorieta de San Diego como entrada principal a la Exposición, dado que el anterior proyecto de Aníbal González, no contemplaba el cambio de emplazamiento del recinto de la Exposición que se había aprobado en mayo de 1925, en el que se incluía una franja de terreno del Prado de San Sebastián, originando un nuevo acceso, la avenida de Portugal, donde se emplazarían los pabellones de Portugal, Macao, Industrias Militares y otros.

Por ello, aunque mantiene la ordenación básica dada por su antecesor, Traver sustituye la forma poligonal del cerramiento al trazar un gran semicírculo, utilizando la prolongación de los ejes de las cuatro avenidas que confluyen en la glorieta como los radios para hallar el centro de éste. Estar avenidas son, la de Portugal, la de la Plaza de España, llamada mas tarde de Isabel la Católica, la de María Luisa y la de San Telmo, ésta última mas que avenida, era el acceso al Pabellón de Sevilla que el mismo Traver había diseñado.


Planta de la entrada de la Exposición en la Glorieta de San Diego diseñada por Traver. (Archivo Municipal de Sevilla)-.

La adjudicación del concurso para la realización de la Portada de San Diego se realizó en marzo de 1927, en la que se presentaron cuatro propuestas, con un plazo de entrega de ocho meses, siendo el constructor Enrique Vázquez el designado para ello. La obra se inició en el mes de mayo de dicho año, y se ceñía estrictamente al cerramiento y albañilería, sin contemplarse los aspectos artísticos y las esculturas que se realizarían mas tarde. En marzo del año siguiente aún no se había terminado, concediéndosele un nuevo plazo de entrega.



La Portada de San Diego diseñada por Traver, se edificaría entre 1927 y 1928, y se componía de ocho grandes pilarotes situados a ambos lados de los accesos a las cuatro avenidas que confluyen en la glorieta, éstos de planta cuadrada con basamento de mármol, cuerpos prismáticos de ladrillo visto decoran sus cuatro caras con pilastras cajeadas y un estrecho friso con motivos vegetales, se remata con pináculo formado por elementos geométricos y vegetales en piedra arenisca con decoración neobarroca que se eleva sobre cuatro frontones curvos. Los pilarotes de mayor altura y porte, que flanquean las avenidas de Isabel la Católica y María Luisa, además poseen unas ménsulas decorativas barrocas en la parte superior.

Diseño de la portada. (Archivo Municipal de Sevilla)


Estos se unían entre sí por varios tramos de potentes rejas de hierro fundido, sobre zócalo de piedra y pilares intercalados de mármol con igual diseño que los basamentos de los pilarotes. 


Portada de San Diego


El 15 de mayo de 1928, con las obras terminadas del proyecto de la Portada de San Diego, Vicente Traver presenta una ampliación a éste, por considerar necesario alargar con cinco paños y cuatro pilares, el cerramiento situado delante del Pabellón de Sevilla, y que remataría con la caseta de ventas de guías y planos que se ubicaría en la curva de unión del cerramiento de los Jardines de San Telmo, resultando de esta forma el conjunto formado por el cerramiento de la Glorieta de San Diego y la porta un todo más homogéneo y de mayor belleza.



Proyecto de la ampliación del cerramiento de la Glorita de San Diego. (Archivo Municipal de Sevilla)

Este cerramiento se alargaría aún más, por el extremo contrario, con la construcción de la misma tipología de la verja del Pabellón de Portugal.

Aún se conserva la pequeña caseta de venta de planos y guías de la Exposición, que fue utilizado para la venta de entradas a la Feria de Muestra Iberoamericana en la década de los años 60 del pasado siglo.

Estado actual de la caseta.









Vista aérea con la situación de la ampliación de cerramiento e indicación de la caseta de venta de planos y guías.









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