La Portada de la Exposición


Para los accesos a la Exposición, se construyeron una serie de puertas en el perímetro del recinto con el objeto de facilitar la entrada a determinados sectores expositivos. Así la Puerta de San Telmo, accedía a los Jardines de éste nombre donde se hallaban los pabellones del Perú, Chile, Uruguay y Estados Unidos. En la zona llamada de la Dársena, se encontraban los accesos por la avenida de Rodríguez Caso que nos lleva a la Plaza de España, por el paseo de las Delicias a los pabellones de Guatemala, Venezuela y Argentina y la de la avenida de María Luisa al Parque y a la entrada principal de la Exposición.

La Puerta de la Corta, se situaba en la avenida de Moliní, próxima al Puente de Alfonso XIII y a los pabellones de Marruecos, Guinea, Marina y Parque de Atracciones. Otra de las puertas era la denominada de la Reina Victoria o de la Botella (al estar situada cerca del Pabellón Codorniú), ubicada en la avenida de la Palmera a la altura de la actual calle Páez de Rivera, y permitía acceder a los pabellones de Aceite, Cuba, Santo Domingo, agrícolas y ganaderos, e instalaciones comerciales, regionales y provinciales y por último la de Méjico, situada en la glorieta del mismo nombre, próxima a los pabellones de Méjico, Brasil, Colombia y Plaza de América. (PARA SITUARLAS VER PLANO ADJUNTO)

Plano del recinto con indicación de la situación de las principales puertas de acceso.

Además de estas puertas, existan otras alrededor del recinto que completaban los accesos, así como otras específicas para la entrada solo a una zona determinada como la correspondiente al Parque de Atracciones.

La puerta principal de la Muestra se encontraba en la Glorieta de San Diego, al ser este el lugar más próximo para acceder desde casco urbano, en este lugar se situó las Puertas de Portugal, que daba paso a la Avenida del mismo nombre donde se ubicaban los Pabellones de Portugal, y los de Extremadura y Ejército. La de Isabel la Católica ubicada al inicio de dicha Avenida y que servía para llevar al visitante a la Plaza de España y Parque de María Luisa. La de María Luisa en la Avenida del mismo nombre, y acceso al Parque. Y la de San Diego, en la misma puerta del Pabellón de Sevilla que servía para la entrada al Casino y Teatro.

Este conjunto de puertas que conformaban la Glorieta de San Diego, se consideró como la puerta principal para entrar al recinto de la Exposición.

Por motivos obvios de propaganda, los organizadores de este tipo de eventos internacionales tenían muy presente la utilización de los edificios e instalaciones que se levantaba de forma oficial, como símbolos atrayentes tantos a posibles visitantes como a empresas y comerciantes, mediante la construcción de monumentales edificios, utilizando las últimas técnicas de edificación, en incluso el uso de estilos exóticos. Y una de las edificaciones que mayor importancia tenían era sin duda alguna, las puerta principal o pórtico de entrada, ya que era el primer impacto visual que recibía el visitante.

La Torre Eifeel, fue la puerta de acceso a la Exposición de 1889. Muy criticada en su momento y a punto de haber sido demolida, la torre, con sus 325 m de altura, es sin duda el símbolo de París.

Prueba de ello la tenemos en algunas como es el caso de la Torre Eiffel, que fue el acceso principal para la Exposición Universal de Paris de 1889, ó la Puerta Monumental de la Exposición de 1900, también en París, o ya en nuestro país, el Arco Triunfal de la Exposición de Barcelona de 1888.

 La Porte Monumental Paris en la plaza de la Concordia, fue obra del arquitecto René Binet y la creó como portal de acceso a la Exposición de París de 1900.



Arco de Triunfo, fue diseñado por el arquitecto Josep Vilaseca como entrada principal a la Exposición Universal de Barcelona de 1888. La decoración escultórica corrió a cargo de diversos artistas. Se celebró del 8 de abril al 9 de diciembre, y se llevó a cabo en el Parque de la Ciudadela.


