La Plaza de España - Contenidos y III


LAS EXPOSICIONES DE ARTE MODERNO, DEL MINISTERIO DE FOMENTO, Y LA SECCION DEL LIBRO.


La Comisión de Arte Moderno formada por Gonzalo Bilbao como Director de la misma, y Sánchez Pineda, Santiago Martínez, Alfonso Grosso, Manuel Delgado Brackembury y Gustavo Bacarisas como Vocales, entre otros, presentó el proyecto de Reglamento para dicha Exposición en diciembre de 1927, siendo aprobada por el Comité el 28 de enero de 1928. Con ello se pretendía atraer la atención de artistas de todo el mundo principalmente americanos.

A su vez, la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1929, estaría incluida dentro de esta exhibición de Arte Moderno, con muestras tanto en Sevilla como en la Ciudad Condal, por lo que hubo de compaginarse en ambas sedes, teniendo prevista su celebración durante los meses de septiembre y octubre en Sevilla y entre noviembre y diciembre de 1929 en Barcelona. 

El lugar previsto para la instalación tanto de la Exposición de Arte Moderno como de la Muestra Nacional de Bellas Artes, era en el tercer sector de las galerías, en los salones situados entre el edificio central y la Puerta de Navarra, con la participación además de artistas de todos los países representados en el Certamen. Para ello, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, seleccionó los salones 11, 12 y 13 de dicho sector para su ubicación, encargando a la Casa Manuel Casana la decoración de los mismos.



Situación de los salones ocupados por las exposiciones de Arte Moderno, Ministerio de Fomento, y de la Sección del Libro divididas en la Sala de la Prensa Iberoamericana, la Feria del Libro y el Museo del Libro.

Según el presupuesto presentado a concurso el 15 de diciembre de 1928, por 48.700 pts., para la decoración de dichos salones, se deduce que ésta era bastante sobria, cubriéndose el piso de esteras, y tanto las paredes divisorias como los muros se forraron con arpillera, instalándose zócalos de madera de 1,5 m. de altura. Las vigas de los techos se recubrieron de madera, y a ambos lados de estas se guarnecieron con molduras.



Sin embargo no llegaron a celebrarse ni la Exposición de Arte Moderno, ni la Nacional de Bellas Artes. La primera porque prácticamente todos los países concurrentes tenían en sus respectivos pabellones muestras de sus artistas contemporáneos, que formaban parte de los contenidos expositivos de las distintas representaciones; y la segunda, que sí se exhibió en la Exposición Internacional de Barcelona, fue pospuesta su celebración primero a la primavera del año siguiente, para más tarde con el cambio de Ministro de Instrucción Pública en febrero de 1930, decretar su celebración en el mes de mayo en Madrid, aduciéndose que hacía más de cinco años que no se celebraba en la Corte y gran número de artista así lo demandaban, además de no ser ya necesario nuevos estímulos de concurrencia para el certamen iberoamericano.

Aspecto de uno de los salones de la Exposición Regional de Bellas Artes celebrada en el Pabellón de Brasil en el mes de abril de 1930. (ABC Sevilla 17/05/1930)

Fracasado el intento de celebrar ambas exposiciones, el Ateneo y el Ayuntamiento de Sevilla organizaron en el Pabellón de Brasil, cuando éste ya había sido desmantelado prematuramente, una exposición regional de autores andaluces, que fue inaugurada el 22 de abril de 1930, dirigida por Gustavo Bacarisas, que había sido elegido Director de esta Comisión, en sustitución de Gonzalo Bilbao que había dimitido por motivos de salud.

SALONES DEL MINISTERIO DE FOMENTO Y OBRAS PUBLICAS.


