-La iluminación nocturna de la Exposición Iberoamericana




La iluminación artística del recinto, se consideró desde un principio como un poderoso atractivo para la Exposición, por ello el propio Aníbal González había cuidado con esmero los distintos dispositivos de iluminación de los edificios emblemáticos del Certamen.

Desde el segundo semestre de 1926, se negociaba con la Compañía Sevillana de Electricidad la oferta presentada para proporcionar fluido eléctrico al recinto. Esta empresa fundada en 1894, fue uno de los pilares básicos del desarrollo socioeconómico local durante el primer tercio del siglo XX, superando con creces el reto que supuso las exigencias técnicas planteadas por la Exposición.


Los términos de la propuesta incluían una oferta diaria de 4.500 kw, que podrían aumentar hasta 6.000 kw. si era necesario, fijándose el precio del kw/hora en 30 céntimos, cediendo la Compañía el 25 % del consumo total de forma gratuita, no estando obligado el Comité a un consumo mínimo preestablecido. No obstante el Comité no estuvo conforme con esta oferta, aduciendo que el importe fijado para el suministro eléctrico en la Exposición Internacional de Barcelona era de 15 céntimos.

En diciembre de ese mismo año, la Compañía presentó una nueva propuesta reduciendo el precio a 22 céntimos kw/hora, autorizándose en la sesión permanente de febrero de 1929 la firmar del contrato con la citada empresa.

La Guía Oficial de la Exposición Iberoamericana, en relación con la iluminación artística nos dice lo siguiente:
“La novedad se ha perseguido principalmente en la calidad y combinación de los elementos luminosos y en las variaciones y armonías de colores y forma de los conjuntos que entran en las zonas iluminadas, sin descuidar otros factores principales como el de la iluminación de fachadas importantes, juegos de aguas y manantiales”
Estanque de los Leones iluminado( foto gentileza de José Luis Pérez Pino)

En dicha Guía divide el recinto en dos sectores exclusivamente dotados de iluminación a base de elementos decorativos.

El primer sector o Parque de María Luisa, donde la luz es utilizada no solo para el alumbrado común sino como elemento decorativo en unión del agua, el cristal, las plantas y las fachadas. Para ello utiliza surtidores y cascadas luminosas, pedestales de cristal con luces interiores, árboles con iluminación indirecta y pebeteros con vapor de agua iluminado.


Un cronista de la época decía que “La iluminación artística del Parque de María Luisa raya en el delirio de lo fantástico” y otro extranjero aseguraba que “Esto es algo que debe verse muchas veces para irnos acostumbrados a las maravilla del cielo, al menos, los que aspiramos a gozarlo”.

Los estanques y los rincones poéticos estaban iluminados con luz discreta, evocaban los sueños de las Mil y Una Noches, había cascadas con los colores del arco iris y el verdor de los árboles se iluminaba con luces que imitaban a las naranjas y en los emparrados se proyectaban bellísimas figuras de rosas.
Iluminación de la Glorieta de Becquer

En la cascada del Monte Gurugú sus aguas al bajas, chocaban con las aristas de los escalones que estaban provisto de cristales de colores, ofreciendo una visión realmente maravilla.

No fue olvidado el recoleto y romántico jardín de las Delicias de Arjona, siendo iluminado de forma indirecta que desde el ferrocarril en miniatura se contemplaba admirablemente.


La fuente central de la Plaza de España se iluminada con relieves temblorosos, tenía un sugestivo encanto, y eran innumerable las distintas combinaciones de colores cambiantes que los potentes reflectores producían.
Vista de la iluminación de la Plaza de España

Mientras las torres de esta plaza se iluminaban con miles de lámparas eléctricas que permitían apreciarlas durante la noche todos los detalles de su rica ornamentación. Se instalaron proyectores giratorios en las pequeñas cúpulas que coronan las torres, y que debido a su gran potencias emitían haces de luz que, al ser interrumpidos por las columnillas, dejaban escapar ráfagas de luz como si fueran dos enormes faros.

El resto de edificios se iluminaban con potentes focos de luz indirecta que podían ser disfrutado desde la otra banda del rio e incluso a varios kilómetros de distancia, resultando un espectáculo maravilloso

Los tres edificios de la Plaza de América aparecían silueteados por miles de pequeñas bombillas y una luz difusa los bañaba, surgiendo de la oscuridad como filigranas fantásticas, mientras potentes proyectores iluminaban las fachadas redimensionándolas. El de las Bellas Artes en tono blanco resaltando la piedra de este bello edificio, el Pabellón Mudéjar y Real se adornaban con bombillas multicolores poniendo una guirnalda de luz en las líneas de su afiligranado contorno.

Las farolas tanto de la Plaza de España como de América así como de otras partes del recinto, fueron realizadas por fundición sevillana “Domingo de la Prida”, según diseño de Aníbal González.
La Torre Sur de la Plaza de España reflejada en la ría.




