K.- Kiosco y expositores ambulantes - I



Las expectativas de negocio que la Exposición despertaba a priori, atrajeron a pequeños comerciantes y vendedores tanto locales como nacionales, que quisieron estar presentes en la Muestra.

Sabedores del potencial económico que estas actividades de la pequeña industria podría aportar a las arcas de la Exposición, sus órganos gestores articularon una serie de normas reguladoras para encauzarlas, y proporcionaran sus correspondientes compensaciones económicas.

Estas actividades, que podían ser ejercidas tanto en pequeños kioscos para la venta de diversos productos y objetos como chocolates, emblemas oficiales de la Exposición, tarjetas postales, souvenirs, golosinas, bebidas y fiambres, etc.; como mediante la venta ambulante de diferentes servicios, como el alquiler se sillas, los fotógrafos al minuto, las barcas de la ría en la Plaza de España, betuneros, vendedores de postales, patatas fritas, agua, barquillos y pastelería, además de recreos infantiles de calesitas, borriquillo y cochecitos para niños, etc. 

Gracias a la recopilación de datos que hemos podido realizar de un libro contable en el que se encontraban asentados los mandamientos de ingresos de la caja de dicho Certamen, cuyas hojas se hallaban dispersas en varias cajas de la Sección XVIII, del Archivo Municipal de Sevilla, donde guardan los fondos documentales de la Exposición Iberoamericana; así como del Expediente de Solicitudes y Reclamaciones de Expositores, hemos podido dar forma a la información que a continuación se detalla.1

LOS EXPOSITORES AMBULANTES.

En este capítulo nos vamos a centrar en la actividad que, en los apuntes de ingresos contable se denominaban con el epígrafe de “Expositores Ambulantes”, que ejercieron su trabajo en los parques, jardines y en todo el recinto de la Exposición; antes, durante e incluso después de la celebración de la Muestra, pero sobre todo y principalmente en lo que se llamó Sector Norte, que ocupaba la zona de los Jardines de San Telmo, Plaza de España, Parque de María Luisa, Plaza de América y Jardines de las Delicias.

En los años previos a la Exposición Iberoamericana, en concreto en 1924, ya hay constancia de la concesión a Joaquín Real del alquiler de sillas para los jardines y Plaza de América; éste es sustituido en el mes de febrero de 1927, por Emilio Mellado hasta el 18 de abril de 1929, días antes de la inauguración de la Exposición, cuya actividad es recuperada por el Comité de la Muestra, para proceder a concederla en exclusividad a Francisco Abascal, que mientras dure ésta. Se incluía, además de las zonas antes citadas, todo el recinto exposicional sobre todo los alrededores de Plaza de los Conquistadores en el Sector Sur.2

Esta concesión consistía en el alquiler por unos 20 céntimos, de unas sillas metálicas situadas en lugares estratégicos como los jardines de San Telmo, la Glorieta de María Luisa, el Estanque de los Patos, la Fuente de las Ranas, la Plaza de las Estatuas (actual Glorieta de Covadonga), la avenida central de la Plaza de España, la Plaza de América, las explanadas de las Galerías Comerciales y de los pabellones de Tabaco y de la Seda, de cuya recaudación la organizadora se embolsaba el 50%. 

Estas miles de sillas se fabricaron en Vitoria, desde donde fueron traídas por el empresario que había ganado la adjudicación de la contrata de arriendo en todo el recinto. Cuentan que ni corto ni perezoso se trajo, desde dicha ciudad, una de ellas en una maleta para presentarla como modelo en el concurso.3

Según consta en las liquidaciones por ingresos realizadas a la caja de la Exposición, por parte de Francisco Abascal del 50% de la recaudación por el alquiler de las sillas, sumaban un importe total de 30.058,85 pts. Tan solo por el alquiler de las sillas para presenciar la Cabalgata Histórica el 1 de noviembre de 1929, que sirvió para sufragar los gastos de la misma, se llegó a recaudar 11.250 pts.4
Imagen de la Plaza de los Conquistadores en el Sector Sur, en primer plano las sillas metálicas alrededor del gran surtidor central de la plaza, y al fondo el Pabellón de Turismo. (Archivo ABC)