El Ministerio de Fomento, además de los espacios que ocupó en el edifico central de la Plaza de España, también escogió los salones 16, 17, 18 y 19 del cuarto sector de dicha Plaza, es decir cuatro salones situados entre la Puerta de Navarra y la Torre Sur, que se conoció como Pabellón de Fomento y que ocupaban una superficie de aproximadamente 1.300 m2. Al igual que los salones para la Exposición de Arte Moderno, el tapizado de paredes y la decoración de los artesonados, corrió a cargo de los talleres de carpintería de Manuel Casana. Sin embargo estos espacios estuvieron algo mas decorados que los anteriores, ya que según las facturas de los pintores Eloy Zamora y Manuel de la Cuesta, que actuaron en ellos, se colocaron molduras y adornos patinados así como pilastras estriadas, jambas y frisos todos ellos de escayola pintadas en distintos tonos.

Las exhibiciones de este ministerio se dividían en varias secciones; así tenemos que en la de Obras Públicas y Puertos se exponían maquetas de las grandes obras realizadas durante los años del gobierno de Primo de Rivera, en el territorio nacional para el aprovechamiento del agua, así como proyectos en ejecución como el del puerto de Sevilla, que estaba prevista su finalización para 1933, con una maqueta de una de las esclusas en miniatura con movimiento, y las de las obras de los puerto de Gijón, Huelva, Algeciras y Las Palmas y de cómo se encontraban en ese momento el de Alicante. 

También se instaló una Sección de Montes, donde se mostraban los distintos procedimientos para sacar madera de los bosques y de los medios empleados para mantener la riqueza forestal. Para darle más realismo, se montó un cuadro con figuras iluminadas que presentaban con claridad las técnicas empleadas.

Así mismo el Instituto Geológico y Minero, en la Sección de Minas, realizó una exposición, muy visitada, con una serie de muestras de los yacimientos minerales, canteras, salinas y de aguas minero-medicinales, que se explotaban, así como plomo, cinc, cobre, carbón bismuto y otros, todas ellas colocadas en elegantes vitrinas de caoba. Se acompañaba esta exposición con una serie de muestras de productos metalúrgicos de las fundiciones, antimonio, cadmio, carborundum; una rica colección fósiles, rocas y cuadros demostrativos del trabajo realizado por este Instituto.

Especialmente se realizó una instalación de los ricos minerales de bismuto de la provincia de Córdoba, únicas en Europa, y se completaba esta sección minera con una completa muestra de planos de minas de distintos lugares, especialmente de la cuenca de Bélmez-Adamuz, la gran reserva hullera del sur del país, así como gráficos demostrativos de la gran importancia de las producciones minero-metalúrgicas.



La fuente de mercurio de Alexander Calderen el Pabellón de España de la Exposición de París de 1937, frente al Guernica de Picasso.

Se montó una curiosa exposición de plomo, con un recorrido desde que este mineral se extrae de la mina hasta su transformación en distintos utensilios y objetos.

También en esta sección se instaló una fuente de mercurio de las minas de Almadén, realizada en mármol, con una cascada accionada por un sistema de bombeo e iluminada con distintos colores que llamó poderosamente la atención a los visitantes, no teniendo especial interés desde el punto de vista artístico. Una fuente similar fue instalada también en el Pabellón del Estado de la Exposición Internacional de Barcelona.

Según los datos contrastados por Sergio David Cansado Valle, parece ser que dicha fuente una vez finalizada la Exposición, fue desmontada y enviada a Madrid. Con motivo de la Exposición Internacional de París, que se iba a celebrar en 1937, se decidió mandarla para decorar el pabellón español, como muestras de la riqueza del país; pero debido a su mal estado de conservación y no adecuarse su estética con el estilo del edificio, se optó por encargar a Alexander Calder, que realizara una nueva aprovechando los elementos de la original, de la cual solo se conserva el depósito, la bomba y las tuberías.

La fuente ocupó un lugar de honor en el pabellón, siendo instalada delante del Guernica de Picasso. Hoy día se puede contemplar en la Fundación Miró de Barcelona, funcionando con agua en vez de mercurio. A pesar de ello no podemos determinar con precisión si la fuente instalada en el Pabellón de España en París fue la que se encontraba en la Plaza de España o en el Pabellón del Estado de Barcelona.
La fuente de mercurio de Calder en su actual emplazamiento en el Museo Miró de Barcelona.

