3.- LAS TIENDAS DE LUJO DE LA AVENIDA DE MARÍA LUISA


Vista aérea de la Glorieta de San Diego, donde se ha señalado el lugar que ocupaban las tiendas de lujo en la avenida de María Luisa. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Sánchez del Pando)
No fue casualidad la ubicación del pabellón Espuñes en la avenida de María Luisa, en un lugar sin duda preferente dentro del recinto de la Exposición, y tan alejado del Sector Sur (entre las actuales avenidas de la Raza y Reina Mercedes), donde se situaron la mayoría de los pabellones comerciales; la razón la encontramos en que en dicha avenida se situaron también una serie de tiendas de lujo,1 en la acera del Parque de María Luisa, desde su acceso por la glorieta de San Diego hasta la intersección con la avenida de Nicaragua (actual avenida del Conde de Urbina), justamente frente al pabellón de la fábrica de platería, siendo aprobada su construcción en la sesión de la Comisión Permanente del Comité de la Exposición, celebrada el 25 de enero de 1929.2 

Desconocemos muchos detalles sobre estas tiendas, solo podemos aventurar que al menos debieron ser nueve el número de ellas,3 según tenemos constancia, y que fueron construidas en madera y materiales efímeros. 

Según la información que hemos podido extraer de varios legajos del Archivo Municipal, las tiendas 1 y 2 fueron concedidas por la Comisión Permanente del Comité, a Enrique Piñal de Castilla, en la sesión celebrada el 9 de abril de 1929, para la venta de mantones bordados de Manila y álbumes de fotografías.

Enrique Piñal, fue un activo empresario sevillano, que obtuvo también diferentes concesiones para instalar diversos stands en la Galerías Comerciales Nacionales y en el Pabellón de Industrias Generales para la venta de recuerdos de Sevilla,4 además de tener distribuidos por el recinto de la Exposición kioscos para la venta de postales.
Tiendas de lujo 1 y 2 situadas en la avenida de María Luisa, dedicadas a la venta de mantones bordados de Manila. (Archivo ABC)
Su actividad principal a través de su empresa “Tipografía Española” era la dedicaba al mundo de la publicidad e impresiones comerciales de folletos y revistas, además de trabajos tipográficos y ser director, propietario y editor de la publicación “Sevilla y la Exposición Ibero-Americana. Álbum Artístico” que servía como vehículo para promocionar el Certamen y a las empresas que se anunciaban en ella.
Álbum artístico editado por Tipografía Española, que eran vendidos en las tiendas de lujo, kioscos y stands concedidos a Enrique Piñal. (Todocolección.net)
La tienda nº 3 que tenía una superficie de 16,25 m2, fue solicitada por Julio Tomás de Rementería, con domicilio en Madrid, autorizándole la Comisión Permanente el día 3 de mayo, el uso de ésta para instalar un aparato de fotografía automática denominado FOTODIN.

Estos aparatos eran propiedad de la Sociedad Española de Fotografía Automática de Madrid, que se dedicaba a la explotación, venta y alquiler de aparatos automáticos o semi-automáticos de fotografía patentados por la empresa Poso-Graph Corporation Ltd. de Londres. Este aparato instalado en la Exposición Iberoamericana, quizás fuera de los primeros que se comercializara en España, pues se tiene constancia que los primeros dispositivos se colocaron en Madrid el 7 de junio, con motivo de la XXI Fiesta del Sainete, en el Teatro Apolo. Para promocionarse, la empresa regalaba ocho fotografías realizadas en posiciones distintas hechas en FOTODIN, a todas las espectadoras que lo quisiera.5

El precio por una tira de ocho retratos en blanco y negro era de 2,50 pesetas; en sepia de 3 pesetas, y de 3,50 pesetas si se querían la fotografía coloreada a mano, todas ellas llevaban una ampliación en cartón gratis. El tamaño de estos aparatos era de 1,65 por 0,60 metros,6 pudiendo hacer 100 fotos en un minuto.

La principal diferencia entre el PHOTOMATON con respecto al FOTODIN, era que el primero poseía un sistema por el cual se generaba un positivo directamente sobre la tira de papel, mientras que el FOTODIN el proceso incluía el paso de un negativo de película a un positivo en papel. 

Para el revelado de la fotografías, el negativo se positiva sobre papel, el cual pasaba automáticamente por diferentes compartimentos con revelador, agua y fijador. Después del lavado fina, las tiras se secaba y salía por la parte de atrás de la máquina. En ese momento, una luz indicaba al próximo cliente que el aparato ya estaba preparado para la siguiente toma.

Al quedar las instantáneas impresas sobre una película, los clientes podían encargar a posteriori ampliaciones de sus retratos “en cualquier tamaño o postura”, ya que los negativos eran conservados por la empresa indefinidamente. Estas ampliaciones podían tener el tamaño desde 7 X 9 a 60 X 90 cm.7 


Aparato FOTODIN en una demostración, y las tiras de fotografías que se obtenían. (Ilustraciones de la revista ESTAMPA)
La tienda número 4 con una superficie de 9,75 m2, le fue concedida a Luisa Quemada, con residencia en Madrid, para la venta de perfumes y cremas el 26 de abril de 1929, 8 sin que hasta el momento hayamos podido localizar más información al respecto. Esta falta de información también la tenemos sobre la tienda nº 5, que nos impide saber a quién pudo serle adjudicado dicho espacio, incluso desconociendo si fue solicitada por algún expositor.

Las tiendas 6 y 8, fueron adjudicadas a Manuel Sánchez Suarez, la primera para la venta de recuerdos de la Exposición pintados en artículos varios, así como fotografía y litografía en general. Esta solicitud fue autorizada por la Comisión el 26 de abril; 9 mientras la correspondiente a la tienda nº 8, se aprobó el 18 de mayo.10 En esta última, el concesionario quería instalar un establecimiento para la venta de horchata, limonada, naranjadas, refrescos, frutas secas y del tiempo, así como pasas en su líquido.

No debió ir bien el negocio, pues al parecer Manuel Sánchez decidió cambiar las actividades de sus tiendas, instalando en una de ellas “El Cuarto Moro” y en la otra un “Bazar Árabe”. Pero este cambio en los contenidos de las tiendas, no fue bien visto por la Comisión Permanente, acordando no autorizar dichas modificaciones.

No obstante, el concesionario no atendió dicha negativa, continuando su actividad en contra de lo acordado por la Permanente, por lo que a finales de enero de 1930, se ordenó la clausura de dichos establecimientos.11 Por los pagos por consumo de fluido eléctrico, hasta prácticamente la clausura del Certamen, deducimos que quizás mantuviera la explotación sobre el Bazas Árabe.

A pesar de lo ocurrido, Manuel Sánchez Suarez, en el mes de febrero de 1931, con la Exposición ya clausurada, la Comisión Liquidadora le concedió la explotación como kiosco de bebidas, el que fuera Pabellón de Informaciones y más tarde restaurante La Raza. (este tema se trata en el apartado correspondiente a los kioscos y vendedores ambulantes)

La tienda número 7, fue adjudicada al industrial madrileño Ernesto Ramos Fernández, que la había solicitado para establecer en ella su actividad empresaria dedicada a la manufactura de papelería y tarjetas postales, siéndole concedida por la Comisión Permanente el 18 de mayo de 1929.12

Ernesto Ramos era un industrial afincado en Madrid desde principios de siglo, cuyo negocio estaba relacionado con la edición y venta de tarjetas postales de la que poseía una extensa colección de diferentes tipos, como las de fantasía y felicitaciones, así como y la más importante, la producción propia impresa en sus talleres, de la extensa colección de imágenes de España propiedad de esta Casa.13

Había repartidos por todo el recinto de la Exposición, kioscos y stands donde se podían encontrar postales con imágenes de Sevilla y del Certamen, que se editaron fuera de Sevilla, principalmente en Barcelona y Madrid.

