- Pabellón de las Diputaciones Vascas



Pabellón Regional de las Diputaciones Vascongadas. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Fernando Carmona).

A primeros del mes de octubre de 1927, tuvo lugar la primera reunión de los representantes de las Diputaciones de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, además de los Ayuntamientos de las capitales de las tres provincias, el Secretario de la Exposición Francisco Sánchez-Apellaniz, y el Secretario de la Liga de productores de Guipúzcoa, para tratar la forma en que éstas iban a concurrir a la Exposición Ibero-Americana de Sevilla.[1]

Pero no es hasta el acuerdo conseguido meses más tarde, en enero de 1928, cuando las tres diputaciones vascas deciden concurrir conjuntamente al Certamen sevillano, una vez pasada las viejas rencillas existentes entre Bilbao y Sevilla, cuando en 1910 rivalizaban ambas en celebrar un evento de similares características.[2]

En una reunión celebrada en Vitoria el 10 de marzo, a la que acudieron los presidentes de las Diputaciones vascas; los alcaldes de Bilbao, San Sebastián y Vitoria; los presidentes de las Cámaras de Comercio de Bilbao y Vitoria; los representantes de la Liga de Productores de Vizcaína y Guipúzcoa, se acuerda comisionar a los arquitectos provinciales Julián Apraiz, Diego Basterra y Ramón Cortázar, a Sevilla para que emitan un informe sobre el emplazamiento, cuantía y modo en que debía estar presente las diputaciones vascas en la Exposición. Entre las conclusiones del referido informe emitido el 15 de mayo, se aconsejaba que se separaran las representaciones regional e industrial, ubicándolas en edificios y lugares distintos, así como solicitar la parte de la manzana asignada a Santander, siempre que la superficie no sea menor de 800 m2.[3]

Como consecuencia de ello, en la sesión de la Comisión Permanente de la Exposición del 18 de mayo, se lee la petición por parte de Diputación Provincial de Guipúzcoa, de 800 m2 de terreno, para la construcción del Pabellón Regional representativo de las provincias vascongadas,[4] siéndole concedido el solicitado terreno junto al adjudicado a Santander, en la sesión del Comité de la semana siguiente.[5]

Así la correspondiente a la exposición de las provincias de carácter cultural y etnológico, se le denominó Palacio Museo, y a ella se llevaría todo lo referente al Patrimonio Cultural del País Vasco y sus conexiones históricas con América. Y la industrial en el Pabellón de Industrias Vascas, acogería a las entidades comerciales e industriales, que estarían subvencionadas por las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación. Este último pabellón se trata en el apartado correspondiente a los pabellones comerciales.

Vista del palacio-museo de Montefuerte en Guernica. (Imagen Euskal Souvenirs)

Diego de Basterra Berástegui, arquitecto provincial de Vizcaya, por encargo directo de la Comisión interprovincial vasca, presentó un primer proyecto del Palacio Museo o Pabellón Regional de las Diputaciones Vascas, que fue aceptado por dicha Comisión, en la reunión del 10 de agosto.[6] Éste, fue diseñado, siguiendo las bases del Certamen en estilo regionalista, ocupando una superficie de unos 1.000 m2, con un coste de 400.000 pts., teniendo el edificio aspecto de una casa solariega vasca, realizada con cemento armado, que pudiera ser el proyecto de dicho autor que se encuentra en la base de datos del Centro Vasco de Arquitectura,[7] cuyos alzados difieren de los que al final se ejecutaron, fundamentalmente en lo que se refiere a las galerías que circundan al patio.

El diseño del edificio era una composición cúbica y compacta como las grandes casonas de los pueblos vascos, con aspecto de casa consistorial, e inspirado en el hoy palacio-museo de Montefuerte en Guernica, aunando elementos aristocráticos, rural e incluso de arquitectura publica, encontrándolo muy acertado por la Comisión vasca.

Planos de sección transversal y en perspectiva del primitivo proyecto, que sería modificado más adelante. (Imágenes Base de datos del Centro Vasco de Arquitectura. Fondo privado del arquitecto)

El proyecto de edificio fue aprobado el día 1 de octubre por las Diputaciones,[8] y por la Permanente de la Exposición el 5 de dicho mes,[9] situándose su emplazamiento en una parcela en la Plaza de los Conquistadores, dando frente su fachada a la avenida de San Salvador y al Pabellón de Castilla la Vieja y León, y lindando con los de Castilla la Nueva a la izquierda, el de Barcelona en su fachada trasera y con la avenida de la Infanta Luisa a la derecha.

Convocado el concurso para la construcción del armazón del hormigón armado del edificio, fueron presentadas tres propuestas: las correspondientes a la casa Anduiza de Bilbao, por 113.894 pts.; la de José Dorronsoro de San Sebastián, por 73.349 pts., y la de los hermanos Gargallo y Cía., también de San Sebastián por 72.759 pts., resolviéndose el concurso el 26 de octubre de 1928, siendo elegida esta última empresa.[10]

La construcción se realizó en hormigón armado siendo su planta en principio de 20 X 45 m., concediéndose un mes más tarde una ampliación hasta los 1.000 m2 (20X50), con un presupuesto inicial 400.000 pts., de los cuales el 46% corrió a cargo de la Diputación de Vizcaya, el 38% de la de Guipúzcoa y el 16% a la de Álava.[11] La ejecución de la obra parece que fue rápida pues el replanteo se realizó el 1 de noviembre de 1928,[12] y para el mes de marzo de 1929 estaba prácticamente finalizado.