Por último las Confederaciones Sindicales Hidrográficas de varias cuencas como las del Ebro, Segura y Duero, también estuvieron presentes con una serie de maquetas de pantanos entre ellas la del malagueño pantano de El Chorro, fotografías y gráficos de obras realizadas o en proyecto.



SECCIÓN DEL LIBRO


Esta sección ocupaba los salones del extremo del cuarto sector, además del edificio que está junto a la Torre Sur, denominado también como Museo Artístico. Con el subtítulo de “El libro español a través de los siglos”, esta sección pretendía guardar un sitio de honor dentro del Certamen a los libros y a las artes gráficas, contando con el decidido apoyo de la Cámara del Libro de Madrid, con ello se quería ofrecer tanto al visitante curioso como al experto, una visión de la labor desarrollada por las artes de imprimir tanto en nuestra patria como en los países de habla hispana, para ello se logró reunir un importante material fundamentalmente relacionado con la historia de la industria gráfica española, además de gran cantidad de libros curiosos y obras valiosas y desconocidas para el público general.

La dirección de la Sección del Libro le fue encargada al gran historiador y bibliógrafo chileno Fernando Bruner Prieto, que la dividió en tres apartados: El primero era una Exposición Retrospectiva del Libro Español; el segundo El Libro Moderno, y por último la Feria Permanente del Libro de Edición y Exposición de Casas Editoriales.

Como anexo a estas demostraciones gráficas, se incluyó también la prensa gráfica y diaria, con una exposición de prensa iberoamericana ubicada en el cuarto sector de la Plaza de España, junto al salón ocupado por la Feria Permanente del Libro, próximo a la Torre Sur, llamado Salón de la Prensa Iberoamericana. Empezaremos el recorrido por este último salón.

SALON DE LA PRENSA IBEROAMERICANA

Algunos ejemplares de periódicos antiguos.



Se montó esta sección a iniciativa de Torcuato Luca de Tena, con parte del mobiliario y material proveniente del pabellón español de la Exposición Internacional de Prensa de Colina del año anterior, que fue dividió para amueblar tanto en este Salón como en el Pabellón de la Prensa erigido en la Glorieta de Covadonga y algunas dependencias del edificio central de la Plaza de España.



El Conde de los Andes, Ministro de Economía Nacional, lo inauguró el 18 de junio de 1929, en el que se recogía una completa demostración cronológica de la historia del periodismo hispano-americano, así como una muestra de periódicos y revistas publicados en todo el mundo en español y portugués.


Vitrinas con ejemplares antiguos.

Constaba este Salón de la Prensa de dos plantas, dedicadas a la prensa antigua y moderna.


La sección antigua, se situó en la derecha del salón de entrada, estando decorada con sobriedad, se expusieron en mesas y vitrinas más de doscientos valiosos ejemplares procedentes de la Hemeroteca Municipal de Madrid, entre los que figuraban publicaciones de los siglos XVI, XVII y XVIII, como “La Gazeta de los susessos políticos y militares de la mayor parte del mundo” de Madrid primer periódico que se editó en España en 1661, y “La Gazeta nueva de las cosas particulares assí políticas como militares” de Zaragoza de la misma fecha. También hubo un curioso ejemplar de “Las Noticias” de Sevilla de 1691.
             
Entre la prensa antigua editada en América se podía destacar como más antiguos: “Gaceta de literatura de México” de Méjico de 1788, “El telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiógrafo del Rio de la Plata” de 1801, primer de los publicados en Buenos Aires, y “Semanario de Nuevo Reyno de Granada” de Bogotá de 1808.

La sección moderna se situó en el salón de entrada y en la planta alta, acogiendo una muestra de los periódicos actuales nacionales ordenados por provincia, así como de Portugal y de América. En contraste con la sobriedad decorativa de la primera, ésta se realizó de forma innovadora y colorista, con un friso vanguardista en el que se explicaba distintos aspectos de las publicaciones de prensa y de las Artes Gráficas.


Esta parte fue organizada por la Secretaría de Asuntos Exteriores, y en ella aparecían más de diez mil títulos, en la que figuraban los grandes rotativos tantos españoles como iberoamericanos, incluyendo las revistas y todo tipo de publicación tanto en español como en hebrero, y las publicaciones de Constantinopla y Salónica.