De esta última ciudad, se vendieron las editadas por las tipográficas G.H. Alsina, con una magnífica colección postales fotográficas de diferentes lugares de la Exposición; de la firma R.R. realizadas en “lujograbado”, y las de Ediciones Unique. La serie que editó “E. Ramos” especialmente para ser vendida durante la Exposición Iberoamericana, causaron una gran admiración, considerándose como la más hermosa de cuantas fueron impresas desde la capital del reino.14

Tarjeta postal de la serie editada especialmente para la Exposición Iberoamericana por Ernesto Ramos -E.Ramos-. (Archivo del autor)
La última constancia que tenemos relativa a peticiones de particulares para ocupar alguna de las tiendas de lujo, es la formulada por Javier Iglesias González, vecino de Madrid, que solicitaba se le concediera una de las tiendas situadas en la avenida de María Luisa, para la instalación y venta de refrescos.

La Comisión Permanente, estudió esta petición en la sesión celebrada el 14 de junio, en la que el Jefe de Explotación, puso de manifiesto la existencia de que alguna de las tiendas se encontraban disponible, por lo que no había inconveniente para acceder a lo solicitad; accediendo a los solicitado previo pago de los derechos de ocupación, más el 10% del producto de sus ventas. Esta autorización, quedó a reserva del informe preceptivo de la Dirección artística de la Exposición, al objeto de que la instalación estuviera “a la altura del lugar en que ha de efectuarse”. 15

Al encontrarse en esos momentos el resto de tiendas ya ocupadas, hemos de suponer que se le debió asignar la nº 9, pues hay constancia del pago por consumo eléctrico de esa tienda.16 

Al principio hemos supuesto que, el número de tiendas fueron al menos nueve, aunque creemos que debieron ser algunas más, pues la Comisión Permanente trató el 19 de octubre de 1929, una petición formulada por Enrique Piñal, concesionario de las tiendas 1 y 2, para que le fueran también concedidas las tiendas de lujo que aún no habían sido ocupadas. Se acordó sacar a concurso dicha concesión, publicándose un anuncio en la prensa local, con la condición de que el adjudicatario, debería abonar como mínimo el 7 % del producto bruto de las ventas. Ignoramos el resultado de dicho concurso.17 

Por otra partes, dudamos de la ubicación de la concesión realizada por la Permanente a Mohame Bel Mehdi, comerciante de Tetuán, de las tiendas de lujo 16 y 17 para la venta de tapices y alfombras, que las sitúa en las Galerías Comerciales. Si bien es cierto que en dichas Galerías se instalaron stand de firmas de artículos de lujo como Loewe, no es menos cierto, que siempre se indicaban si se situaban en el primer o segundo pabellón, y en este caso no se llega a señalar.18

El 27 de febrero de 1932, se acordó por la Comisión Liquidadora de la Exposición, convocar el concurso de derribo de estas instalaciones debido a la falta de aprovechamiento que tenían en esos momentos, “y sufriendo tales desperfectos que en plazo breve no podrán ser utilizadas”, publicándose el referido concurso el 7 de marzo, fijando en sus bases el plazo de un mes para el derribo y retirada de escombros, desde la fecha de la resolución del concurso.

Al concurso presentaron sus propuestas siete empresas,19 siendo fallado el 22 de marzo a favor de la de mayor cuantía, que había sido presentada por Eduardo Ruiz García por 4.810 pts., que ingresa en la caja de la Comisión Liquidadora el 31 de dicho mes.

Con fecha 21 de mayo se da cuenta al Director de Hacienda de la Comisión, que había quedado totalmente derribado y retirado los materiales, por lo que se le podía devolver al adjudicatario la fianza depositada. 20
Publicidad de la revista Sevilla y la Exposición Ibero-Americana. Álbum Artístico. E. Piñal 1929
NOTAS:
1.- Libro de Oro Ibero-Americano, pág. 25.
2.- Permanente del Comité de la Exposición. El Liberal. 26 de Enero de 1929, pág. 4
3.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Expediente Alumbrado General-Gastos-. Caja 25. Rollo 650 (fotogramas 484 a 655)
Quedan consignados apuntes por pagos efectuados por la tienda núm. 9, por consumo de fluido eléctrico realizados el:
-10 de marzo de 1930
- 06 de mayo de 1930
4.- Ibidem. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 662 fotograma 101. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 09 de abril de 1929.
5.- (ABC, 08/06/1929).
6.- (El Heraldo de Madrid. 28-10-1929, página 13)
7.- (Orígenes del fotomatón en España (1888-1929), Celia Vega Pérez. Universidad Complutense de Madrid. Departamento de Comunicación Audiovisual.)
8.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 662 fotograma 86. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 26 de abril de 1929.
9.- Ibidem.
10.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 542. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 18 de mayo de 1929.
11.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 528 y 530. Oficios de 24 y 25 de enero de 1930, dirigidos al Jefe de los Servicios Técnicos de Explotación.
12.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 542. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 18 de mayo de 1929.
13.- Sección de Anuncios. Revista Nuevo Mundo, 30 de noviembre de 1911.
14.- Postales de la Exposición, de Ángel Vela. Publicado en RECUERDOS DE LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA 1929-1930.
15.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 662 fotograma 50. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 14 de junio de 1929.
16.- Ibidem. Expediente Alumbrado General. Recaudación por consumo. Caja 27 rollo 650 fotogramas del 484 al 655.
Los pagos por consumo de fluido eléctrico, fueron realizados bajo el epígrafe TIENDA Nº 9, en las siguientes fechas:
-10 de marzo de 1930
-06 de mayo de 1930
17.-Ibidem. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 661 fotograma 557. Oficio de 21 de octubre de 1929, del Jefe de la Secretaría General dirigido al Ingeniero Jefe de Obras y Proyectos.
18.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 542. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 31 de mayo de 1929.
19.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Libros de Contaduría. Caja 120 rollo 736 fotogramas 473 a 530
Se presentaron a concurso además de Eduardo Ruiz García, las siguientes empresas:
D. Carlos Iglesias Úbeda………………..3.975 pts.
D. Manuel Terán Pérez………………….3.951 pts.
D. José Palacios Fuentes ……………….3.757 pts.
D. Pedro Campillo Blas…………………3.700 pts.
D. Manuel Molero Sánchez……………..3.150 pts.
D. José Rebollo y Rebollo………….…...2.800 pts.
20.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Exposición Iberoamericana. Expediente de Derribos. Caja 119 rollo 735 fotogramas 133 a 425

K.- KIOSCOS Y EXPOSITORES AMBULANTES - I



Las expectativas de negocio que la Exposición despertaba a priori, atrajeron a pequeños comerciantes y vendedores tanto locales como nacionales, que quisieron estar presentes en la Muestra.