Siguiendo estas líneas de monumentalidad de los certámenes precedentes, en los proyecto presentados al concurso de arquitectos, que había convocado en 1911, el Comité Ejecutivo de la entonces Exposición Hispano-Americana, se incluían la construcción de una entrada principal. De los dos proyectos finalistas, el correspondiente al presentado por Fermín Álamo, sitúa la puerta principal de entrada, en la Glorieta de San Diego, y la diseña en forma de arco con tres vanos, constituidos por cuatro torres terminadas en cúpula apuntada, siendo las centrales más elevadas. Bajo el arco central, se erige una amplia escalinata de peldaños curvos. La decoración se limitaba a guirnaldas florales y pequeños escudos en los remates de la composición.

Portada de la Exposición. Proyecto Fermín Álamo.


El otro proyecto finalista que presentó el arquitecto Aníbal González y que resultó ganador, sitúa la entrada principal de la Exposición en una gran plaza que se formaría en el Parado de San Sebastián, al confluir en este lugar diferentes caminos, aproximadamente donde se levantó posteriormente la Plaza de España.

A fin de darle ese toque de monumentalidad a la entrada, la concibe como una fachada/puerta dentro del edificio del Gran Casino, dejando libre en su parte central un amplio pórtico o vestíbulo, es decir el edifico cumple una doble función como entrada monumental y Gran Casino con todas sus dependencias y servicios.

Este Gran pórtico de la Exposición, lo sitúa en el centro de la fachada de dicho edificio y según la memoria descriptiva, “ la Puerta monumental de la Exposición, constituida por un hueco central doble, ó sea en dos muros paralelos y cuatro huecos laterales. Estas entradas dan acceso a un pórtico de amplias dimensiones, pues tiene 440 m2.
Este pórtico, que se destina a manera de gran vestíbulo de la Exposición, sirve para que el público pueda guarecerse del exterior bien de la lluvia, del sol, etc., y es sitio para aguardar la llegada de los carruajes. Asientos distribuidos convenientemente y en sitios que no dificultan el fácil tránsito, constituyen el objeto de este pórtico.”



Gran Casino y Puerta principal de la Exposición. Proyecto de Aníbal González.

Pasado unos años, y tras algunas modificaciones del proyecto inicial, en 1914 se decide por la Comisión hacer permanente el Gran Casino, por lo que se le encarga a Aníbal González la redacción de un nuevo proyecto; éste cambia radicalmente el estilo del edificio que pasó del neomudejar de su primer proyecto, a un neoplateresco basado en la fachada del Ayuntamiento de Sevilla. Este cambio estilístico del autor no lo abandonaría, pues en su último proyecto para el acceso principal lo vuelve a retomar, como veremos más adelante.


Verja del cerramiento de la Exposición. Proyecto de Aníbal González.

Pasada la Primea Guerra Mundial y su posguerra, con todos los problemas sociales que acarreó en la ciudad y en el país, y en pleno años veinte, el Comité decide en 1924, dar solución a los innumerables asuntos pendientes que tenía el Certamen y que se encontraban anquilosados desde hacía más de una década. Entre ello se encontraba el problema de la entra principal a la Exposición, y encarga a su arquitecto la redacción de diferentes proyectos para solucionar esta cuestión.

Entre los proyecto presentado por Aníbal González, el Comité elige una portada de arco cuadrifonte de monumentales proporciones, a modo templete de planta cuadrada, realizado en ladrillo tallado y cerámica, con cuatro pilares terminado en cúpulas apuntadas y pináculos. En los fustes de estos se abrían hornacinas que alojaban estatuas entre columnas compuestas. Los vanos de la construcción, lo constituían cuatro arcos de medio punto, sobre los que se habían instalado un amplio friso coronado con los grandes escudos de España y su monarquía. Por su composición y estilo nos recuerda la decoración de la Plaza de España.

Proyecto de Aníbal González elegido en 1924 por la Comisión Permanente para ser Puerta Principal de la Exposición.