Dos vistas de la sala de lectura y exposición de revistas

Completaban estas instalaciones una exhibición de las agencias informativas y demostraciones de la organización corporativa de la prensa española.


Exposición de revistas españolas y diarios que se publicaban en la península.


EXPOSICION RETROSPECTIVA DEL LIBRO ESPAÑOL


Esta exposición histórica del libro en España, se situó en el edificio situado junto a la Torre Sur de la Plaza de España, que también se conoció como Museo del Libro, ocupando la planta noble y la de basamento. Tenía pues dos accesos, uno a través de la puerta que se encontraba en la planta del basamento, en la parte posterior del edificio, y otra por la galería frente a la Torre Sur, este acceso nos introducía directamente en la planta de honor.

La exposición desarrollaba una muestra de la historia del alfabeto en sus distintas formas, caligrafía, paleografía, tipografía, etc., y los elementos que forman el libro, como el papel, la impresión, la decoración y la encuadernación; y la evolución de las distintas técnicas en el transcurso de la historia.  

Edifico de la Sección del Libro con indicación de los accesos al Museo del Libro y a la planta de basamento

En la planta de honor lo primero que llamaba la atención, era la decoración del friso que la recorría, en el que se reproducían todos los alfabetos utilizados en España y países Hispano Americanos. Se podían ver caracteres íberos, iniciales de códigos mozárabes de los siglos IX al XI, y motivos ornamentales de códices rabínicos, escrituras mayas y pinturas mejicanas.
Friso con carácteres íberos. (Fototeca Universidad de Sevilla)

Medallón con la marca tipográfica del impresor Juan de la Cuesta.

En las enjutas de los arcos que sostenían las columnas de mármol blanco, se había dedicado un recuerdo a los maestros impresores de los siglos XV y XVIII por medio de sus marcas de tipografía que habían sido realizadas en medallones circulares de cerámica trianera, entre las que figuraban Juan Hurus de Zaragoza, Juan Cromberger de Sevilla y Juan Rosmbach de Barcelona.

El patio se encontraba abarrotado de vitrinas y expositores en el que de una forma didáctica, se pretendía desarrollar una serie de aspectos sobre la escritura y sus distintas manifestaciones empezando por la epigrafía y la paleografía, así como las distintas escrituras americanas, sin olvidar la miniatura como modalidad decorativa. 

La impresión dividía en tres vertientes, en España con las imprentas cristianas y hebreas del siglo XV, en América con el desarrollo tipográfico en distintas ciudades de ese continente del siglo XVI al XIX, y por último en Filipinas en los mismos siglos en Manila.

Otras secciones eran la de Encuadernación, Alfonso X El Sabio, Los Reyes Católicos y La Música en el códice y en el libro. Esta rica colección de ejemplares únicos, de todos lo estilos de encuadernación, como ejecutorias, privilegios, cartas reales, etc., se mostraban en vitrinas especiales. En ellas so podían contemplar documentos como los Códices Mozárabes de Santo Domingo de Silos, o las Cantigas a Santa María de Alfonso el Sabio.
En dos salas contiguas se mostraban textos españoles impresos en el extranjero, sobre todo en Portugal, Países Bajos y Nápoles. También había una selección de elementos de la antigua oficina del proto-tipógrafo Plantín de Amberes y una muestra de los talleres gráficos del Nuevo Mundo, con paneles explicativos.


Distribución de las vitrinas en la planta de honor.




Algunos de los ejemplares que se mostraban en la exposición. (Fototeca Universidad de Sevilla)


Vista general de la plana de honor. (Fototeca Universidad de Sevilla)
Vitrina de miniaturas. (Fototeca Universidad de Sevilla)
Expositor con material impreso en América. (Fototeca Universidad de Sevilla)

Ángulo de la planta dedicado al material epigráfico. (Fototeca Universidad de Sevilla)
En las galerías del primer piso, se trataba las artes aplicadas al libro, en ella se exponían grabados en madera, cobre y en relieve para impresión en papel, fotograbado, fototipia y otros procedimientos de reproducción.