Sabedores del potencial económico que estas actividades de la pequeña industria podría aportar a las arcas de la Exposición, sus órganos gestores articularon una serie de normas reguladoras para encauzarlas, y proporcionaran sus correspondientes compensaciones económicas.

Estas actividades, que podían ser ejercidas tanto en pequeños kioscos para la venta de diversos productos y objetos como chocolates, emblemas oficiales de la Exposición, tarjetas postales, souvenirs, golosinas, bebidas y fiambres, etc.; como mediante la venta ambulante de diferentes servicios, como el alquiler se sillas, los fotógrafos al minuto, las barcas de la ría en la Plaza de España, betuneros, vendedores de postales, patatas fritas, agua, barquillos y pastelería, además de recreos infantiles de calesitas, borriquillo y cochecitos para niños, etc. 

Gracias a la recopilación de datos que hemos podido realizar de un libro contable en el que se encontraban asentados los mandamientos de ingresos de la caja de dicho Certamen, cuyas hojas se hallaban dispersas en varias cajas de la Sección XVIII, del Archivo Municipal de Sevilla, donde guardan los fondos documentales de la Exposición Iberoamericana; así como del Expediente de Solicitudes y Reclamaciones de Expositores, hemos podido dar forma a la información que a continuación se detalla.1

LOS EXPOSITORES AMBULANTES.

En este capítulo nos vamos a centrar en la actividad que, en los apuntes de ingresos contable se denominaban con el epígrafe de “Expositores Ambulantes”, que ejercieron su trabajo en los parques, jardines y en todo el recinto de la Exposición; antes, durante e incluso después de la celebración de la Muestra, pero sobre todo y principalmente en lo que se llamó Sector Norte, que ocupaba la zona de los Jardines de San Telmo, Plaza de España, Parque de María Luisa, Plaza de América y Jardines de las Delicias.

En los años previos a la Exposición Iberoamericana, en concreto en 1924, ya hay constancia de la concesión a Joaquín Real del alquiler de sillas para los jardines y Plaza de América; éste es sustituido en el mes de febrero de 1927, por Emilio Mellado hasta el 18 de abril de 1929, días antes de la inauguración de la Exposición, cuya actividad es recuperada por el Comité de la Muestra, para proceder a concederla en exclusividad a Francisco Abascal, que mientras dure ésta. Se incluía, además de las zonas antes citadas, todo el recinto exposicional sobre todo los alrededores de Plaza de los Conquistadores en el Sector Sur.2

Esta concesión consistía en el alquiler por unos 20 céntimos, de unas sillas metálicas situadas en lugares estratégicos como los jardines de San Telmo, la Glorieta de María Luisa, el Estanque de los Patos, la Fuente de las Ranas, la Plaza de las Estatuas (actual Glorieta de Covadonga), la avenida central de la Plaza de España, la Plaza de América, las explanadas de las Galerías Comerciales y de los pabellones de Tabaco y de la Seda, de cuya recaudación la organizadora se embolsaba el 50%. 

Estas miles de sillas se fabricaron en Vitoria, desde donde fueron traídas por el empresario que había ganado la adjudicación de la contrata de arriendo en todo el recinto. Cuentan que ni corto ni perezoso se trajo, desde dicha ciudad, una de ellas en una maleta para presentarla como modelo en el concurso.3

Según consta en las liquidaciones por ingresos realizadas a la caja de la Exposición, por parte de Francisco Abascal del 50% de la recaudación por el alquiler de las sillas, sumaban un importe total de 30.058,85 pts. Tan solo por el alquiler de las sillas para presenciar la Cabalgata Histórica el 1 de noviembre de 1929, que sirvió para sufragar los gastos de la misma, se llegó a recaudar 11.250 pts.4
Imagen de la Plaza de los Conquistadores en el Sector Sur, en primer plano las sillas metálicas alrededor del gran surtidor central de la plaza, y al fondo el Pabellón de Turismo. (Archivo ABC)

Explanada entre los dos pabellones de las Galerías Comerciales Nacionales, en la Plaza de los Conquistadores, donde se pueden apreciar cientos de sillas apiladas. (Arxiu Mas Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic)
Una vez terminado el Certamen, quedaron en la ciudad en beneficio de ésta, como así obligaba el contrato, siendo muchas de ellas vendidas a particulares y empresas. Las restantes se instalaron en la Plaza de América, volviendo a serle asignada la concesión para el alquiler de las mismas a Joaquín Real, que las mantuvo durante unos cuantos de años. Pasado un tiempo fueron repartidas en jardines y parques, terminando las últimas que quedaban en los Jardines del Cristina y en la Plaza Nueva. A pesar de que hoy están desaparecidas, debido al paso del tiempo, los robos y la dejadez, las personas de mediana edad aún las pueden recordar.

Otras de las actividades ambulantes que fueron contratadas mediante concesiones incluso desde antes de la celebración de la Exposición, fueron las fotos al minuto y las lanchas o barcas de la ría de la Plaza de España.

De ambas se encuentran reflejados sus asientos en los libros contables desde 1924 los fotógrafos, y las lanchas desde 1926, aún sin estar terminada la Plaza de España. De estas últimas se tenían concedidas tres licencias con la obligación de pagar un canon para ejercer esta actividad de 15 pts. cada una, trimestralmente. 

Las licencias para las fotografías al minuto, llegaron hasta las diecinueve, teniendo que abonar para ejercer esta industria en los jardines, la cantidad de 12 pesetas al trimestre por licencia. Estos importes cambiaron al inaugurarse el Certamen, y a partir del 9 de mayo de 1929, aparecen concedidas 17 licencias a razón de 8,30 pts. al mes, permitiendo realizar su actividad en los jardines y dentro del recinto de la Exposición.5
Fotógrafo al minuto, en la Plaza de América, a la derecha también se aprecian las sillas metálicas de alquiler. (Archivo del autor)
Las concesiones de las lanchas también fueron recuperadas por el Comité al inaugurarse la Exposición, haciéndose cargo directamente de su explotación, al haber sido diseñado tanto las embarcaciones como la indumentaria del personal que las manejaba conforme la época del Descubrimiento. Todos los detalles sobre este extremo se puede encontrar en el apartado de la Plaza de España de este trabajo.6

No obstante este servicio, como el ascensor de la Torre Norte, no empezó a funcionar hasta octubre de 1929, con la denominación de servicio de góndolas, permaneciendo en funcionamiento hasta finales de agosto de 1930.7

Pero no es hasta el 26 de septiembre de 1931, cuando se reanuda el “servicio de lanchas de la ría de la Plaza de España” habiendo sido concedida por la Comisión Liquidadora la explotación de éste a Manuel Gordillo, previo pago de 150 pts. por trimestre adelantado.8

Una barca en la ría durante las obras de la Plaza de España. (Portada de 80 años de la Exposición Iberoamericana 1929). Y las góndolas navegando por ría durante la Exposición. (revista Nuevo Mundo)
Por este servicio, que a su vez era una atracción más de las que ofrecía la Exposición, recaudó durante todo el tiempo que duró ésta 1.811 pesetas.9

Con la apertura de la Muestra, además de continuar los servicios ya mencionados, se multiplicaron las solicitudes para ejercer distintas actividades ambulantes dentro del recinto de la Muestra y que a continuación nos referiremos de algunos de ellos. 