Diego Basterra, coordinó la dirección de la obra junto con el equipamiento y suministros de la misma, encargándose así mismo de la labor artística y decorativa de los contenidos del pabellón, colaborando estrechamente con él, el arquitecto de la Diputación guipuzcoana Ramón Cortazar.[13]

Vista aérea de la situación del Pabellón Vasco, en el ángulo superior izquierdo, rodeado por el Pabellón de Castilla la Nueva a la izquierda, el de Castilla la Vieja y León en la fachada. (Fototeca Municipal. Detalle, Archivo Sánchez de Pando)

En definitiva, el pabellón es el resultado de la versión barroca del caserío vasco, definido por Pedro Guimón como símbolo y espíritu de la esencia nacional, “la casa la considera como envolvente de la familia, vaciado ingenioso de la agrupación de individuos unidos por vínculos de sangre, que hacen vida común”.[14]

Constaba de sótano, planta baja y dos pisos, con una superficie cubierta de 600 m2 por planta. En la planta baja se instaló la sección etnográfica, mediante utensilios y objetos que recreara el ambiente y la forma de vida vasca; en la primera planta se mostraba mediante gráficos, estadísticas y fotografías el potencial económico de la región tanto en la agricultura, como en la ganadería e industrias, así como los servicios a la población en comunicaciones, educación, teléfonos, etc., por último, la segunda planta estaba dedicada a los dormitorios del personal de servicio del pabellón.

Boceto del pabellón, publicado en El Pueblo Vasco el 01/09/1928

A la fachada posterior se le añadió una edificación de una sola planta, y puertas en los laterales, que según los planos era utilizaba como almacén; en la cubierta de éste, se instaló una terraza con pérgola, posiblemente esta edificación fue la ampliación que se concedió en noviembre de 1928.



Planos de fachadas principal y lateral, y de las secciones trasversales y longitudinal del pabellón vasco, donde se aprecia la construcción de una sola planta y pérgola en la cubierta, situada en la fachada posterior. (Ilustración Revista Aparejadores nº 36)

Precediendo a la fachada principal del edificio, se abre un espacio ajardinado a modo de atrio limitado por verjas sobre podio y portada de acceso, que se inspiraba en el arco de Santa Ana en Durango, en el que aparecía la inscripción PABELLÓN REGIONAL DE LAS DIPUTACIONES VASCONGADAS, y más abajo IRURAK-BAT (las tres unidas), daban la bienvenida a los visitantes, estando el conjunto coronado con una veleta de hierro forjado realizada por Valentín de Ortueta, de Durango, así como los trabajos de herrería de balcones y verja, por importe de 18.452,12 pts.[15]



Arco de acceso al atrio del pabellón durante la Exposición (postal de la época), el Arco de Sta. Ana en Durango. (Imagen de Wikimedia), y en la actualidad (archivo del autor).

El edificio se levanta sobre un gran basamento y la entrada la formaba un pórtico con cinco arcos de medio punto sobre pilares (hoy cegados), que recuerda a las casas consistoriales, el resto de la fachada lo componía una balconada corrida, con balaustrada de forja, y tres puertas contorneada por molduras mixtilíneas, en el primer piso. Sobre este se hallaba una cornisa que recorría todo el contorno del edificio, que era interrumpida en el centro por un gran escudo de las tres Diputaciones Vascas. En el ático, se abren dos huecos (posteriormente se abrieron dos más) y lo remata un gran alero volado, con pináculo en las esquinas (hoy desaparecidos). Para el engalanado de la fachada, se mando confeccionar tres reposteros con los escudos de las tres diputaciones, los cuales fueron colocados en la balconada.[16]



Dos vistas del pabellón, durante la Exposición (Postal de la época), en la actualidad y escudo de la fachada (Archivo del autor).

En las fachadas laterales, se abrían en el primer piso, a modo de galería solana, un conjunto de cinco arcos de medio punto sobre columnas, y en el ático una serie de huecos cuadrados enmarcados, iguales a los de la fachada principal.



Vista de la fachada lateral con la solana, estado actual (Archivo del autor) y “El palankari”, que se situó en el pórtico. Foto tomada cuando se encontraba en la galería de la Casa de Juntas de Vizcaya, actualmente desaparecido.


Una vez superado las gradas de accedemos al pórtico, se situaban dos estatuas, una correspondía un aiskolari del guipuzcoano Joaquín Barriola y un palankari del vizcaíno Higinio Basterra,[17] este espacio se pensó en decorar con murales que recordarían la aportación de los vascos en el avance de la cultura mundial, del pintor Gustavo de Maeztu, pero finalmente fueron los escudos de la Diputación y del Ayuntamiento de Vitoria, así como los de los veinticuatro Ayuntamientos que fueron Hermandades, trabajo que se le encargó al pintor alavés Aldecoa.[18]

Aspecto del hall y galería, con la exposición de artistas vascos. (Fondo Fotográfico del Archivo del Territorio Histórico de Álava Fot. de Gonzalo Busto).