Esta construcción daba acceso directamente a la avenida de María Luisa, encontrándose instalado a los lados de éste, en el cerramiento que envolvía esta glorieta de San Diego, los accesos al parque y Plaza de España a través de la avenida de Isabel la Católica, a la izquierda y a la derecha a los Jardines de San Telmo.

Croquis de entrada a la Exposición, con indicación de la situación de la Puerta Principal, y los accesos laterales a la avenida de la Plaza de España y de los Jardines de San Telmo.


Curiosamente en las bases de los mástiles de las banderas que decoraban esta plaza, formando parte de dicho cerramiento, se habían de instalar los despachos para expender los billetes de entrada.

No obstante, al año siguiente en 1925, hubo que retirar este proyecto por falta de presupuesto.

Se le encarga a Aníbal González presentara nuevos anteproyectos, de cuyo estudio y diferentes soluciones la Comisión Permanente aprobó, previo dictamen favorable de la Comisión de Arte, un nuevo proyecto fechado en marzo de dicho años (1925), que se denominó Arco de la Exposición.

Plano de 1925 del emplazamiento del Arco de la Exposición en la Glorieta de San Diego. (Archivo Municipal de Sevilla)
El emplazamiento de este arco, se situaba igualmente en la Glorieta de San Diego, con el mismo planteamiento, es decir, dando paso directo desde éste a la avenida de María Luisa, instalándose a izquierda y derecha del mismo los accesos a las avenidas de la Plaza de España, actual de Isabel la Católica y de los Jardines de San Telmo.

Este acceso a modo de arco triunfal de un solo vano, era de estilo neorenacentista, con una clara inspiración en el arquillo del Ayuntamiento de la ciudad, y al igual que su predecesor y según la memoria del proyecto se construiría con materiales locales, es decir, ladrillo y cerámica vidriada, y los pisos en hormigón armado.

La ornamentación estaba prevista a base de ladrillo cortado en diferentes perfiles y delicadamente tallado, la cerámica en relieve se utilizaría en los escudos, capiteles, cornisas, ménsulas, friso, paneles y otros elementos decorativos.

Alzado  de la  fachada principal y sección longitudinal del Arco de la Exposición, proyecto de Aníbal González en 1925. (Archivo Municipal de Sevilla)

Este proyecto de grandes dimensiones tendría acceso a la azotea, siguiendo las pautas en la tipología de estas construcciones para las exposiciones internacionales. Así en el interior de uno de los pilares, con entrada desde la cara interior del arco, se instalaría unas escaleras de veinte tramos, que daba acceso a un salón rectangular, desde el cual y situado en la clave del arco, se ubicaba un último tramo de escalera de caracol de hierro. También se había previsto, que en el otro pilar quedara hueco suficiente para la posible instalación de un ascensor.

Según Villar Movellán, esta obra estaba estrechamente relacionada con el proyecto del Arco de la Legión en Dar Riffien en Marruecos, realizado en colaboración con el escultor Delgado Brackemnury.
Alzado  de la  fachada lateral del Arco de la Exposición, proyecto de Aníbal González en 1925. (Archivo Municipal de Sevilla)
Para la decoración de las fachadas, copia su anterior proyecto de 1924, con hornacinas en los fustes que alojaban estatuas entre columnas compuestas; el entablamento superior con un ancho friso y cornisa da paso a un ático muy plano, que junto al almohadillado de los pódium, le confiere quizás un aire más renacentista y severo que su precedente.

Esta obra estaba presupuestada, sin incluir las diez esculturas de las hornacinas, en 385.811 pts., y su construcción se llevaría a cabo mediante cimentación de zanja y plataforma de hormigón armado, muros de ladrillo basto recubierto por otro fino prensado y tallado en algunas partes, así como molduras, pilastras y jambas en cerámica en relieve vidriada. Para el piso del ático y azotea se utilizaría forjado de hormigón armado, y para las escaleras bóveda tabicada y escalones de rosca. Las dimensiones aproximadas de este arco de la Exposición serían unos 23 m. de alto por 20 de ancho y 15 de luz.