Días antes de la inauguración, José Soto solicitó a la Comisión Permanente la concesión del servicio de betuneros ambulantes en el recinto, tratada en la sesión celebrada el día 3 de mayo de 1929, es aprobada por unanimidad, siempre que el personal fuera el adecuado y vistiera el uniforme “análogo al que utilizaban los botones: gorro con las iniciales E.I.A. en color plata, chaqueta azul de paño con botonadura dorada, pantalón marrón oscuro, leguis de paño con botonadura dorada y botas negras enterizas”. Se limitaba el número de ellos en veinte como máximo, debiendo abonar como canon una peseta por individuo y día, facilitándole un carnet que acreditara la condición de pertenecer al servicio de betuneros. 10

A veinte también estaban se habían limitado el número de vendedores ambulantes de agua, al que se le estableció como único requisito el pago de la entrada a la Exposición, y cuya indumentaria, que había sido propuesta por ellos mismos, sería blusa blanca y pantalón negro.11

También le fue concedido permiso a Amparo Ariza para la venta de barquillos en el recinto, en iguales condiciones que los anteriores, debiendo abonar la entrada al mismo, estableciéndose como máximo 10 vendedores de este producto y que el ornato e higiene debían ajustarse a las normas establecidas. 

En esa misma fecha y con las mismas exigencias de higiene y presentación, se aprobó la petición formulada por Antonio Hernández Merino, para la venta ambulante de artículos de confitería en un carrito bicicleta, fijándose el canon para prestar este servicio en 5 pts. diarias en la que se incluía la entrada. 12

Pasado el verano del 29, los vendedores de agua Miguel Montero y Francisco del Val, solicitan autorización para poder vender también, de forma ambulante, artículos de confitería a los que se le fija un canon de 10 pts. mensuales.13

Tampoco podía faltar la venta ambulante de tarjetas postales y de patatas fritas, para la actividad de estas últimas fueron solicitados los permisos correspondientes Luis Amado y José Lafuente, a los que el Director de Explotación pidió como canon para esta actividad la cantidad de dos pesetas diarias, más la entrada al recinto. Esta propuesta fue considerada excesiva por el Director de la Exposición, solicitando éste que la aportación solo fuera de 10 pesetas mensuales y se le facilitara la autorización correspondiente para el acceso al recinto.14

Para la venta de tarjetas postales, Miguel García Sánchez solicitó en el mes de septiembre, licencia para tal fin, proponiendo aportar a las arcas de la Exposición el 20% de sus ventas, sin embargo debido a lo difícil que suponía el control de estas ventas, se aprobó que el canon mensual fuera de una peseta diaria, incluida la entrada, y pagadera por adelantado. Estableciendo el número máximo de licencias en seis. A pesar de esta resolución en el mes de junio, se aprobó la propuesta presentada por Gonzalo Hernández Arriba, para la venta de postales con vistas de lugares y hechos históricos de la vida de la reina Isabel la Católica, con la contribución del 20% del producto de las ventas.15

Cochecito y borriquillos, otras de las actividades de recreo infantil que fueron explotadas durante y después de la Exposición. (www.Todocoleccion.net)
También tuvo cabida el recreo infantil dentro de la Exposición, concediéndosele a Ricardo Lacalle, licencia para la explotación dentro del recinto de la atracción de borriquillos y coches para niños. Se inició esta actividad en el mes de octubre, y tenía distribuido por el recinto una serie de paradas para estos vehículos, anunciadas con postes, que se situaron en la Plaza de América, San Diego, Moliní y Sector Sur. Esta explotación ingresó a favor de la Exposición hasta su clausura 999 pts.16  Es decir estos fueron los predecesores de los cochecitos tirados por borriquillos que durante tantos años han estado girando, dentro de la Plaza de España y han hecho las delicias de tantos niños sevillanos.

En el mes de noviembre de 1931, Rafael Reina y Miguel Llanes, consiguieron la concesión de la Comisión Liquidadora, para la explotación de dos calesitas y fotografía al minuto en la Plaza de España por 50 pts. mensuales.17 

Para la obtención y venta de vistas fotográficas y cinematográficas de edificios y espacios tanto internos como externos de la Exposición, se confeccionó un proyecto de reglamento que regulara estos permisos.

Se dividieron en dos apartados. Por un lado la obtención de las vista que, dependiendo si el fotógrafo era aficionado, periodista o profesional, se le permitía la obtención de estas imágenes siempre que no fuera en lugares o espacios que ya tuvieran una concesión en exclusiva, como ocurría con el Parque de Atracciones, previa obtención de un carnet identificativo por el precio de 25 pts. por cada mes si era aficionado; de 100 pts. si era profesional y gratuito si era periodista. Para la grabación de imágenes cinematográficas, el carnet de aficionado le permitía obtenerla si más gasto, mientras que a los periodistas no les estaba permitido, y los profesionales debían abonar la cantidad de 100 pts. por día de grabación. Para la obtención de vistas en el interior de los edificios, y en determinados actos, necesitarían una concesión especial, no siendo de utilidad los carnets mencionados.

Por otro lado, la venta de fotografías tenía un gravamen de entre el 15 y el 25%, según los casos, que cobraría el Comité bien directamente al vendedor o mediante una cantidad alzada, dependiendo del procedimiento que eligiera la organización.

No obstante, cuando fue presentado el proyecto de este reglamento, el Director de la Exposición, Cruz Conde, propuso no aplicar la parte que se refería a los aficionados y periodistas, siendo aprobado por unanimidad.18 

A pesar de no ser una actividad ambulante, hemos encuadrado dentro de este apartado las concesiones realizadas a la Sociedad Española de Balanzas y Básculas “AVERY” y a Pelegrín Suárez Calzado, concesionario de la marca de básculas “TOLEDO”, para la explotación de básculas de pesar personas que se encontraban diseminadas por todo el recinto. En total se habían concedido autorización para la instalación de un total de veinte aparatos por cada una de estas empresas.

Estos aparatos de pesar, se encontraban situados en las estaciones del ferrocarril en miniatura de la Glorieta de Bécquer y de la Plaza de América, en la avenida de las Delicias; en las rotondas de los pabellones de Méjico, Colombia, Argentina, Estados Unidos y Sevilla, y en el Estanque de los Patos, frente al cabaret Plantación. En el Sector Sur se instalaron en las puertas del restaurante sucursal del Pasaje de Oriente, en la avenida de la Raza, y en el Barrio Moro en la avenida de Venezuela, hoy Reina Mercedes, así como en los dos edificios de las Galerías Comerciales; el resto distribuido en diferentes lugares entre los pabellones comercial de este Sector.19
Acceso principal al Barrio Moro, a la izquierda se aprecia donde se encontraba instalada una de las básculas. (Postal de la época)
Por los ingresos periódicos efectuados a la caja de la Exposición, sabemos que estos concesionarios tenían la obligación de abonar el 50% de lo recaudado por estos aparatos, de forma quincenal, 20 hasta que a finales de noviembre de 1929, a petición de Vocal Delegado de los Servicios de Hacienda, se aprobó la anulación de la concesión hecha a Pelegrín Suárez, para la instalación de las basculas TOLEDO, por haber tenido el citado concesionario “participación directa en actos que pudieran haber perjudicado los intereses de este Comité”, obligándole a retirar del recinto de la Exposición las básculas que tenía instaladas, previa liquidación de los correspondientes compromisos económicos que tuviera contraído.21 A partir de esa fecha, quedó solo la empresa AVERY como concesionaria de las básculas, haciendo lo ingresos en periodos mensuales.