EL LIBRO MODERNO.

En estas mismas galerías se le dio cabida la Sección del Libro Modernos, con una exhibición de ejemplares escogidos de la producción de impresiones realizadas por particulares, instituciones y entidades, en el que se apreciaban la elegancia y alto nivel alcanzado gracias a las nuevas técnicas, como publicaciones premiadas por la Biblioteca Nacional y ediciones valiosas de bibliófilos. Se incluía una biblioteca con obras de fondo y libros sevillanos referentes a América.

Las galerías altas con una exposición de artes aplicadas al libro y una sección del libro moderno. (Fototeca Universidad de Sevilla)

Bajo las columnas, medallones con las marcas de los impresores en las enjutas. (Fototeca Universidad de Sevilla)



Oficina tipográfica del siglo XV procedente del Museo Gutenberg de Maguncia, con personal vestido de época. (Fototeca Universidad de Sevilla)


En la planta del basamento, con entrada por la puerta posterior del edificio, se encontraba la Exposición Monográfica Retrospectiva, que desarrollaba los temas de “El Papel”, “La Imprenta” y “La Encuadernación”.



En la Sección del Papel se trataba el papel antiguo, las filigranas y el papel sellado desde su origen en 1637 a 1888. Se instaló un molino para papel y maquinaria moderna de papel continuo.



Para la imprenta se reconstruyó una oficina tipográfica del siglo XV consistente en una parte del Museo Gutenberg de Maguncia, que fue el primer taller del inventor Gutenberg en la que personal de dicho museo, cajistas impresores, estaban vestidos con trajes de la época, fundiendo mediante moldes de mano los caracteres, y componiendo e imprimiendo con el tórculo de madera sobre papel de tina hecho a mano, a la vista del visitante.



Asimismo la Sociedad Gutenberg y la Biblioteca Municipal de Maguncia, aportaron a esta sección una exhibición gráfica y objetiva del arte de imprimir y de los progresos desde su origen hasta nuestros días. Se completaba todo ello, con otra imprenta con toda la maquinaria moderna en funcionamiento, para la realización de las artes gráficas y encuadernación.



Para La Encuadernación se realizó una representación, mediante figuras, de un scriptorium y pergaminería monacal española de la edad media, estas figuras articuladas fueron realizadas por el escultor e imaginero sevillano Sebastián Santos por importe de 1.200 pts., completándolo con un taller moderno del arte de encuadernar.

El horno de Gutenberg para la fundición de tipos de imprenta a mano. Sobre la cornisa los auténticos moldes utilizado por el inventor de la imprenta. (Fototeca Universidad de Sevilla)

Maquinaria moderna de impresión. (Ilustración ABC)


Dos vistas del scriptorium y pergaminería monacal, recreado mediante figuras que fueron realizadas por el imaginero Sebastián Santos. (Fototeca Universidad de Sevilla)


FERIA PERMANENTE DEL LIBRO DE EDICION Y EXPOSICION DE CASA EDITORIALES



En una sala situada entre el Salón de la Prensa Iberoamericana y el Museo del Libro, cedida gratuitamente por el Comité, tuvo lugar la llama Feria Permanente del Libro bajo el auspicio de la Cámara Oficial del Libro, que tenía por objeto alcanzar la máxima expansión del libro no solo en España sino en los países iberoamericanos, en la que tomaron parte empresas editoriales de libros, donde se podían vender libros, folletos y revistas. El número de obras expuestas era de 70.000 y se pusieron a la venta sin aumento de precio.

Esta Feria servía de complemento a la Sección dedicada al Libro Moderno que se encontraba en la galería alta, atrayendo a muchos eruditos en la materia. Esta Feria fue sacada a concurso entre todos los editores y libreros del país, siendo adjudicada a la Compañía Iberoamericana de Publicaciones.

La mayor parte de los editores españoles exponían en sus stands su meritoria labor cultural con la edición de bibliotecas populares, técnicas y de agricultura. También fue muy notoria las muestras de las ediciones de lujo, como joyas de gran valor, dando a conocer la situación de las artes gráficas que en esos momentos se realizaba en España.