Explanada entre los dos pabellones de las Galerías Comerciales Nacionales, en la Plaza de los Conquistadores, donde se pueden apreciar cientos de sillas apiladas. (Arxiu Mas Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic)
Una vez terminado el Certamen, quedaron en la ciudad en beneficio de ésta, como así obligaba el contrato, siendo muchas de ellas vendidas a particulares y empresas. Las restantes se instalaron en la Plaza de América, volviendo a serle asignada la concesión para el alquiler de las mismas a Joaquín Real, que las mantuvo durante unos cuantos de años. Pasado un tiempo fueron repartidas en jardines y parques, terminando las últimas que quedaban en los Jardines del Cristina y en la Plaza Nueva. A pesar de que hoy están desaparecidas, debido al paso del tiempo, los robos y la dejadez, las personas de mediana edad aún las pueden recordar.

Otras de las actividades ambulantes que fueron contratadas mediante concesiones incluso desde antes de la celebración de la Exposición, fueron las fotos al minuto y las lanchas o barcas de la ría de la Plaza de España.

De ambas se encuentran reflejados sus asientos en los libros contables desde 1924 los fotógrafos, y las lanchas desde 1926, aún sin estar terminada la Plaza de España. De estas últimas se tenían concedidas tres licencias con la obligación de pagar un canon para ejercer esta actividad de 15 pts. cada una, trimestralmente. 

Las licencias para las fotografías al minuto, llegaron hasta las diecinueve, teniendo que abonar para ejercer esta industria en los jardines, la cantidad de 12 pesetas al trimestre por licencia. Estos importes cambiaron al inaugurarse el Certamen, y a partir del 9 de mayo de 1929, aparecen concedidas 17 licencias a razón de 8,30 pts. al mes, permitiendo realizar su actividad en los jardines y dentro del recinto de la Exposición.5
Fotógrafo al minuto, en la Plaza de América, a la derecha también se aprecian las sillas metálicas de alquiler. (Archivo del autor)
Las concesiones de las lanchas también fueron recuperadas por el Comité al inaugurarse la Exposición, haciéndose cargo directamente de su explotación, al haber sido diseñado tanto las embarcaciones como la indumentaria del personal que las manejaba conforme la época del Descubrimiento. Todos los detalles sobre este extremo se puede encontrar en el apartado de la Plaza de España de este trabajo.6

No obstante este servicio, como el ascensor de la Torre Norte, no empezó a funcionar hasta octubre de 1929, con la denominación de servicio de góndolas, permaneciendo en funcionamiento hasta finales de agosto de 1930.7

Pero no es hasta el 26 de septiembre de 1931, cuando se reanuda el “servicio de lanchas de la ría de la Plaza de España” habiendo sido concedida por la Comisión Liquidadora la explotación de éste a Manuel Gordillo, previo pago de 150 pts. por trimestre adelantado.8

Una barca en la ría durante las obras de la Plaza de España. (Portada de 80 años de la Exposición Iberoamericana 1929). Y las góndolas navegando por ría durante la Exposición. (revista Nuevo Mundo)
Por este servicio, que a su vez era una atracción más de las que ofrecía la Exposición, recaudó durante todo el tiempo que duró ésta 1.811 pesetas.9

Con la apertura de la Muestra, además de continuar los servicios ya mencionados, se multiplicaron las solicitudes para ejercer distintas actividades ambulantes dentro del recinto de la Muestra y que a continuación nos referiremos de algunos de ellos. 