La Sociedad Española de Balanzas y Básculas, era la concesionaria de la marca “AVERY”, y además de los aparatos que tenía distribuidos por el recinto, también instaló un stand propio en el primer pabellón de las Galerías Comerciales Nacionales. 
Entrada al restaurante Pase de Oriente, donde se pueden aprecian las básculas instaladas. (Ilustración Sevilla Exposición Iberoamericana)
Clausurada la Muestra, alquiló un espacio de 30 m2 en los almacenes de la Plaza de España, por 50 pts. mensuales, para alojar el material, hasta que en el mes de febrero de 1932, se le permitió volver a instalar cuatro balanzas, abonando un canon de 100 pts. trimestrales por ocupación de terreno.22

Según Eduardo Rodríguez Bernal en su obra “La Exposición Ibero-Americana de Sevilla”, en el balance que hace sobre los ingresos efectuados durante la celebración del Certamen, en el apartado correspondiente a las explotaciones directas e indirectas, en el caso de las industrias ambulantes, la cifra en 26.621 pesetas, sin incluir en ésta los ingresos correspondientes al alquiler de sillas, las góndolas y el ascensor de la Torre Norte y los borriquillos de alquiler.

NOTAS

1.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Relación de Mandamientos de Ingresos (1924-1933). Distribuidos en varias cajas y rollos. Y Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 661.

2.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Relación de Mandamientos de Ingresos (1924-1933). Distribuidos en varias cajas y rollos.

3.- Las sillas de la Exposición. Casco Antiguo. Abel Infanzón. ABC de Sevilla. 03 de mayo de 1979. Pág.

4.- Este importe es el resultado de la suma de las entregas realizadas por Francisco Abascal, que constan en los apuntes del libro contable relativo a mandamientos de ingresos. El importe pudiera que fuera mayor, pues faltan algunas hojas de este libro. Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII. Varias cajas y rollos.

La suma total a que me refiero, difiere de la indicada por Eduardo Rodríguez Bernal en su obra La Exposición Ibero-Americana de Sevilla, página 170, en la que aparece dentro de los conceptos del capítulo 4.- Ingresos por explotaciones directas o indirectas, correspondiente a Sillas Abascal el de 19.563 pts.

5.- Relación de Mandamientos de Ingresos y Pagos (1924-1933). Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Distribuidos en varias cajas y rollos.

6.- Ver en esta misma publicación el apartado -Contenidos de la Plaza de España.

7.- Relación de Mandamientos de Ingresos y Pagos (1924-1933). Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana, pág. 82. Con fecha 26 de octubre de 1929, aparecen los primeros asientos por los ingresos producidos el día 24 en los servicios de góndolas por 18 pts. y del ascensor de la Torre Norte por 31 pts.

8.- Ibidem, pág. 161. Asiento de fecha 05 de octubre de 1931: Manuel Gordillo, trimestre adelantado y correspondiente de 26 septiembre ppdo. a 26 diciembre próximo por la conexión que la C. Liquidadora hace a dicho señor para explotar el “servicio de lanchas en la ría de la Plaza de España”……150,00.

9.- Eduardo Rodríguez Bernal. La Exposición Ibero-Americana de Sevilla, página 170.

10.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39, rollo 662 fotograma 82

11.- Ibidem. Caja 39, rollo 662 fotogramas 48 y 49. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 14 de junio de 1929.

12.- Ibidem. Caja 39, rollo 662 fotograma 30 y 24. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 20 de julio de 1929.

13.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 574. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 20 de septiembre de 1929.

14.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 627. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 03 de agosto de 1929.

15.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 561. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 05 de octubre de 1929. Y Caja 39 rollo 662 fotograma 52. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 14 de junio de 1929.

16.- Ibidem. Caja 39 rollo 661 fotograma 553. Oficio del Ingeniero Jefe al Director de la Exposición de fecha 17 de septiembre de 1929.

Eduardo Rodríguez Bernal. La Exposición Ibero-Americana de Sevilla, página 170.

17.- Relación de Mandamientos de Ingresos y Pagos (1924-1933). Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Distribuidos en varias cajas y rollos. En algunos asientos Miguel Llanes aparece como Yanes y Janes.

18.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 662 fotograma 121. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 22 de marzo de 1929.

19.- Ibidem. Caja 39, rollo 662 fotograma 133 a 138. Correspondencia relativa a las básculas AVERY y TOLEDO.

20.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Relación de Mandamientos de Ingresos (1924-1933). Distribuidos en varias cajas y rollos.

21.- Ibidem. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39, rollo 661 fotograma 548. Oficio de Secretario General de la E.I.A., al Ingeniero Jefe de Obras y Servicios, de fecha 25 de noviembre de 1929.

22.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Relación de Mandamientos de Ingresos (1924-1933). Distribuidos en varias cajas y rollos.



K.- KIOSCOS Y EXPOSITORES AMBULANTES - II




Dentro de los llamados Pabellones Propios Nacionales, se encontraban incluidas una serie de instalaciones construidas principalmente por particulares para la venta de bebidas, refrescos, cafés, helados, fiambres, dulces, restaurantes y en general productos para consumo humano, así como fotografías, recuerdos, espectáculos, etc., cuyas actividades se enumeraban en los distintos apartados de los Arts. 6 y del 49 al 53 del Reglamento General de la Exposición. 

Estas instalaciones, tenían unas disposiciones especiales para el ejercicio de sus industrias, que se encontraban desarrolladas en un anexo aparte dentro del citado Reglamento. 

En esta normativa especial se contemplaba que, en el tiempo que durante de la celebración de la Exposición a efectos de ocupación de terreno por estas instalaciones, éstas tendrían la misma consideración que los expositores comerciales, es decir, se les aplicaba las mismas cláusulas que los pabellones levantados por firmas comerciales, obligándoles a presentar para su aprobación el correspondiente proyecto del edificio que pensaban construir.

La aportación económica con que tenían que tributar al Comité, y las tarifas por las que se regían, estos establecimiento en los terrenos situados en las parcelas indicadas en los planos del Sector Sur, comprendían el pago de 100 pts., por derechos de inscripción, más una tarifa por ocupación de terrenos, que iba desde los 10 a 25 m2 por 60 pts., el metro cuadrado, con un mínimo de 10 m2, a los más de 1.000 m2 a 5 pts. el m2, con un mínimo de 1.500 metros de superficie. Y si entorno a los kioscos existiera un espacio para la colocación de veladores y sillas, debían abonar 1 peseta por m2 ocupado y 2 pesetas por velador.

Si la instalación se situaba en el Parque de María Luisa ó en los Jardines de San Telmo, las tarifas correspondientes a la ocupación de terrenos e instalación de veladores, se incrementaba en un 50%.