Sección longitudinal y transversal del Arco de la Exposición, proyecto de Aníbal González en 1925. (Archivo Municipal de Sevilla)


Este proyecto como otros de Aníbal González no prosperó, siendo olvidado con la dimisión como arquitecto del Certamen en julio de 1926, por diferencias con el Comisario Regio Cruz Conde y su disconformidad por la reorganización del Comité que alejaba cada vez mas la intervención de sevillanos en dirección del mismo.

En enero de 1927, es aceptado el nombramiento como Arquitecto General del Certamen por Vicente Traver y Tomás, aunque desde septiembre lo era de forma provisional.

Uno de los primeros proyectos que realiza como tal, fechado el 24 de febrero de 1927, fue la nueva ordenación de la Glorieta de San Diego como entrada principal a la Exposición, dado que el anterior proyecto de Aníbal González, no contemplaba el cambio de emplazamiento del recinto de la Exposición que se había aprobado en mayo de 1925, en el que se incluía una franja de terreno del Prado de San Sebastián, originando un nuevo acceso, la avenida de Portugal, donde se emplazarían los pabellones de Portugal, Macao, Industrias Militares y otros.

Por ello, aunque mantiene la ordenación básica dada por su antecesor, Traver sustituye la forma poligonal del cerramiento al trazar un gran semicírculo, utilizando la prolongación de los ejes de las cuatro avenidas que confluyen en la glorieta como los radios para hallar el centro de éste. Estar avenidas son, la de Portugal, la de la Plaza de España, llamada mas tarde de Isabel la Católica, la de María Luisa y la de San Telmo, ésta última mas que avenida, era el acceso al Pabellón de Sevilla que el mismo Traver había diseñado.


Planta de la entrada de la Exposición en la Glorieta de San Diego diseñada por Traver. (Archivo Municipal de Sevilla)-.

La adjudicación del concurso para la realización de la Portada de San Diego se realizó en marzo de 1927, en la que se presentaron cuatro propuestas, con un plazo de entrega de ocho meses, siendo el constructor Enrique Vázquez el designado para ello. La obra se inició en el mes de mayo de dicho año, y se ceñía estrictamente al cerramiento y albañilería, sin contemplarse los aspectos artísticos y las esculturas que se realizarían mas tarde. En marzo del año siguiente aún no se había terminado, concediéndosele un nuevo plazo de entrega.



La Portada de San Diego diseñada por Traver, se edificaría entre 1927 y 1928, y se componía de ocho grandes pilarotes situados a ambos lados de los accesos a las cuatro avenidas que confluyen en la glorieta, éstos de planta cuadrada con basamento de mármol, cuerpos prismáticos de ladrillo visto decoran sus cuatro caras con pilastras cajeadas y un estrecho friso con motivos vegetales, se remata con pináculo formado por elementos geométricos y vegetales en piedra arenisca con decoración neobarroca que se eleva sobre cuatro frontones curvos. Los pilarotes de mayor altura y porte, que flanquean las avenidas de Isabel la Católica y María Luisa, además poseen unas ménsulas decorativas barrocas en la parte superior.

Diseño de la portada. (Archivo Municipal de Sevilla)


Estos se unían entre sí por varios tramos de potentes rejas de hierro fundido, sobre zócalo de piedra y pilares intercalados de mármol con igual diseño que los basamentos de los pilarotes. 


Portada de San Diego


El 15 de mayo de 1928, con las obras terminadas del proyecto de la Portada de San Diego, Vicente Traver presenta una ampliación a éste, por considerar necesario alargar con cinco paños y cuatro pilares, el cerramiento situado delante del Pabellón de Sevilla, y que remataría con la caseta de ventas de guías y planos que se ubicaría en la curva de unión del cerramiento de los Jardines de San Telmo, resultando de esta forma el conjunto formado por el cerramiento de la Glorieta de San Diego y la porta un todo más homogéneo y de mayor belleza.