Días antes de la inauguración, José Soto solicitó a la Comisión Permanente la concesión del servicio de betuneros ambulantes en el recinto, tratada en la sesión celebrada el día 3 de mayo de 1929, es aprobada por unanimidad, siempre que el personal fuera el adecuado y vistiera el uniforme “análogo al que utilizaban los botones: gorro con las iniciales E.I.A. en color plata, chaqueta azul de paño con botonadura dorada, pantalón marrón oscuro, leguis de paño con botonadura dorada y botas negras enterizas”. Se limitaba el número de ellos en veinte como máximo, debiendo abonar como canon una peseta por individuo y día, facilitándole un carnet que acreditara la condición de pertenecer al servicio de betuneros. 10

A veinte también estaban se habían limitado el número de vendedores ambulantes de agua, al que se le estableció como único requisito el pago de la entrada a la Exposición, y cuya indumentaria, que había sido propuesta por ellos mismos, sería blusa blanca y pantalón negro.11

También le fue concedido permiso a Amparo Ariza para la venta de barquillos en el recinto, en iguales condiciones que los anteriores, debiendo abonar la entrada al mismo, estableciéndose como máximo 10 vendedores de este producto y que el ornato e higiene debían ajustarse a las normas establecidas. 

En esa misma fecha y con las mismas exigencias de higiene y presentación, se aprobó la petición formulada por Antonio Hernández Merino, para la venta ambulante de artículos de confitería en un carrito bicicleta, fijándose el canon para prestar este servicio en 5 pts. diarias en la que se incluía la entrada. 12

Pasado el verano del 29, los vendedores de agua Miguel Montero y Francisco del Val, solicitan autorización para poder vender también, de forma ambulante, artículos de confitería a los que se le fija un canon de 10 pts. mensuales.13

Tampoco podía faltar la venta ambulante de tarjetas postales y de patatas fritas, para la actividad de estas últimas fueron solicitados los permisos correspondientes Luis Amado y José Lafuente, a los que el Director de Explotación pidió como canon para esta actividad la cantidad de dos pesetas diarias, más la entrada al recinto. Esta propuesta fue considerada excesiva por el Director de la Exposición, solicitando éste que la aportación solo fuera de 10 pesetas mensuales y se le facilitara la autorización correspondiente para el acceso al recinto.14

Para la venta de tarjetas postales, Miguel García Sánchez solicitó en el mes de septiembre, licencia para tal fin, proponiendo aportar a las arcas de la Exposición el 20% de sus ventas, sin embargo debido a lo difícil que suponía el control de estas ventas, se aprobó que el canon mensual fuera de una peseta diaria, incluida la entrada, y pagadera por adelantado. Estableciendo el número máximo de licencias en seis. A pesar de esta resolución en el mes de junio, se aprobó la propuesta presentada por Gonzalo Hernández Arriba, para la venta de postales con vistas de lugares y hechos históricos de la vida de la reina Isabel la Católica, con la contribución del 20% del producto de las ventas.15

Cochecito y borriquillos, otras de las actividades de recreo infantil que fueron explotadas durante y después de la Exposición. (www.Todocoleccion.net)
También tuvo cabida el recreo infantil dentro de la Exposición, concediéndosele a Ricardo Lacalle, licencia para la explotación dentro del recinto de la atracción de borriquillos y coches para niños. Se inició esta actividad en el mes de octubre, y tenía distribuido por el recinto una serie de paradas para estos vehículos, anunciadas con postes, que se situaron en la Plaza de América, San Diego, Moliní y Sector Sur. Esta explotación ingresó a favor de la Exposición hasta su clausura 999 pts.16  Es decir estos fueron los predecesores de los cochecitos tirados por borriquillos que durante tantos años han estado girando, dentro de la Plaza de España y han hecho las delicias de tantos niños sevillanos.

En el mes de noviembre de 1931, Rafael Reina y Miguel Llanes, consiguieron la concesión de la Comisión Liquidadora, para la explotación de dos calesitas y fotografía al minuto en la Plaza de España por 50 pts. mensuales.17 

Para la obtención y venta de vistas fotográficas y cinematográficas de edificios y espacios tanto internos como externos de la Exposición, se confeccionó un proyecto de reglamento que regulara estos permisos.