Además del pago por la ocupación de terrenos, los expositores tenían que abonar en concepto de patente, entre 500 y 5.000 pts, dependiendo de la superficie de la instalación. A estas tarifas había que añadirles la contribución con el 10% de lo que se recaudara, o cantidad alzada, así como los gastos por la prestación de los servicios de vigilancia y guardería, incendios, y servicios sanitarios, con una peseta por m2, con un mínimo de 25 pts., con la obligación de contratar pólizas de seguros de incendios y robo.23

Dicho esto, es necesario aclarar que la diferencia que hemos adoptado para distinguir lo que en términos generales el Reglamento llama Pabellones Propios Nacionales, y los kioscos de venta de diferentes productos que vamos a tratar en este aparatado, es fundamentalmente las pequeñas dimensiones de estos y su eminentemente carácter de ventas de productos, excepto alguna excepción. 

En el Sector Norte, que comprendía los Jardines de San Telmo y el Parque de María Luisa, incluida la Plaza de América, se encontraban los siguientes kioscos: 

EMBLEMAS OFICIALES
Los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, tenían del Comité de la E.I.A. la concesión en exclusiva para la venta y reproducción de emblemas oficiales de la Exposición. Estos emblemas se vendían en diferentes kioscos repartidos por el recinto exposicional, de los que tenemos referencia de la situación de dos de ellos, uno de los cuales se encontraba ubicado frente al Parque de Atracciones;24 y el otro dando frente a la Plaza de España, en la confluencia de las avenidas de Rodríguez Caso y Conde de Urbina.

Ignoramos las dimensiones de estos kioscos, pero suponemos que ocuparían pequeños espacios. Del último sabemos que se mantuvo en pie, hasta el mes de mayo de 1932, fecha en que fue autorizado por la Comisión Liquidadora, su derribo.25

Emblemas oficiales en metal para la solapa y de cartón. (Todocolección.net)

Los emblemas que se vendían en estas instalaciones, reproducían el escudo oficial de la Exposición compuesto por la Giralda sobre el globo terráqueo en el lugar geográfico que ocupa España, con una carabela de fondo, Sevilla 1929-30, y el lema EXPOSICIÓN IBERO AMERICANA, que fue diseñado por el pintor Santiago Martínez. Estaban confeccionados con diferentes materiales, como los de metal para ser colocados en el ojal de la solapa de las chaquetas, o de papel como estampillas, con el dorso engomados para ser adheridos a sobre como etiquetas.

VENTA DE POSTALES

Otra actividad que también tenía diseminada sus instalaciones en varios emplazamientos, era la dedicada a la venta de tarjetas postales y álbumes de vistas de la Exposición y de Sevilla, regentadas por Enrique Piñal, que solicitó al Comité a principios de julio de 1929, autorización para la construcción de kioscos en diferentes punto del recinto de la Exposición para la venta de fotografías tipo postal de recuerdo.

Enrique Piñal de Castilla, fue un empresario sevillano con domicilio social en la calle Granada, dedicado al mundo de la publicidad que, además de ser director propietario y editor de la publicación “Sevilla y la Exposición Hispano-Americana. Álbum Artístico” que servía como vehículo para promocionar la Muestra y a las empresas que se anunciaban en ella.

Uno de estos kioscos se situó en la Plaza de América, a la izquierda del Pabellón Real, por la imagen de ésta instalación realizada en madera, podemos comprobar la estética historicista de estos, con la mezcla de estilos mudéjar en las ventanas formadas por arcos de herradura y lobulados, y gótico en los ángulos de la construcción.

Uno de los kioscos para la venta de postales levantados por Enrique Piñal, situado en la Plaza de América, junto al Pabellón Real. (Archivo ABC)
Enrique Piñal, además de esta autorización para la venta de postales, también obtuvo diferentes concesiones para la venta de mantones bordados de Manila y álbumes de fotos en las tiendas de lujo de la avenida de María Luisa, y diversos stands distribuidos en la Galerías Comerciales Nacionales y en el Pabellón de Industrias Generales para la venta de recuerdos de Sevilla. Estas últimas autorizaciones estuvieron supeditadas a que no rozasen la exclusividad que ya tenía concedido el Comité a la reproducción y venta de los emblemas oficiales de la Exposición.

Las tarjetas postales nacieron como tal a finales del XIX, y se convirtieron rápidamente en el principal recuerdo para los viajeros de las primeas décadas del siglo XX, siendo el vehículo ideal y más popular, para mostrar la belleza artística y monumental de ciudades y países.

La Exposición Universal de París de 1900, fue el primero de estos acontecimientos internacionales en la que tuvo una importante repercusión el envío de imágenes de dicha Exposición a todo el mundo, a través de las postales que se editaron.

Cuando se celebró la Exposición Iberoamericana, estas tarjetas que al principio eran consideradas auténticos testigos de hechos irrepetibles, realizadas artesanalmente y con auténtico mimo, se habían convertido ya, en elementos hechos en serie realizadas rápidamente para su consumo inmediato.
Talonario de veinte postales coloreadas con vistas de la Exposición y del Parque de María Luisa. (Todocolección.net)
En los kioscos y stands donde se vendieron este tipo de producto, podíamos encontrar las tarjetas postales con imágenes de Sevilla o de su Exposición en distintos tipos, como las confeccionadas mediante soporte fotográfico, o entintadas en sepia o azul, e incluso iluminadas a color, y con el novedoso formado de talonarios o juegos de veinte postales distintas.

Todas ellas se editaron principalmente en tres lugares, Barcelona, Madrid y en la propia capital del Betis. De las primeras sobresalían las del editor y fotógrafo L. Roisin, perfectamente numeradas cuya colección alcanzaba casi las trescientas imágenes distintas, de los diferentes pabellones y espacios del recinto de la Exposición. Otros editores catalanes muy presentes con sus colecciones sobre el certamen y la ciudad, fueron Loty, Thomas y Mambrú, realizadas en huecograbado.

De Madrid estuvieron presentes con sus productos, los editores G.H. Alsina, del que existen unas magníficas postales fotográficas, de lugares bastantes desconocidos del recinto exposicional. La firma R.R. que editaba sus productos bajo la modalidad de “lujograbado”, Ediciones Unique con la publicación de imágenes tomadas por el fotógrafo Juan José Serrano. Y las editadas por la casa madrileña E. Ramos, que tuvo representación propia en una de las tiendas de lujo situadas en la avenida de María Luisa.

Por último los editores sevillanos, entre los que podemos destacar las firmadas como C.R. y C.R.S., debidas a Carlos Rudé, las de las casas Tomás Sans, Abelardo Linares y Manuel Barreiro, que realizaron tiradas con un gran número de ellas, iluminadas en vivos colores o mediante fototipias, basándose en las imágenes captadas por los fotógrafos del momento como Oña, Alfonso Espinosa, González Nieto, Serrano, Rafael Salas y Sánchez del Pando entre otros.26

KODAK S.A. 

Próximo a este kiosco de ventas de tarjetas postales, debió encontrarse el instalado por la casa de producto fotográficos Kodak S.A., que presentó una solicitud para construir su instalación de ventas de películas y aparatos de dicha marca, en una superficie de terreno en la Plaza de América, y que sería señalada por el arquitecto general,27 sin que hayamos podido encontrar la localización exacta de ella.

Carteles publicitarios de la casa fotográfica Kodak y de chocolates Nelia. (Todocolección.net)

CHOCOLATES NELIA

A la casa barcelonesa fabricante de chocolates “Nelia”, le fue aprobado el proyecto de su pabellón en la sesión de la Comisión Permanente celebrada el 7 de junio de 1929.28 Consistía éste en una construcción de 13,44 m2., situado en algún lugar sin determinar del Parque de María Luisa.29

El excéntrico empresario barcelonés Rafael Massó propietario de la fábrica de chocolate "Nelia" a raíz de un vuelo que realizó sobre Barcelona, tuvo sin duda la original idea de promocionar sus productos desde el aire, adquiriendo una avioneta para tal fin, siendo esta una de las primeras iniciativas de publicidad aérea de la historia de España.