Una vez traspasado el pórtico de entrada, nos adentramos en el interior del edificio, en el que encontramos un hall central descubierto, que ocupa toda la altura del edificio, cubierto por una claraboya que serviría de iluminación cenital para el interior del edificio. Alrededor de éste se encontraba el espacio dedicado a la exposición, el cual se dividía mediante separaciones móviles; al fondo se instaló la escalera tipo imperio de tres tramos, y dos salas laterales dedicadas, una a la venta de productos y recuerdos, y la otra a ofrecer información sobre la región. Tras estas se encontraba el cuerpo del almacén de una sola planta y que ocupaba todo el espacio de la fachada trasera y posiblemente de carácter provisional.



Vista del hall cubierto y columnas del patio y galería alta. Detalle de la decoración de las ménsulas (Archivo del autor)


Diseño de mamparas realizadas por Diego de Basterra, para las separaciones de las exposiciones de la planta baja. (Imágenes Base de datos del Centro Vasco de Arquitectura. Fondo privado del arquitecto)

En el hall y en las galerías, se había instalado una exposición de artistas guipuzcoanos, figurando entre ellos un retrato de Alfonso XIII, realizado por Elías Salaberria Inchaurrandieta, en el que aparecía con uniforme de marino en Guetaria, encargado por la Diputación con motivo de la celebración de la circunnavegación de la tierra. De este mismo autor también se exponían entre otras obras “Remeros” “Aiskolaris” y “Los Pescadores” así como “Procesión del Corpus en Lezo” procedente del Museo de Arte Moderno de Bilbao.

Junto a estos también se exponían obras de distintos artistas vascos como Martiarena, Flores Kaperotxipi, Uranga, Montes Iturrioz, Guardamino, etc. La escultura estaba representada por notables figuras escultóricas de Barriola, Barrenechea, Eiguezua entre otros artistas.[19]

Arranque de la escalera situada al fondo del hall. (Archivo del autor)


Retrato de Alfonso XIII, realizado por Elías Salaberria

En resumen, era intención que todas las obras artísticas expuestas fuera un muestrario de la gran talla de los artistas vascos, con una selección de tendencias tanto escultóricas como pictóricas, en la que muchos de ellos ya tenían proyección y prestigio internacional.

Esta exposición de diferentes artistas, que se exhibían en las distintas salas dedicadas a las Secciones de Historia y Etnografía que se completaba con la exhibieron de una gran cantidad de objetos.



Alguna de las obras expuestas figura de Pelotari. Señora y Elcano de Zuloaga. (Fototeca Universidad de Sevilla)

La Sección de Historia, se componía de una exposición de pintores vascos entre los que se encontraban cuadros de Zuloaga; maquetas realizadas por Mauricio Iranzo y Alonso, entre las que figuraban las torres de Láriz donde nació fray Juan de Zumárraga, de Muncharaz y de Ercilla; así como de las Casas de Juntas de Avellaneda y de Guernica entre otras.[20] Reproducciones del caserío de Loyola. Biografías de los fundadores de Montevideo y Buenos Aires, como influencia de Vizcaya en la conquista de América.[21] Valiosos documentos del Ayuntamiento y Universidad de Oñate, y de la Diputación Vizcaína, como el incunable llamado la Crónica de Nuremberg de 1493, y obras impresas como varios Fueros, privilegios y libertades de Caballeros del Señorío de Vizcaya, siendo el más antiguo impresos en Burgos en 1528.

Vista del hall de la planta baja y galerías de la primera planta, en la actualidad. (Imagen Facebook Hospital Virgen del Rocío)

Por las facturas abonadas sabemos que se encargó a Aniceto de Arregui, de Durango, una copia de la Cruz de Kurutziaga, y que hoy se contempla en el Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco de Bilbao, pero desconocemos su ubicación en el edificio.[22]

Había un salón dedicado por completo a la figura histórica del gran navegante vasco Juan Sebastián Elcano, presidido por un retrato de éste realizado por Zuloaga, también se exponía un cuadro que representaba la muerte de Elcano obra de Guevara. De una de las paredes colgaba un tapiz confeccionado en Barcelona, por encargo de la Diputación guipuzcoana, que reproducía el episodio de la vuelta al mundo, entre cuyas figuras estaban Magallanes y Elcano atravesando la Patagonia y la Tierra del Fuego.

En este mismo salón, también tuvo cabida una muestra de diversos objetos relacionados con la navegación de la época que conmemora, como distintos modelos de falconetas y versos desenterrados del Guadalquivir, un baúl de la época, una reproducción en miniatura de la nao Victoria que dio por primera vez la vuelta al mundo, también propiedad de la Diputación guipuzcoana. Esta Diputación, también encargó la realización de retratos de personalidades relevantes en el descubrimiento, conquista y colonización de América de Echaveste, Carquizano y Domingo Bonechea, a distintos artistas como Bienabe Artia, Flores Kaperotxipi, Montes Iturrioz y Jesús Olasagasti, así como dos estatuas de Urbaneta y Legazpi.[23]

San Ignacio de Loyola, de José María Salaverría.