Proyecto de la ampliación del cerramiento de la Glorita de San Diego. (Archivo Municipal de Sevilla)

Este cerramiento se alargaría aún más, por el extremo contrario, con la construcción de la misma tipología de la verja del Pabellón de Portugal.

Aún se conserva la pequeña caseta de venta de planos y guías de la Exposición, que fue utilizado para la venta de entradas a la Feria de Muestra Iberoamericana en la década de los años 60 del pasado siglo.

Estado actual de la caseta.









Vista aérea con la situación de la ampliación de cerramiento e indicación de la caseta de venta de planos y guías.








Entre las avenidas de Isabel la Católica y de María Luisa, se ubica un arco decorativo obra de Vicente Traver, de dimensiones mucho más modestas que el diseñado por su antecesor, éste forma parte del cerramiento de esta gran plaza. Su composición a modo de arco triunfal de tres vanos, están ocupados por esculturas en piedra al igual que el basamento y los arcos.

Aunque el autor no abandona la idea de proyectar un arco de ingreso, como pórtico principal de la Exposición, éste lo hace con un lenguaje distinto sustituyendo la monumentalidad por la construcción de un elemento ornamental, convertido en un marco armonioso para las esculturas que cobijan sus vanos y un airoso frontis de la fuente que brota de sus pies.


Detalle del diseño de la Portada de San Diego. (Archivo Municipal de Sevilla)

Podríamos aventurar que, quizás motivos de economía hicieron que, los ambiciosos proyectos de Aníbal González para este lugar, quedaran reducidos a un embellecido vallado realizado en piedra, ladrillo y forja.

Este arco denominado Portada de San Diego, lo componen los mismos elementos compositivos y constructivos que los obeliscos o pilarotes de los accesos a las avenidas colindantes. Cuatro pilastras cajeadas en ladrillo sustentan los tres arcos de medio punto en piedra. Los laterales de menor altura se rematan con una ancha moldura cóncava, siendo el central de mayor envergadura, sostenido por columnas pareadas de mármol rojo, con capitel compuesto y basamento de mármol blanco.


















Portada de la Exposición Iberoamericana

En cada uno de los vanos se sitúan una escultura. La central es la de mayor altura, y fue realizada por Manuel Delgado Brackembury, simboliza a Hispania en la figura hierática de una matrona con porte majestuoso ataviada con corona, túnica de alto ceñidor y manto, junto a ella un león que apoya una de sus garras sobre un globo terráqueo y con la mano derecha sostiene un escudo con las armas de los reinos históricos de España con el NO8DO superpuesto.



Las esculturas de Pérez Comendador antes de ser colocadas en el monumento.






















A la izquierda  “la Tierra de Sevilla” y abajo“el Cielo de Sevilla” de Pérez Comendador. 
























A ambos lados se encuentran las magnificas estatuas de dos metros de altura, realizadas por Pérez Comendador, quizás las mejores piezas escultóricas de la Exposición. Son obras tempranas y juveniles, donde ya se apunta su afición por la forma clásica, tituladas “el Cielo de Sevilla” y “la Tierra de Sevilla”. La de la derecha, según se mira, representada por una joven con túnica, porta en su mano derecha una pequeña talla montañesina de la Inmaculada, simbolizado la riqueza espiritual de Sevilla. La de la izquierda representa la riqueza material de Sevilla, mediante una joven que porta en su mano izquierda espigas de trigo y racimo de uvas y en la derecha frutas. Estas esculturas fueron instaladas en sus respectivos pedestales en los primeros días del mes de diciembre de 1928.


Escultura de “Hispania” de Delgado Brackembury 

En la base inferior del pedestal de la figura central, se inscribe la fuente, consistente en un caño que sale de una máscara que vierte sus aguas en una venera invertida, cayendo a su vez en una taza de mayor dimensión y de perfil sinuoso.


Taza de la fuente.


Portada de la Exposición Iberoamericana en la actualidad.