Se dividieron en dos apartados. Por un lado la obtención de las vista que, dependiendo si el fotógrafo era aficionado, periodista o profesional, se le permitía la obtención de estas imágenes siempre que no fuera en lugares o espacios que ya tuvieran una concesión en exclusiva, como ocurría con el Parque de Atracciones, previa obtención de un carnet identificativo por el precio de 25 pts. por cada mes si era aficionado; de 100 pts. si era profesional y gratuito si era periodista. Para la grabación de imágenes cinematográficas, el carnet de aficionado le permitía obtenerla si más gasto, mientras que a los periodistas no les estaba permitido, y los profesionales debían abonar la cantidad de 100 pts. por día de grabación. Para la obtención de vistas en el interior de los edificios, y en determinados actos, necesitarían una concesión especial, no siendo de utilidad los carnets mencionados.

Por otro lado, la venta de fotografías tenía un gravamen de entre el 15 y el 25%, según los casos, que cobraría el Comité bien directamente al vendedor o mediante una cantidad alzada, dependiendo del procedimiento que eligiera la organización.

No obstante, cuando fue presentado el proyecto de este reglamento, el Director de la Exposición, Cruz Conde, propuso no aplicar la parte que se refería a los aficionados y periodistas, siendo aprobado por unanimidad.18 

A pesar de no ser una actividad ambulante, hemos encuadrado dentro de este apartado las concesiones realizadas a la Sociedad Española de Balanzas y Básculas “AVERY” y a Pelegrín Suárez Calzado, concesionario de la marca de básculas “TOLEDO”, para la explotación de básculas de pesar personas que se encontraban diseminadas por todo el recinto. En total se habían concedido autorización para la instalación de un total de veinte aparatos por cada una de estas empresas.

Estos aparatos de pesar, se encontraban situados en las estaciones del ferrocarril en miniatura de la Glorieta de Bécquer y de la Plaza de América, en la avenida de las Delicias; en las rotondas de los pabellones de Méjico, Colombia, Argentina, Estados Unidos y Sevilla, y en el Estanque de los Patos, frente al cabaret Plantación. En el Sector Sur se instalaron en las puertas del restaurante sucursal del Pasaje de Oriente, en la avenida de la Raza, y en el Barrio Moro en la avenida de Venezuela, hoy Reina Mercedes, así como en los dos edificios de las Galerías Comerciales; el resto distribuido en diferentes lugares entre los pabellones comercial de este Sector.19
Acceso principal al Barrio Moro, a la izquierda se aprecia donde se encontraba instalada una de las básculas. (Postal de la época)
Por los ingresos periódicos efectuados a la caja de la Exposición, sabemos que estos concesionarios tenían la obligación de abonar el 50% de lo recaudado por estos aparatos, de forma quincenal, 20 hasta que a finales de noviembre de 1929, a petición de Vocal Delegado de los Servicios de Hacienda, se aprobó la anulación de la concesión hecha a Pelegrín Suárez, para la instalación de las basculas TOLEDO, por haber tenido el citado concesionario “participación directa en actos que pudieran haber perjudicado los intereses de este Comité”, obligándole a retirar del recinto de la Exposición las básculas que tenía instaladas, previa liquidación de los correspondientes compromisos económicos que tuviera contraído.21 A partir de esa fecha, quedó solo la empresa AVERY como concesionaria de las básculas, haciendo lo ingresos en periodos mensuales.

La Sociedad Española de Balanzas y Básculas, era la concesionaria de la marca “AVERY”, y además de los aparatos que tenía distribuidos por el recinto, también instaló un stand propio en el primer pabellón de las Galerías Comerciales Nacionales. 
Entrada al restaurante Pase de Oriente, donde se pueden aprecian las básculas instaladas. (Ilustración Sevilla Exposición Iberoamericana)
Clausurada la Muestra, alquiló un espacio de 30 m2 en los almacenes de la Plaza de España, por 50 pts. mensuales, para alojar el material, hasta que en el mes de febrero de 1932, se le permitió volver a instalar cuatro balanzas, abonando un canon de 100 pts. trimestrales por ocupación de terreno.22

Según Eduardo Rodríguez Bernal en su obra “La Exposición Ibero-Americana de Sevilla”, en el balance que hace sobre los ingresos efectuados durante la celebración del Certamen, en el apartado correspondiente a las explotaciones directas e indirectas, en el caso de las industrias ambulantes, la cifra en 26.621 pesetas, sin incluir en ésta los ingresos correspondientes al alquiler de sillas, las góndolas y el ascensor de la Torre Norte y los borriquillos de alquiler.