Otra de las salas, de severa y elegante decoración, estaba dedicada a San Ignacio de Loyola, en la que se podía admirar un hermoso cuadro de este santo vasco pintado por Salaverría. Esta obra le fue encargada, en principio, a Ignacio Zuloaga, quien rehusó el trabajo indicando que 'no lo sentía'. Posteriormente la realizó José María Salaverría quien utilizó como modelo para plasmar los rasgos de su cara a un mendigo alcoholizado de Puerto de Pasaia.

También estaban representados otros momentos importantes de la vida del Santo, reproducidos en la basílica ignaciana de Azpeitia, como un bajorrelieve que reproducía la casa nativa del santo, y dos vaciados en yeso que representaban al fundador de los jesuitas cuando cayó herido ante las murallas de Pamplona y en el momento de su conversión. En el arco de entrada a esta sala había una vidriera que representaba a la Virgen de Olatz, a la que con singular devoción le rezaba San Ignacio.[24]

La Sala del Consulado de Bilbao,[25] quería resaltar las grandes relaciones comerciales y de navegación que durante tanto tiempo se había tenido con América. En ella se reprodujeron tanto el Salón como el mobiliario del Consulado, presidida por la mesa presidencial del prior, estando decorada con armarios de archivos y otros detalles, una de las ventanas enmarcaba una artística vidriera con el escudo del Consulado. También se podían admirar maquetas de barcos construidos en los astilleros vizcaínos, dedicados al tráfico con América, así como el reloj y el cuadro de la Góndola del Consulado cedidos por la Junta de Obras del Puerto de Bilbao; y se reprodujo la única ventana existen de la Torre de Bolívar-Jáuregui en Cenarruza, casa-solar de donde descendía la familia del libertador Simón Bolívar.

Dentro de esta Sección Histórica, figuró también una escultura que realizara Carlos Elguezua, que representaba a la Monja Alférez, Catalina Erauso, en actitud de guardia, tal vez en el momento en que, sin saberlo, tuvo un desafío con su propio hermano. Y como curiosidad indicar que entre los objetos que se expusieron en las vitrinas, figuraba la daga de lujo del “rey moro de Granada” así denominada y propiedad de la marquesa de San Milla, valorada en medio millón pesetas de la época. Éste rey parece que tuvo dos dagas, una de combate, que se conservaba en el Ministerio del Ejército y esta otra de lujo que se expuso en el Pabellón Vasco.[26]

La Monja Alférez, de Carlos Elguezua. (Ilustración Mundo Gráfico de 24/04/1929)

En la Sección Etnográfica[27] se recogió todo cuanto se refiere a las danzas, juegos y costumbres de la región. De las danzas populares, se había colocado en el centro un cuadro de Arrúe relativo a los txistularis, y en vitrinas se mostraban instrumentos musicales, compases de las danzas, tamboriles, atabales, silbo y silbote, alboca, etc., procedentes de los museos etnográficos de Bilbao y San Sebastián; así como fotografías con las indumentarias de los danzarines, y del cancionero vasco con obras de Guridi, Otaño y otros compositores.

Los juegos de pelota estaban representados por varias maquetas de frontones, así como palas, cestas, guantes y otros útiles para el juego expuesto en una vitrina, junto con una colección de pelotas de célebres pelotaris.

Se expusieron también magníficas esculturas de Barrenecha, una representaba una prueba de bueyes, otra un levantador de pesas, y los layadores, que recibieron excelentes críticas. Estas dos últimas realizadas en escayola, fueron reproducidas en bronce meses más tarde, para evitar su deterioro. Como complemento de esta Sección Etnográfica, en la planta sótano se instaló una taberna vasca servida por personal vestido con traje típico de la región.[28]


“La prueba de bueyes” y “Los layadores” de León Barrenechea

“Niños bañándose” de Regoyo (www.todocolección.es) y “Romería en la plaza” de Arrue. Ambas en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

La primera planta tenía la misma distribución que la planta baja, ubicándose sobre el pórtico el Gran Salón de las Corporaciones, donde se exhibía una exposición selecta de arte moderno vasco, entre los que se pueden mencionar: “Pórtico y Pescadores” de Arteta, “Santa Lucía” y “Niños bañándose” de Darío Regoyo, “La Romería” y “Romería en la plaza” de Arrue; estando presente también obras de Uranga, Larroque, Arranoa, Urrutia y Maeztu entre otros.

En la reunión de las Diputaciones celebrada en San Sebastián en enero de 1929, se acordó lo que habría de llevarse a la Exposición por cada provincia, con objeto de evitar repeticiones y dar una sensación lo más exacta posible de todo el País Vasco.[29]