La avioneta "Nelia" como se la conocía, se hizo muy pronto popular sobre los cielos de la Ciudad Condal, pues cargada con cajitas con chocolates sujetas a un pequeño paracaídas de papel de color naranja, descargaba su mercancía por las playas barcelonesas.30

Este medio publicitario resultó ser muy provechoso para los intereses de la empresa, pero no fue el único con este carácter innovador, pues la primera película publicitaria española de animación fue la realizada por esta casa en 1930,31 con una duración inferior a un minuto, cuyos dibujos fueron una creación del dibujante Arturo Moreno, gran dibujante que trabajó para revistas infantiles como TBO, o ilustrando la publicación Hogar y Moda.32

LA EQUITATIVA

Frente al Pabellón Domecq se instaló un kiosco que, quizás por su actividad, no debería tratarse en este capítulo, pero debido al reducido espacio de éste, solo 50 m2, hemos decidido incluirlo dentro de este apartado de kioscos comerciales. Se trata del stand que la Compañía de Seguros La Equitativa Fundación Rosillo S.A. solicitó ubicar en el lugar antes indicado, para mostrar sus productos comerciales, así como gráficos indicativos del avance de esta compañía en el área de los seguros. 

La Comisión Permanente del Comité Ejecutivo de la E.I.A, aprobó dicha petición en la sesión celebrada el 10 de agosto de 1929, haciéndoles constar que esta autorización estaba sujeta a la aceptación por parte de dicha entidad, del compromiso de tener terminado los trabajos de construcción para el 10 de octubre.33 

KIOSCOS ALFONSO Y BILINDO

Sin movernos de la Plaza de América, en las glorietas que se encuentran a ambos lado del acceso desde la avenida de las Delicias, se construyeron unos kioscos a modo de ambigú, para la venta de refrescos, bebidas y helados. 

El 31 de mayo de 1929, fue admitida y aprobada la solicitud formulada por Francisco Ruiz de los Ríos de establecerse en uno de estos kioscos para la venta de bebidas.34 El otro kiosco fue regentado por León Martinage empresario dedicado a la restauración y espectáculos, que tenía además la concesión de los restaurantes y cabarets situado en el Parque de María Luisa, como el Casino, el Plantación, el Ambassador, el Florida, el Florezco y el American Bar.

Estos ambigús estaban construidos en madera con cristaleras alrededor, eran de planta hexagonal y cubierta apuntada con una superficie de unos 30 m2.

Vista aérea con la indicación de los dos kioscos a ambos lados de la entrada de la Plaza de América por el Paseo de las Delicias. (Archivo Ejército del Aire)

Tras la clausura de la Exposición, el establecimiento concedido a Francisco Ruiz de los Ríos, continuó su actividad, incluso se podría pensar que también se hizo cargo, aunque por un corto periodo de tiempo, del vecino kiosco de Martinage, pues para las celebraciones del Carnaval de 1931, alquiló 1.000 sillas metálicas de la Comisión Liquidadora de la E.I.A., para utilizarlas “en los kioscos de la P. de América”.35

Esta posible utilización del que en los libros contables aparece como “kiosco antiguo Martinage”, debió ser puntual, pues en el mes de julio de 1931, aparece el primer pago realizado por Abilio Serna por ocupación de terreno de dicho kiosco con un canon de 150 pts. mensuales. Estos abonos mensuales constan en dichos libros, ininterrumpidamente hasta el mes de febrero de 1933, en que terminan estos documentos contables.36

No hemos podido establecer de forma definitiva, a que concesionario correspondió los actuales bares Bilindo y Alfonso, ni el momento en que se produce la adopción de estos nombres.

A nuestro parecer, el actual Bar Bilindo, podría corresponder al kiosco que tenía concedido el empresario Léon Martinage, que después ocupó Abilio Serna, pues éste último tuvo que abonar solo el canon de ocupación del terreno, como ya hemos comentado, en julio de 1931. Mientras el vecino kiosco, actual Bar Alfonso, debió ser el concedido durante la Exposición (el 31 de mayo de 1929) a Francisco Ruiz de los Ríos, pues éste terminado el Certamen, solo abonaba un tanto por ciento de las ventas, como así se establecía en el Reglamento General, no estando obligado a pagar ningún tipo de canon, al haber pagado en su momento la tarifa establecida por metro cuadrado para los pabellones propios.

Sobre el actual Bar Bilindo, la primera referencia que tenemos como tal, es en junio de 1933,37 desconociendo si el gerente seguía siendo Abilio Serna u otro empresario. En julio de 1940, si aparecen como los concesionaros del mismo los hermanos del Valle, Ángel, Eusebio y Francisco. 

Esta familia, regentaba este bar hasta los años 80 del pasado siglo, incluso desde 1946 hasta 1962, el vecino kiosco de Francisco Ruiz de los Ríos, entonces bautizado como Bar Gibraltar, estuvo bajo su dirección, siendo Eusebio el encargado del Bilindo y Francisco del Gibraltar.

El actual Bar Alfonso, estuvo dirigido por el mencionado Ruiz de los Ríos, desde su concesión en 1929, hasta al menos el mes de marzo de 1933, con la obligación de abonar el 10% de sus ventas primero a la Dirección de la E.I.A y más tarde a la Comisión Liquidadora hasta su desaparición.38 

La primera constancia que tenemos con el nuevo nombre con el que bautizó este establecimiento como Bar Gibraltar, la tenemos en 1934.39 y al igual que el Bilindo, desconocemos si su gerente continuaba siendo el primitivo concesionario. 
Publicidad Bar Bilindo (ABC Sevilla de 10 de julio de 1952)

Sabemos que durante la guerra, este kiosco estuvo atendido por Pilar García de Juliá, sirviendo como ambigú de los soldados italianos y alemanes, que estaban destacados en cerca de la avenida de la Palmeras, como era el campo de futbol del Betis, utilizado como cuartel de dichas tropas.40 

Esta situación continuó así, hasta el 4 de julio de 1946, que se volvía a abrir al público con una nueva dirección a cargo de los hermanos del Valle, en este caso de Francisco del Valle Pérez.41

Según cuenta Antonio Burgos en un artículo de ABC, el nombre de Gibraltar se debe a que al proclamarse la II República, la aristocracia y la gente adinerada, empezaron a abandonar Sevilla y el país en general, y en imitación de esta huída, los cursis decían que se iban a Gibraltar, pero en las noche del verano de 1931, los encontraba en el bar de la Plaza de América, de aquí que de broma se le conociera como el Bar Gibraltar.42

En 1962,43 se procede al cambio de titularidad de este establecimiento, pasando a gestionarlo Alfonso Maceda Rodríguez, y con ello quizás también el cambio de nombre, por el de Alfonso como el nombre del nuevo concesionario y como es conocido en la actualidad.