Vista del Salón de la Feria del Libro.




Planos con la distribución de las exposiciones en el Museo del Libro, Feria del Libro, El Libro Moderno y de la planta basamento con la Exposición Monográfica Retrospectiva

Además de todos estos contenidos, la Plaza de España albergo dos atracciones lúdicas para los visitantes, consistentes en unas góndolas donde poder recorrer la ría y unos ascensores en ambas torres, para poder deleitarse de una vista única hasta entonces de la ciudad y del recinto de la Exposición.


Durante el largo proceso de construcción de la Plaza de España, ya habían sido utilizadas en la ría unas barcas a remo para el disfrute de los visitantes, pero estando ya próxima la inauguración del Certamen, se quiso dar a estas embarcaciones otro aire más acorde con el estilo general del lugar, para ello se solicitó la colaboración del Teniente de Navío Julio Guillén, especialista en historia de la navegación en la época del descubrimiento, y que había diseñado la reproducción de la carabela Santa María para el Pabellón de Marina, para que aportara ideas y se encargara de la realización de dichas embarcaciones. Puesto en contacto el arquitecto general Vicente Traver con Julio Guillén en julio de 1928, este último le sugiere unos bateles de rio utilizados antiguamente en el Guadalquivir. No obstante Vicente Traver le propone que éstos sean elementos de reconstrucción histórica con efectos decorativos muy del agrado de los componentes del Comité, tipo góndola o bote, a los que se le podrían añadir objetos ornamentales que armonizasen con el entorno.

Las cuatro góndolas que estuvieron en servicio en la ría de la Plaza de España durante la Exposición. (Ilustración revista Nuevo Mundo)

Teniendo en cuenta estos comentarios, el Comandante Julio Guillén, diseña una embarcación tipo góndola a la que le añade una serie de elementos relacionados con el descubrimiento de América, como son en la proa la bandera blanca con la cruz verde utilizada por Cristobal Colón en la empresa del descubrimiento americano y llevada en la Santa María; para la popa se utiliza la bandera de castillos y leones, y por último para la lona que cubre la carroza de la cabina, repostero con listas blancas y verdes aludiendo a la primera bandera que tuvo la Casa de Contratación de las Indias en las expediciones americanas. Estas embarcaciones serían de fondo plano y en vez de bogar como las venecianas, fingarían con una percha.
Diseño de las góndolas, trajes de los gondoleros y de los adornos, toldos y banderas realizado por el Teniente de Navío Julio Guillén

Aprobada la propuesta del Vocal Delegado de Obras, sobre la conveniencia de comprar góndolas que sirvieran de ornato y recreo durante la Exposición, le fueron encargadas cuatro embarcaciones de este tipo a los astilleros de la Unión Naval de Levante S.A., con sede en Valencia, con las siguientes características: 8 m. de eslora, 1, 44 de manga y 3,80 de contorno y tres toneladas, por un importe de 3.800 pts. la unidad mas 315 pts. de transporte, por importe total de 16.460 pts., en este precio se incluían todos los adornos como los toldos de la carroza, las banderas, cojines, empavesados y los trajes de los gondoleros. Tres de dichas góndolas tenían camaretas para tres personas y una con cabina para seis personas, siendo el plazo de entrega el 15 de marzo de 1929.
Detalle de una de las góndolas con la bandera de Cristobal Colón en la proa y el repostero de la carroza con la bandera de la Casa de Contratación. (Postal de la época)


Las góndolas fueron recepcionadas el 9 de abril, estando en funcionamiento como un atractivo mas para las visitas a la Plaza de España, como así lo demuestran la publicidad insertada en algunos periódicos locales.


Pasada la Exposición y suponemos que deterioradas estas, fueron nuevamente sustituidas estas embarcaciones por barcas con remos. ¿Qué sevillano no recuerda esos paseos en barca de niño o muchacho?.