Por tal motivo cada provincia se fue ocupando de los objetos que iba a llevar a la Exposición de Sevilla, así la Diputación alavesa solicitó al Municipio vitoriano varios objetos históricos entre los que figuraba el célebre “machete vitoriano” y la bandera del explorador de Río Muni, Manuel Iradier. Se encargaron reproducciones de alaveses ilustres como el retrato del P. Vitoria que realizó el escultor Isaac Diez, y copias del busto de Samaniego, del Canciller Ayala, del historiador Landázuri y del explorador Iradier. Se hicieron maquetas de la Basílica de Armentia y del arco de entrada a la de Estibaliz, reproducciones de las imágenes de San Prudencio y de la Virgen de Estibaliz, Patronos de Álava y también se llevaron los relicarios de la parroquia de San Vicente de Vitoria, de principios del s. XVI, de un gran valor y numerosos gráficos con servicios provinciales y municipales.[30] Además se construyó una mesa de una sola piezas, del llamado “árbol gordo” de Estarrona, que había tenido un diámetro de 11 m. y una antigüedad de 450 años, mostrándose un corte transversal del árbol sobre la que se mostraban las efemérides más notables con relación a la vida del país. [31]

El árbol de Estarrona (Ilustración Vida Vasca. Junio 1929)

Las salas laterales a la caja de la escalera, eran ocupadas por servicios administrativos, y una reproducción de la cocina y la vivienda vasca rural, como parte de la muestra etnográfica. En ella se reprodujo una cocina vasca y dormitorio, ambientados con mobiliario, utensilios, ropa y detalles procedentes del Museo de Vizcaya, como homenaje al caserío que estaba siendo víctima de la vida moderna, no siendo casual esta ubicación, que al estar situado en la primera planta, ocuparía en centro o el fondo del edificio, como es en este caso. En la cocina se podían degustar gratuitamente distintos caldos producidos en esas tierras como el chacolí, la sidra guipuzcoana o los vinos de Álava.

Reproducción de la cocina vasca que se instaló en el pabellón. (Arxiu Mas Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic)

El resto del espacio de esta planta lo ocupaba la exposición oficial, la cual mostró los progresos de la sociedad vasca en comunicaciones, enseñanza, beneficencia y sanidad, en contraste con la antigüedad de la región, así como la participación de ésta en América. Se exhibieron también productos agrícolas y cereales. Había una sala dedicada a la exposición de pequeñas figuras representativa de distintas costumbres vascas como, apuestas de hacha, lanzamiento de pesos y otras.

La Sección de Turismo mostraba a través de un aparato expositor norteamericano, primero de los traídos a Europa, que mediante 120 diapositivas de cristal de 20 x 40 cm en color encargadas por la Diputación guipuzcoana al fotógrafo Pascual Marín, aparecían reflejadas en los ventanales y en dos monumentales faroles eléctricos, proyectándose los juegos y “dantzas”, y mostrando aspectos de la vida y costumbres de Guipúzcoa, y en las que se hacía un recorrido por los lugares y pueblos más pintorescos con vistas de Getaria, Regil, del monte Hernio, y de Mondragón, y su diversidad arquitectónica, así como mapas de carreteras, planos de reforestaciones, etc.[32]

Para la ornamentación de dicha Sala se acordó la realización de un friso decorativo con motivos de las tres provincias vascas, trabajo que la Comisión Provincial encargó al pintor Juan Cabanas al que también se le abonaron 1.500 ptas. por el mismo y que se costeó por las tres Diputaciones.

Para decorar la Sala destinada a Guipúzcoa, [33] se le encargó al artista y arquitecto Eduardo Lagarde, la realización de cuatro grandes murales de escenas guipuzcoanas. De estilo postcubista dos de ellos evocaban la animación de la playa de la Concha en plena temporada y los otros dos, uno reproducía el ambiente del frontón con dos pelotaris jugando mientras contemplan la escena miqueletes, aldeanos y sacerdotes, y el otro mostraba la vida rural, el caserío con los layadores, el verde de los prados, la pareja de bueyes que conduce el casero y la luz fugaz de un automóvil conducido por una turista indiferente al paisaje.


Frisos que decoraban la Sala de Guipúzcoa realizados por Eduardo Lagarde. (La Voz de Guipúzcoa 3 y 4 mayo 1929)


Estos murales fueron muy elogiados por el público por la audacia en el color y la valentía de la composición siendo premiados con una medalla de oro.

También se instaló en la sala guipuzcoana, un diorama de San Sebastián encargado por el Centro de Atracciones y Turismo de San Sebastián a París, de 6,5 m. de largo por uno de alto que,[34] aunque gustaba al público, contenía errores de perspectiva y desproporción.

La Sección de estadística, ofrecía mediante gráficos e índices, datos de la riqueza industrial. También había varias muestras industriales entre las que se encontraban las de la cerrajería de Mondragón, la Papelera de Rentería y la de las boinas de Tolosa. Y mediante grades fotografías se mostraban los saltos de agua necesarios para la industria.

La Comisión de Caminos, presentaba el trazado de carreteras y vías de comunicaciones comerciales y obras más importantes. Mediante una maqueta, fotografías y planos, se describía la importante obra de la línea ferroviaria de Urola.

Como curiosidad es de reseñar la admiración que causó la instalación montada por el servicio telefónico guipuzcoano, de un gran cuadro de 3,5 X 4 m., en el que se presentaba mediante combinaciones de luces automáticas, el funcionamiento de las centrales y locutorios. Este cuadro había sido confeccionado en San Sebastián bajo la dirección del ingeniero Echaide, y según la prensa ponía de manifiesto el alto nivel alcanzado por este servicio, estando a la cabeza de los mejores del mundo.[35]

La totalidad del piso segundo era utilizado como zona de descanso (dormitorios) y servicios del personal del pabellón, para lo cual se habían construido diez habitaciones con cuartos de baño completo para los diputados y un amplio dormitorio para el personal de guarda del edificio, constituido por tres miñones, tres miqueletes y tres forales, más un conserje. Junto con este personal, también se contrató a un mozo, personal para atender el servicio de limpieza y el de información y venta de recuerdos, compuesto por seis señoritas vascas y sevillanas.