Para los accesos por las puertas de María Luisa y Paseo de la Delicias, ubicadas en la zona de la Dársena, actual Glorieta de los Marineros Voluntarios, se construyeron cuatro columnas o pilares confeccionados en escayolas con basamento de piedra artificial y armazón de madera; estaban decorados con cuatro cartelas de ángulos y doce para alojar relectores, coronando el pilar cuatro ménsulas y un remate final, tenían una altura de unos 12 metros y se iluminaban por las noches mediante los reflectores con que estaban dotados. Importó cada columna 4.820 pts.



Alzado de los pilares que se situaron en las avenidas de María Luisa y Paseo de las Delicias, en la zona de la Dársena, actual Glorieta de los Marineros Voluntarios. . (Archivo Municipal de Sevilla)

La entrada por la avenida de Moliní, también estuvo dotada de un par de columnas de unos 12 metros de alto, realizadas igualmente mediante estructura de madera con basamento de piedra artificial, basa, fuste, capitel y remate de escayola. La empresa Arregui y Cía., fue la encargada de su construcción, siendo el importe de cada columna de 3.300 pts.


Plano, planta y alzado de la Puerta de la Avenida de Moliní. . (Archivo Municipal de Sevilla)

La iluminación de la entrada principal de la Exposición, ofrecía una extraordinaria dificultad por las dimensiones de la Glorieta, y por no poder emplear sistemas e instalaciones que durante el día estropeara la arquitectura de la portada y su conjunto, además de carecer de un fondeo sobre el que, de modo indirectos pudiera iluminarse. Para ello se presentaron dos proyectos, uno para la iluminación de la Glorieta de San Diego fechado el 19 de febrero de 1928 y otro para la iluminación artística de la Portada de la Exposición el 24 de julio de dicho año. 

En el primero de ellos se confeccionó, después de estudiar distintas opciones, en el que se decidió que la mejor solución para la iluminación de este espacio sería mediante proyectores, que se colocarían a una altura lo suficientemente elevada que evitara los efectos de deslumbramiento, y ante la falta de edificios que pudieran ser utilizados como soportes para estos proyectores, se propuso la instalación de dos torres metálicas de 30 metros de altura en las que se colocarían 21 proyectores en cada una de ellas de 50 cm. de diámetro con lámparas de 1.500 watios, lo que produciría un rayo oblicuo al suelo. 



Proyecto de torres metálicas para la iluminación de la Glorieta de San Diego. (Archivo Municipal de Sevilla)

El presupuesto para la instalación de las torres y todos los elementos eléctricos, proyectores, etc., ascendió a 47.820 pts. Una de estas torres se instaló delante de la fachada de la entonces fábrica de Tabacos y la otra al lado izquierdo del Pabellón de Portugal.







Glorieta de S. Diego con el monumento al Cid, durante la feria de 1929, días antes de la inauguración de la ExposiciónA la derecha se puede apreciar una de las torres instaladas para la iluminación de la Glorieta. (Postal dela época)

El proyecto para la iluminación artística de la Portada, fue presentado a la Comisión Permanente el día 3 de agosto de 1928, y en él se decía que una vez resuelto y estando ya en plan de ejecución el alumbrado ordinario de la Glorieta, era necesario hace una instalación artística que llamara poderosamente la atención del público y que pudiera verse a gran distancia aprovechando la perspectiva que la Portada ofrecía.

Del estudio de la distintas posibilidades que habían presentado diferentes empresas del ramo, se escogió el que pareció más adecuada y económica, consistente en la instalación a la espalda de la portada de la Exposición, de un abanico formado mediante ráfagas producidas por grandes proyectores de tipo marino, eso sí, reduciendo al mínimo los enormes costes que ese tipo de instalaciones conllevan si son montadas a gran escala.


Proyecto de iluminación artística de la Portada de la Exposición. (Archivo Municipal de Sevilla) 

Contaba la instalación con cinco proyectores de arco de rayo concentrado, los cuales podían variarse el sentido del rayo emitido, así como los colores, tanto individualmente como en conjunto. Los colores que emitían los rayos luminosos eran el rojo, blanco y vede, los cuales podían moverse y variar constantemente, resultando la instalación de gran movilidad y coloración, ya que los proyectores podían dividirse en dos rayos, obteniendo así diez rayos separados, claros o de color con gran alcance.