En la descripción del proyecto que Aníbal González diseñó para las dos torres que cierran el inmenso espacio que es la Plaza de España, su autor da idea de algunas de las utilidades que dichas construcciones podían tener, así en él se establece como principal la utilidad de servir como estación de radiotelefonía de gran importancia debido a la altura y la gran distancia entre ambas, condiciones éstas extraordinarias para la radiodifusión. Otra de las utilidades que ve el arquitecto, es el de servir de soporte de los reflectores para la iluminación tanto de la plaza como del Parque de María Luisa, además podía servir como contenedor de un enorme depósito de agua que, aprovechando la gran presión que pudiera tener, serviría para abastecer tanto a los edificios de la plaza como al servicio contra incendios.



Sin embargo, el uso más llamativo que se les dio a las torres, aparte de la instalación de un reflector en el cupulín que al girar entre las columnilla asemejaba un faro, fue la de serle instalado unos ascensores, que permitían a los visitantes, previo pago, tener una vista única de la ciudad, el Parque de María Luisa y de la Exposición. 



Así el 12 de agosto de 1927, el Comité aprobó convocar concurso público para la instalación en el edificio central de la Plaza de España de un ascensor en el patio C con capacidad para 10 personas y uso público, y dos en el patio L con capacidad entre 4 ó 5 personas para dar servicio a los Vocales de la Comisión Permanente y miembros del Comité, como ya se comentó cuando se trató este edifico, y uno en la Torre Norte. Ganando el concurso el presupuesto presentado por la casa Boetticher y Navarro por 70.500 pts., el 9 de Septiembre de dicho año.



Este ascensor de uso público podía cargar hasta 10 personas (700 kgs.), y la cabina 2,20 X 1 m., era de hierro perfilado con partes caladas y cancelas plegables, instalándose en el hueco que dejaban las 41 rampas con que interiormente cuenta para su acceso cada torre. Tenía 4 paradas, estando la inicial no en el rasante de la torre, sino en la primera terraza que se encuentra a 11 m. de altura, con un recorrido total de 41 m. a una velocidad de 70 cm. por segundo. La máquina se situaba en la parte inferior

Elevación del hueco del ascensor con indicación de la entrada inicial y las paradas en los distintos pisos.

La empresa de fundiciones Juan Miró fue la encargada de la realización de los elementos de hierros como las cancelas de acceso de las distintas plantas.

Posteriormente, en Diciembre de 1928, se aprueba la instalación de otro ascensor en la Torre Sur, por 21.500 pts., No obstante en la publicidad encontrada en los diarios de la época, solo se refieren estos al ascensor situado en la Torre Norte, que funcionaba diariamente en horario de 9 a 13 y de 14 a 17 ó 18 horas, dependiendo de la época del año.

Planta y alzado de la cabina de hierro del ascensor de la Torre Norte. (Archivo Municipal de Sevilla)


Estado actual de la rampa de subida en el interior de Torre Norte y acceso de una de las paradas del ascensor. (Archivo del autor)


Con la clausura de la muestra, fueron cerrados al público las exposiciones que encerraban este grandioso edificio, siendo trasladadas a sus respectivos lugares de origen los objetos que se habían expuestos. No obstante, también quedaron gran número de estas exhibiciones en los salones que ocuparon, por lo que tras unos años de abandono, y gracias a la tenacidad y amor por Sevilla que siempre demostró el Concejal de Fiestas Sr. Bermudo, en los festejos programados para la Feria de San Miguel de 1935, se volvieron abrir algunas de estas salas como la del mapa monumental de la península Ibérica, los dioramas de la conquista y descubrimiento de América, y las representaciones de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, además de otras instalaciones utilizadas durante la Exposición. Fue el último suspiro del Magno Certamen.