Para el ajuar y amueblamiento de estas habitaciones, la Diputación guipuzcoana, ofreció una serie de enseres procedentes del Palacio de Bellamar y del chalet que había utilizado el obispo de la diócesis, compuestos de sillas, mesas, camas, etc.[36]


Plano de la 2ª planta. (Imagen Base de datos del Centro Vasco de Arquitectura. Fondo privado del arquitecto)



Detalle de tres de las vidrieras que aún se conservan instaladas en la galería alta y en la escalera. (fotografías del autor)

En esta planta se encontraba instalada una artística vidriera claraboya realizada por la empresa Hermanos Maumejean, por encargo de las Diputaciones, que reproducía el techo del Salón de Sesiones de la Diputación de Vizcaya. Como se había comentado, el patio central se encontraba iluminado cenitalmente por ésta.

En el edificio se repartieron otras 28 artísticas vidrieras, realizadas por la casa Vidrieras de Arte de Bilbao, estas vidrieras de gran valor histórico-artístico, fueron colocadas en distintas salas, algunas ya comentadas cuando se ha tratado la Sala del Consulado de la primera planta, más tres que fueron regalo de esta empresa y que fueron instaladas en las escaleras, que aún se conservan, más alguna otra existente.

Esta vidriera-claraboya junto a las otras, fueron desmontadas y embaladas en 14 cajas y enviadas al País Vasco para ser utilizadas en edificios que se estaban construyendo, una vez clausurada la Exposición.[37]

Los Reyes de España inauguraron el pabellón el día 12 de mayo, tres días después de la apertura de sus puertas el Certamen, siendo recibidos por gobernador de Guipúzcoa; el vicepresidente de Vizcaya y el alcalde de San Sebastián.[38] Por el Jurado de la Exposición se le concedió “Gran Premio” por la arquitectura del edificio, siendo el tercero de esta distinción tras los pabellones de Sevilla y Madrid.

Los Reyes a su entrada en el Pabellón Vasco el día de su inauguración. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano)

El Orfeón Donostiarra dirigido por Secundino Esnaola y la Sociedad Coral de Bilbao por Jesús Juridi, se desplazaron a Sevilla para tomar parte en el acto inaugural y algunos conciertos más, entre el 9 y el 14 de mayo, agrupadas ambas como el Orfeón Vasco. También se trasladó junto a las dos agrupaciones musicales Pablo Solozabal, para dirigir la orquesta que tomara parte en las actuaciones, además de la Banda de tamborileros de San Sebastián y los ezpata-dantzari de Berriz y Yureta.

En el acto de la inauguración del la Exposición, el Orfeón Vasco, junto a la Coral Sevillana, cantó el himno de ésta, acompañado por la Banda Municipal de Madrid, dirigiendo todo el conjunto el maestro Francisco Alonso, autor de la música del himno.

Posteriormente, fueron ofrecidos cuatro conciertos celebrados en el Teatro de la Exposición, el Patio de los Naranjos, la Plaza de España y en la Plaza de Toros de la Real Maestranza, siendo acompañada la agrupación vasca, por la orquesta Lasalle de Madrid y la Banda Municipal madrileña. En ellos se interpretaron diferentes composiciones musicales del rico repertorio musical vasco, entre ellas la ezpata-dantza de Amaya bailada por los ezpata-dantzaris a la vez que cantaba el Orfeón y tocaba la orquesta.[39]


Imágenes del Orfeón Vasco durante una de las actuaciones en la Plaza de España. (Imágenes El Correo de Andalucía y El Noticiero Sevillano 15.05.1929)

Una vez clausurada la Muestra, la Diputación guipuzcoana, mostró interés en aprovechar el pabellón redactando un informe fechado el 1 de septiembre de 1930, en el que proponía la utilización de la planta baja para los industriales, la primera para Diputaciones, Ayuntamiento y Turismo, y la senda para vivienda, almacén, oficinas, etc.[40] Iniciando contactos para la adquisición de los terrenos donde se había levantado, los cuales eran propiedad de los hermanos Camino, que habían sido arrendados para la celebración de la Exposición, existiendo diferentes contenciosos entre dichos propietarios y el Ayuntamiento de Sevilla;[41] por lo que tras intensas negociaciones a tres bandas, quedó en suspenso esta decisión a expensa de la resolución de las cuestiones pendientes entre consistorio y propietarios, y que debido al cambio de gobierno municipal en 1931, no llegó a cujar.

Mientras tanto el edificio quedó abandonado, siendo utilizado durante la Guerra Civil como cárcel y terminada ésta, aún seguían las diputaciones vascas llevando este asunto a sus plenos, como el pago pendiente para su construcción y su aprovechamiento.[42]

Tras la contienda fue cedido en octubre de 1939 al Ejército del Aire,[43] para instalar primeramente el Instituto de Medicina Aeronáutica de Sevilla en 1940,[44] y más tarde un hospital militar.