El presupuesto de esta instalación fue de 32.950 pts., siendo ejecutada por la empresa Standard Electric S.A., en su mayor parte, contratándose la A.E.G. Ibérica de Electricidad la adquisición de un grupo convertidos

José Granados ordenó la Glorieta del Cid, que sirve de acceso a la de San Diego y que permite gozar de una amplia perspectiva del conjunto de la entrada a la Exposición. Esta glorieta está presidida por la escultura ecuestre del Cid, personaje legendario, que sin guardar relación alguna con las gestas del Descubrimiento, formaba parte de los símbolos del Certamen al representar alegóricamente la Hispanidad.

Por mediación de Mariano Benlliure, la colosal estatua fue donada a Sevilla por Anna Huntington, esposa del hispanista y multimillonario Archer Milton Huntington fundador de la Hispanic Society of America de Nueva York, que en aquella época estuvo muy vinculado con la ciudad realizando excavaciones arqueológicas en Itálica.


El matrimonio Hunttington junto a Cruz Conde, y los pintores Bacarisas y Santiago Martínez.

El Ayuntamiento dudó mucho para encontrar el lugar mas adecuado donde ubicar la estatua, se barajaron varios emplazamientos, hasta que se decidió colocarla en este lugar, siguiendo las recomendaciones del rey Alfonso XIII, acordándose hacerlo en el centro de la plaza que antecede la entrada de la Exposición. Este monumento al Cid Campeador, fue inaugurado el 22 de septiembre de 1927, siendo alcalde Nicolás Díaz Molero.

El pedestal en piedra fue diseñado por Vicente Traver, en el que inscribieron unas cartelas realizadas en bronce por Benlliure, en las que figuran el escudo de la Sociedad Hispánica de Nueva York y una inscripción con la ofrenda a España de este monumento. En los otros frentes del pedestal se pueden leer en cada una de las caras de mayor longitud las siguientes leyendas:

SEVILLA
MORADA Y CORTE DEL REY POETA MOTAMID
HOSPEDO A MIO CID EMBAJADOR
DE ALFONSO VI Y LE VIO VOLVER
VICTORIOSO DEL REY DE GRANADA.

Y en la otra

EL CAMPEADOR
FIRME CALAMIDAD PARA EL ISLAM
FUE POR LA VIRIL FIRMEZA DE SU CARÁCTER
Y POR SU HEROICA ENERGIA UNO DE LOS
GRANDES MILAGROS DEL CREADOR.

BEN BASSAM

Monumento instalado en el patio central del Hispanic Society of America de Nueva York.

Pero no es ésta la única estatua del Cid, existen repartidas por el mundo unas cuantas réplicas de la misa, como la que se encuentra en el patio central del Hispanic Society of America de Nueva York sobre un pedestal similar, o la de San Diego en California ubicada en el Gamboa Park inaugurada el 5 de julio de 1930, o la de la también californiana ciudad San Francisco en el California Palace of the Legion of Honor.

La estatua ubicada en el Gamboa Park de San Diego

Aquí en nuestra país también existe otra estatua idéntica a la emplazada en Sevilla, es la erigida en la década de los sesenta del pasado siglo en Valencia, situada en la Plaza de España de la Avenida del Cid de la ciudad levantina, y por último, que se tenga constancia, el monumento al Cid levantado en la ciudad de Buenos Aíres, ofrecido en 1929 por la colectividad española a la capital argentina, inaugurado el 13 de octubre de 1935, en su centro geográfico en las intersecciones de las calles Horacio Pueyrredon, San Martín y Gaona, sobre un pedestal revestido con piedras procedentes de Burgos, cuna del Cid.
Monumento situado en Buenos Aires.             


El Cid situado en  la Plaza de España de Valencia


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