Vista nocturnas de los tres pabellones de la Plaza de América.

El segundo sector o Sector Sur del recinto, mas pobre de zonas ajardinadas, se actuó sobre sus avenidas y puertas siendo todo un ascua de luz, en él también se podía disfrutar de un monumental surtidor luminoso multicolor en el estanque central de la Plaza de los Conquistadores, rodeado de los edificios regionales. Así mismo la Avenida de la Raza, se cubría con una cúpula de bombillas en forma de arcos a todo lo largo de la Avenida, resultando de un efecto verdaderamente fantástico, derrochando arte y buen gusto en las múltiples combinaciones luminosas.

Aspecto de la Avenida de la Raza iluminada (fotografía coloreada, perteneciente al informe “La Luminotécnica de la AEG en la E.I.A. de Sevilla, de Armando Thiriet).
Avenida de la Infanta Maria Luisa del Sector Sur con su sistema de iluminación.

Estanque central de la Plaza de los Conquistadores.

El acceso principal al recinto a través de la Glorieta de San Diego fue iluminado de forma especial, mediante dos elevadas torres de mas de 30 m. de altura que quedaron disimuladas, y en las que se colocaron 42 grandes focos en cada una de ellas, produciendo una intensidad lumínica de 200.000 bujías, suprimiendo las sombras de árboles y postes por la especial situación de los focos.

En la portada principal, detrás de las figuras escultóricas se instalaron unos reflectores que proyectaban cinco ráfagas de colores de gran potencia que iluminaban el contorno.



El estudio y proyecto del alumbrado general, así como emplazamiento de las sub-estaciones transformadoras y el tendido de la red de alta tensión, fue realizada por el ingeniero Pedro Caravaca, mientras que el proyecto y la dirección de las iluminaciones artísticas como del alumbrado en baja tensión de la Exposición, corrió a cargo del ingeniero alsaciano Armando Thiriet Koenig, como director y gerente técnico de la empresa A.E.G ibérica de electricidad, empresa adjudicataria de la instalación de la iluminación del Certamen. Se debe a este ingeniero los proyectos de las iluminaciones artísticas de la Plaza de España y de América, Parque de María Luisa, Sector Sur, portadas, Parque de Atracciones, etc. Así como los distintos mecanismos para colorear las fuentes luminosas de la Plaza de España, Fuente de los Leones, y Plaza de los Conquistadores, entre otros elementos.

 La Plaza de los Conquistadores iluminada 

Con tal motivo Armando Thiriet realizó un informe técnico sobre los elementos en que había actuado, siguiendo las directrices de la Dirección de Obras y Proyectos del Comité de la Exposición, titulado LA LUMINOTECNICA DE LA A.E.G EN LA EXPOSICION IBERO AMERICANA DE SEVILLA, y que gracias a la gentileza y generosidad de su nieto Carlos Thiriet Castilla, podemos conocer. Dado la importancia de este documento tanto por su aportación gráfica como descriptiva de alguno de los lugares en que realizó su trabajo, se trata en un apartado distinto a fin de poder ofrecer en toda su amplitud este interesante documento.

 
Iluminación nocturna en la zona de acceso principal a la Exposición.

No solamente se produjo esta cascada de luces y colores en la Exposición, la ciudad también se iluminó artísticamente y sus edificios emblemáticos también fueron iluminados, como la Torre del Oro y la Giralda, el Palacio Arzobispal, el Monumento a la Inmaculada o la Plaza del Triunfo.

La factura de la Compañía Sevillana de Electricidad del mes de Mayo de 1929 que tuvo que hacer frente el Comité por consumo eléctrico, alcanzó un importe de 160.000 pts. de las cuales 37.000 pts. correspondían al suministro de fluido eléctrico suministrado a las instalaciones particulares. Hay que considerar que ese mes fue especial, tanto por el gran número de veces que se produjeron las iluminaciones extraordinarias, como el consumo producido por los ensayos necesarios para poner a punto las instalaciones.

 La  Giralda y la Torre del Oro iluminadas. ( fotos gentileza de José Luis Pérez Pino)

El Pasaje Oriente en el Sector Sur por la noche.


video


FUENTES

- La Exposición Iberoamericana a través de la prensa 1923-1929. Encarnación López Lemus.

- Sevilla en tiempos de la Exposición Iberoamericana. 1905 –1030 La ciudad del siglo XX. Nicolás Salas.

- Guía Oficial. Exposición Iberoamericana 1929-1930.

- La Exposición Ibero-Americana. Origen y Gestación de la Magna Empresa. Fernando Real Balbuena, publicado en el diario ABC de Sevilla durante 1961.

-Sevilla y la Exposición de 1929, Francisco Narbona

- La Luminotécnica de la AEG en la E.I.A. de Sevilla, informe de Armando Thiriet Koenig.

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