NOTAS

1.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Relación de Mandamientos de Ingresos (1924-1933). Distribuidos en varias cajas y rollos. Y Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 661.

2.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Relación de Mandamientos de Ingresos (1924-1933). Distribuidos en varias cajas y rollos.

3.- Las sillas de la Exposición. Casco Antiguo. Abel Infanzón. ABC de Sevilla. 03 de mayo de 1979. Pág.

4.- Este importe es el resultado de la suma de las entregas realizadas por Francisco Abascal, que constan en los apuntes del libro contable relativo a mandamientos de ingresos. El importe pudiera que fuera mayor, pues faltan algunas hojas de este libro. Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Varias cajas y rollos.

La suma total a que me refiero, difiere de la indicada por Eduardo Rodríguez Bernal en su obra La Exposición Ibero-Americana de Sevilla, página 170, en la que aparece dentro de los conceptos del capítulo 4.- Ingresos por explotaciones directas o indirectas, correspondiente a Sillas Abascal el de 19.563 pts.

5.- Relación de Mandamientos de Ingresos y Pagos (1924-1933). Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Distribuidos en varias cajas y rollos.

6.- Ver en esta misma publicación el apartado -Contenidos de la Plaza de España.

7.- Relación de Mandamientos de Ingresos y Pagos (1924-1933). Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana, pág. 82. Con fecha 26 de octubre de 1929, aparecen los primeros asientos por los ingresos producidos el día 24 en los servicios de góndolas por 18 pts. y del ascensor de la Torre Norte por 31 pts.

8.- Ibidem, pág. 161. Asiento de fecha 05 de octubre de 1931: Manuel Gordillo, trimestre adelantado y correspondiente de 26 septiembre ppdo. a 26 diciembre próximo por la conexión que la C. Liquidadora hace a dicho señor para explotar el “servicio de lanchas en la ría de la Plaza de España”……150,00.

9.- Eduardo Rodríguez Bernal. La Exposición Ibero-Americana de Sevilla, página 170.

10.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39, rollo 662 fotograma 82

11.- Ibidem. Caja 39, rollo 662 fotogramas 48 y 49. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 14 de junio de 1929.

12.- Ibidem. Caja 39, rollo 662 fotograma 30 y 24. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 20 de julio de 1929.

13.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 574. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 20 de septiembre de 1929.

14.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 627. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 03 de agosto de 1929.

15.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 561. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 05 de octubre de 1929. Y Caja 39 rollo 662 fotograma 52. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 14 de junio de 1929.

16.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 553. Oficio del Ingeniero Jefe al Director de la Exposición de fecha 17 de septiembre de 1929.

Eduardo Rodríguez Bernal. La Exposición Ibero-Americana de Sevilla, página 170.

17.- Relación de Mandamientos de Ingresos y Pagos (1924-1933). Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Distribuidos en varias cajas y rollos. En algunos asientos Miguel Llanes aparece como Yanes y Janes.

18.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 662 fotograma 121. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 22 de marzo de 1929.

19.- Ibidem. Caja 39, rollo 662 fotograma 133 a 138. Correspondencia relativa a las básculas AVERY y TOLEDO.

20.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Relación de Mandamientos de Ingresos (1924-1933). Distribuidos en varias cajas y rollos.

21.- Ibidem. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39, rollo 661 fotograma 548. Oficio de Secretario General de la E.I.A., al Ingeniero Jefe de Obras y Servicios, de fecha 25 de noviembre de 1929.

22.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Relación de Mandamientos de Ingresos (1924-1933). Distribuidos en varias cajas y rollos.



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