FUENTES
- GUIA OFICIAL DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA
- HISTORIA DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE SEVILLA DE 1929, Eduardo Rodríguez Bernal.
- LO QUE FUE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA. Fernando Real. EL CORREO DE ANDALUCIA. Entregas 2º a 4ª. Agosto 1963.
-La Exposición Nacional de Bellas se celebrará en Sevilla en la primavera del año próximo. La Correspondencia Militar. 11 de Diciembre de 1929 pág. 1
-La Exposición Nacional de Bellas Artes se va a celebrar en Sevilla. La voz, 18 de diciembre de 1929.
- El Consejo de Ministros de Ayer. El Heraldo de Madrid 11 de Diciembre de 1929 pág. 4
-Ayer se inauguró la Exposición de Bellas Artes. ABC Sevilla, 23 de abril de 1930 pág. 24
-Diversos actos en la Exposición. El Telegrama del Rif. 23 de abril de 1930
-El Duque de Alba y los Artistas españoles. La Esfera 8 de Marzo de 1930
-Sevilla en la Exposición Regional de Bellas Artes. ABC Sevilla, 17 de Mayo 1930 págs. 4 y 6
-http://esasevilla.blogspot.com.es/2012/03/la-fuente-de-mercurio-de-la-exposicion.html
- Boletín de la Cámara Oficial Minera de Córdoba. ABRIL 1929
-Inauguración de las obras del puerto. EL SOL, 02 de Noviembre de 1929
- LA FUENTE DE MERCURIO DE LA EXPOSICION DE SEVILLA DE 1929 A LA DE PARIS DE 1937. ABC Sevilla, 08 de Diciembre de 1981
-SIGUEN LAS INTERROGANTES SOBRE LA FUENTE DE MERCURIO DE LA EXPOSICION DE 1929. ABC Sevilla, 31 de Diciembre de 1981
-Se inaugura el Pabellón Real (Barcelona). Diario de Cordoba 06 de Octubre de 1929 pág. 5
-La Exposición de Sevilla. El Defensor de Córdoba, 28 de Mayo de 1929, pág. 1
-El Pabellón de la Prensa Iberoamericana. ABC Madrid 26 de Junio de 1929 pág. 19
- La prensa en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. ABC Madrid 08 de Diciembre de 1929 págs. 3 y 4
- La Prensa de España y América y la Hemeroteca Municipal de Madrid. ABC Madrid 14 de Ju1io de 1929 págs. 18 y19
- La Exposición Iberoamericana de Sevilla. Colección Interesantísima. La Esfera 27 de Julio de 1929 págs. 21 a 23.
- Catálogo de la SECCION DEL LIBRO SEVILLA 1929-1930.
- En la Exposición de Sevilla. El libro español a través de los siglos. ABC Sevilla 25 de enero 1930. Págs.. 4 a 5
- EXPOSICION IBEROAMERICANA. El Museo de Gutenberg de Maguncia. NUEVO DIA de Cáceres 20 de Julio de 1929
- LAS ARTES GRAFIAS Y DEL LIBRO EN EL CERTAMEN. La Gaceta de las artes gráficas del libro y de la industria del papel. Septiembre 1929, págs. 22 y 23
- Exposición Ibero-Americana Sevilla 1929 - Sección del Libro – reglamentos.
-La interesante labor que realiza la Cámara Oficial del Libro. NUEVO DIA DE Cáceres. 22 de Junio de 1929, pág, 1
-Noticias de la Exposición. Diario de Almería . 31 de Julio de 1929 pág. 3
- En la Sección de la Historia del Libro. LA CORRESPONDENCIA MILITAR, 11 de Mayo de 1929
-Ciento diez pabellones en la Iberoamericana de 1929. ABC Sevilla, 14 de Abril de 1992, pág. 46
-En la Instalación del Libro. EL NOTICIERO SEVILLANO. 10 de mayo de 1929
- SE INAGURA OFICIALMENTE LA EXPOSICION. El Sol, 10 de Mayo de 1929
-ARCHIVO MUNICIPAL DE SEVILLA.-
Exp. Embarcaciones para la ría (góndolas) Rollo 675 (fotogramas 237 a 291)
Exp. Ascensores. Rollo 676 Caja 60 (fotogramas 244 a 272, 279 a 361 y 393 a 401)
Exp. Ministerio de Fomento, Rollo 676 (fotograma 581 a 631)
Exp. Sección del Libro. Rollo 711 (fotograma 282 a fin) Rollo 712 (fotograma 179 a 293)

- Las Fiestas de otoño. ABC Sevilla 24 de Septiembre de 1935 pág.25

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