Es en ese momento es cuando se actúa por primera vez sobre la edificación, sobre todo en lo referente a su distribución interior y al refuerzo de su cimentación, quedando su aspecto exterior inalterado. Es entonces cuando se le une el Pabellón de Barcelona, situado en la fachada posterior, instalándose algunas salas hospitalarias; consiguiéndose con esta reforma un total de 100 camas de hospitalización. Este uso como hospital militar, permanece hasta el año 1968 fecha, en que, mediante una Orden Ministerial, cesa su actividad.

En el mes de septiembre de 1971, el Pabellón Vasco, como era conocido, es cedido por el Ejército del Aire al Centro Regional de Oncología.

Durante el año 1972, sufre el edificio nuevas reformas. En 1976 se remodela totalmente el anexionado Pabellón de Barcelona, siendo derribado seis años más tarde, en 1982. Hasta 1990 el Centro Regional de Oncología tenía construido 7.000 m2, de cuales 2.300 corresponden al antiguo Pabellón Vasco, con un total de 155 camas, consultas y servicios auxiliares comunes para la asistencia, estudio y tratamiento de las enfermedades oncológicas.[45] 31

A partir de esa fecha la titularidad del complejo la ostenta el Servicio Andaluz de Salud. En la actualidad, este centro hospitalario dependiente de la Gerencia del Virgen del Rocío, ha sido rebautizado como Hospital Duque del Infantado.

Detalle de la forja de una de las rejas en la actualidad. (Archivo del autor)


LA FILMOTECA ESPAÑOLA HA EDITADO UNA OBRA TITULADA "LAS EXPOSICIONES DE 1929", EN LA QUE SE RECOGEN IMÁGENES DE LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA DE SEVILLA Y LA INTERNACIONAL DE BARCELONA

A CONTINUACIÓN SE HA INSERTADO UNA RECOPILACIÓN DE DISTINTOS CORTES RELACIONADOS CON ESTE PABELLÓN QUE APARECEN EN DICHA OBRA




NOTAS
[1] . Guipúzcoa. Para una exposición. En Diario de Navarra, de Pamplona. 01de octubre de 1927, p. 4.
[2] . Graciani García, A. El Pabellón Vasco en la Exposición Iberoamericana. En APAREJADORES, de Sevilla, núm. 36. 1º trimestre 1991, p. 12.
[3] . Archivo del Territorio Histórico de Álava. Informe de los Sres. Arquitectos provinciales de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. 15 de mayo de 1928. Legajo DAH 6319 nº 1.
[4] . Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 4. Sesión del 18 de mayo de 1928.
[5] . A.M.S. Secc. XVIII. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 4. Sesión del 25 de mayo de 1928.
[6] . Cava Mesa, B. El País Vasco y su doble representación en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En Letras de Deusto, Vol. 22, Nº 56, 1992, p. 137
[7] . http://intranet.pogmacva.com/fr/obras//49098
[8] . Las provincias vascongadas en la Exposición de Sevilla. En El Siglo Futuro, de Madrid. 02 de octubre de 1928, p. 2.
[9] . A.M.S. Secc. XVIII. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Permanente núm. 5. Sesión del 05 de octubre de 1928.
[10] . ATHA. Acta de apertura de proposiciones para la adjudicación de las obras de hormigón armado del pabellón regional que las diputaciones vascongadas tratan de construir para la Exposición de Sevilla. Legajo DAH 6319 nº 1.
[11] . ATHA. Acta de la reunión celebrada el o8 de octubre de 1928, en la Diputación Provincial de Vizcaya. Legajo DAH 6319 nº 1.
[12] . El Pabellón de las Diputaciones Vascongadas en la Exposición Ibero-Americana. En El Liberal, de Sevilla. 02 de noviembre de 1928, p. 1
[13] . Cava Mesa, B. El País Vasco y su doble representación en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En Letras de Deusto, Vol. 22, Nº 56, 1992, p. 138.
[14] . Graciani García, A. El Pabellón Vasco en la Exposición Iberoamericana. En APAREJADORES, de Sevilla, núm. 36. 1º trimestre 1991, p. 13.
[15] . Cava Mesa, B. El País Vasco y su doble representación en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En Letras de Deusto, Vol. 22, Nº 56, 1992, p.140.
[16] . Los reposteros fueron confeccionados por la empresa Rodríguez Hermanos, de Madrid. Diputación Foral de Álava. Archivo Provincial. Liquidación de gastos durante el mes de abril de 1929. Legajo DH5966 nº 53
[17] . Guipúzcoa en Sevilla. En El Pueblo Vasco, de San Sebastián. 01 de mayo de 1929. Pág. 3
-Boletín Oficial de las Juntas Generales de Vizcaya. 30 de noviembre de 2015
ASUNTO: Las gestiones realizadas por la Diputación Foral para localizar la estatua denominada “el palankari”, sus resultados y las medidas legales que va a adoptar la Diputación Foral si no aparece.…….

En el centro de dicha galería (de la Casa de Juntas) se encontraba la notable estatua del mismo nombre, “Palankari”, o lanzador de la barra minera vizcaína, deporte usual de las antiguas explotaciones mineras de hierro en Vizcaya.

El Palankari es obra de D. Higinio de Basterra, que data del año de 1925 y figuró en la entrada del Pabellón de las Diputaciones Vascas en la Exposición Internacional de Sevilla de 1928 y también en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929,

La estatua es la original ejecutada en escayola, de grandes proporciones y representa a un minero en el momento de lanzar la barra o palanka andia, barra de hierro de aproximadamente unos dos metros de longitud, la cual servía para remover los grandes bloques de mineral y para hacer los taladros en las rocas para colocar en ellas los barrenos de explosivos.
[18] . López de Sosoaga Betolaza, M. J., La participación de Gipuzkoa en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. http://www.euskonews.com/0660zbk/gaia66003es.html (consultado 12.06.2018)
[19] . Guipúzcoa en Sevilla. En El Pueblo Vasco, de San Sebastián. 01 de mayo de 1929, p. 3.
[20] . Una maqueta de la Casa de Juntas. En ABC, de Sevilla. 12 de junio de 1929, p. 28. Fue realizada por los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios.
[21] . Diputaciones Vascas. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 27 de agosto de 1963, p. 16.
[22] . Cava Mesa, B. El País Vasco y su doble representación en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En Letras de Deusto, Vol. 22, Nº 56, 1992, p.145.
[23] . López de Sosoaga Betolaza, M. J., La participación de Gipuzkoa en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. http://www.euskonews.com/0660zbk/gaia66003es.html (consultado 12.06.2018).
[24] . Guipúzcoa en Sevilla. En El Pueblo Vasco, de San Sebastián. 01 de mayo de 1929, p. 3.
[25] . Cava Mesa, B. El País Vasco y su doble representación en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En Letras de Deusto, Vol. 22, Nº 56, 1992, p.148.
[26] . Guipúzcoa en Sevilla. En El Pueblo Vasco, de San Sebastián. 01 de mayo de 1929, p. 3.
[27] . Ibídem.
[28] . Guía Oficial de la Exposición Ibero-Americana Sevilla (1929-1930). (1929) Negociado de Publicaciones de la Exposición Ibero Americana, p. 71.
[29] . Las Vascongadas en la Exposición de Sevilla. En Heraldo Alavés, de Vitoria. 05 de febrero de 1929, p. 1.
Para la Exposición de Sevilla. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 13 de enero de 1929, p. 2.
[30] . López de Sosoaga Betolaza, M. J., La participación de Gipuzkoa en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. http://www.euskonews.com/0660zbk/gaia66003es.html (consultado 12.06.2018).
[31] . Varias noticias de la Exposición Ibero Americana. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 09 de mayo de 1929, p.3.
[32] . Guipúzcoa en Sevilla. En El Pueblo Vasco, de San Sebastián. 01 de mayo de 1929, p. 3.
[33] . El diorama de San Sebastián y los frisos de Lagarde. En La Voz e Guipúzcoa, de San Sebastián. 03 de mayo de 1929, p. 12. Guipúzcoa en la Exposición Ibero-Americana. En La Voz e Guipúzcoa, de San Sebastián. 04 de mayo de 1929, p. 12.
[34] . Un diorama de San Sebastián para la E.I.A. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 19 de abril de 1929, p.2.
[35] . Guipúzcoa en Sevilla. En El Pueblo Vasco, de San Sebastián. 01 de mayo de 1929, p. 3.
[36] . Cava Mesa, B. El País Vasco y su doble representación en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En Letras de Deusto, Vol. 22, Nº 56, 1992, p.145.
[37] . Ibídem, p. 144.
[38] . En el Pabellón de las Diputaciones Vascongadas. En El Correo de Andalucía, de Sevilla. 14 de mayo de 1929, p. 3.
[39] . El Orfeón Donostiarra y la Sociedad Coral de Bilbao agrupados con el nombre de Orfeón Vasco, actuarán en Sevilla y en Madrid. En Euskalerriaren alde. Revista de cultura vasca. 30 de mayo de 1929, pp. 196 y 197.
[40] . ATHA. Proyecto de aprovechamiento del Pabellón Regional Vasco en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla. . Legajo DAH 6319 nº 1.
[41] . A.M.S. Secc. XVIII. E.I.A. Libro de actas de la Comisión Liquidadora núm. 1. Sesión del 31 de julio y 10 de septiembre de 1931.
[42] . Hoy se reunido el Pleno de nuestra Diputación Foral y Provincial. En Pensamiento Alavés, de Vitoria. 02 de agosto de 1940, p. 2.
Sesión de la Diputación Foral. En Pensamiento Alavés, de Vitoria. 26 de agosto de 1942, p. 2.
[43] . Oficio de 27 de octubre de 1939, del Jefe de los Servicios Sanitarios del Aire. Archivo del Ejército del Aire. CIMA.
[44] . Puente Espada, B. Setenta años no es nada. En Revista Aeronáutica y Astronáutica, núm. 839. diciembre 2014
[45] . Mendoza Llera, M. El Palacio-Museo de las Diputaciones Vascas. En APAREJADORES, de Sevilla, núm. 36. 1º trimestre 1991, p. 17.


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