Los bares Bilindo y Alfonso en la actualidad. (Archivo del autor)

Tanto en el Bilindo como el Gibraltar, actuaron en las noches de veranos grandes artistas como Antonio Machín, Bonet de San Pedro, José Luis y su guitarra, etc. Los kioscos de madera y cristal fueron derribados en los años 60, construyéndose los edificios que actualmente existen, con pequeñas modificaciones desde entonces. El Bilindo tiene actualmente una superficios de 140 m2 en dos plantas, baja y sótano, mientras el Alfonso, tiene de 360 m2 también divididos en dos niveles.

KIOSCO ABILIO

Otro de los históricos kiosco-bar que aún se conservan de le época de la Exposición, es el conocido como Kiosco Abilio, que aunque de origen incierto, respecto a si éste se asentó en un puesto de agua construido durante el Certamen o no, lo que si hemos podido constatar es que, el 11 de abril de 1932 Abilio Jesús Cabrera, joven industrial oriundo del norte de Portugal,44 abonó a la Comisión Liquidadora de la Exposición 60 pts. al mes por la ocupación de un kiosco en la avenida de la Borbolla.45
Kiosco Abilio, años 40. (Foto gentileza familia González Jesús)

 Éste se ubicaba a la derecha de la llamada Puerta de la Plaza de América, situada en la citada avenida de la Borbolla, y estuvo regentado por Abilio Jesús hasta su fallecimiento en 1961, a la temprana edad de 51 años, siguió manteniendo el negocio su hijas Concha Jesús Pérez, hasta 2002 en que Daniel y Jesús González, la tercera generación, se hacen cargo del mismo.

Sirvió como vestuario para los jugadores de la Sociedad Sevilla Balómpié, después Real Bétis Balompié, cuando jugaban en el cercano campo de futbol de la Glorieta de la Virgen de los Reyes, a la espalda del Pabellón de Bellas Arte, actual Museo Arqueológico.46

Construido primitivamente, como un pequeño puesto de madera y cristal, poco a poco se fue transformando, pero sobre todo en dos reformas importantes, la primera en la década de los 50, construyéndolo de mampostería y con un aspecto muy similar al actual, y por último la realizada en el año 2000.

El Kiosco Abilio en la actualidad. (Archivo del autor)


RESTAURANTE-BAR LA RAZA

Para terminar con estos históricos establecimientos hosteleros situados en este Sector Norte de la Exposición, nos referiremos al actual restaurante La Raza, instalado en lo que fuera antiguo Pabellón de Informaciones (que se trata en el apartado correspondiente a los pabellones oficiales de esta obra) el cual una vez terminada la Muestra, le fue asignada su concesión a Manuel Sánchez Suarez por la Comisión Liquidadora, realizando el primer pago del canon de ocupación el 23 de febrero de 1931, por importe de 180 pts mensuales. Este industrial durante la exposición, también tuvo concedidas diversos espacios en las llamadas tiendas de lujo de la avenida de María Luisa, que ya hemos tratado anteriormente. 

Sin embargo esta concesión duraría poco, pues en el mes de mayo, Natividad Martínez, se hizo cargo de ella, abonando el mismo canon, hasta junio de 1932, que sería nuevamente concedida la gestión de la misma a Juan Córdoba, pero esta vez con una sensible reducción del canon, pasando a ser de solo 90 pts. al mes. Este industrial, con motivo del Carnaval de 1930, ocupó durante cuatro días, los terrenos próximos al Pabellón de la Cerveza El Águila en el Sector Sur.

Por los ingresos efectuados por distintos conceptos a la caja de la Comisión Liquidadora, sabemos que este concesionario estuvo gestionando este local como mínimo, hasta mediados de 1933.47
Publicidad publicada en ABC de Sevilla el 27 de abril de 1954


Hasta que en 1952, este kiosco de bebidas fue alquilado por el industrial hostelero José Rodríguez Cala, a su anterior gerente, José Montes Morgado.48 Hasta entonces había recibido distintos nombres, primero fue el de Bar Ginebra, más tarde en los años 40 el de Bar La Raza 49 y posteriormente fue conocido como Patio Andaluz, para rebautizándolo nuevamente Rodríguez Cala, como La Raza, cuyo nombre se inspira del cercano monumento a Rubén Darío, con terraza-bar, siendo su primer comedor una caseta de feria.


Aspecto del kiosco cuando fue traspasado a José Rodríguez Cala, aún con su anterior nombre de Patio Andaluz, y ya convertido en Restaurante La Raza. (Archivo Grupo La Raza)

En esas fechas José Rodríguez, también regentaba el restaurante Los Corrales y la Hostería del Prado, que con anterioridad había adquirido. Ya en 1955, construye la pérgola que aún existe, y el restaurante interior, ampliando el bar pero manteniendo la barra dentro de los límites del antiguo Pabellón de Informaciones, volviéndolo a ampliar y modernizar en 1964.50

 En la actualidad, aunque con dificultad, pueden observarse aún las características las torres cilíndricas de la fachada del antiguo Pabellón de Informaciones.
 
Publicidad de distintos bares publicado en el diario ABC de Sevilla, el 18 de julio de 1940

NOTAS.-
23.- Reglamento General de la Exposición Ibero-Americana. Tipografía A. Padura. Sevilla 1928.

24.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Rollo 732. Oficio de fecha 20 de marzo de 1930 del Servicio Técnico, dirigido a los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, con el importe que debían por la instalación eléctrica de su kiosco.

25.- Ibidem. Rollo 735. Oficio de fecha 16 de mayo de 1932, del Secretario de la Comisión Liquidadora, dirigido al Arquitecto Jefe de Conservación, autorizando a los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, para que puedan proceder al derribo de kiosco situado frente a la Plaza de España.

26.-Postales de la Eposición, Ángel Vela. Publicado en RECUERDOS DE LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA 1929-1930

27.- Ibidem. Caja 39, rollo 662, fotograma 198. Oficio de fecha10 de Diciembre de 1928, del Secretario General al Director de Obras y Proyectos de la E.I.A.

28.- Ibidem. Caja 39, rollo 661, fotograma 540. Oficio de fecha 08 de junio de 1929, del Secretario General al Director de Obras y Proyectos de la E.I.A.

29.- Ibidem. Caja 39, rollo 662, fotograma 21. Oficio de fecha 24 de julio de 1929, del Director de Explotación al Ingeniero Jefe de Obras de la E.I.A.

30.- 1928, la firma “CHOCOLATE NELIA” adquiere una avioneta como reclamo publicitario.
-Leandro Escorell. El bombardeo de Barcelona con chocolatinas. http://aeropinakes.com/-
31.- La publicidad y las imágenes en movimiento: primeros pasos del cine publicitario en España. María Begoña Sánchez Galán.

32.- Historia del dibujo animado español. José Mª Candel. Pág. 56

33.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Expediente de solicitudes y reclamaciones de expositores. Caja 39 rollo 661 fotograma 539. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 10 de agosto de 1929.

34.- Ibidem. Caja 39, rollo 661, fotograma 541. Acuerdos sesión Comisión Permanente de 31 de mayo de 1929.

35.- Ibidem. Libro Contable. Asiento del 16 de febrero de 1931, pág. 152, por 350 pts. Caja 120, rollo 736 fotogramas 473 A 530 asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

36.- Ibidem. Libro Contable. Caja 120, rollo 736 fotogramas 473 A 530 asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

37.- Detención de los pistoleros. ABC Sevilla, 05 de agosto de 1933. Pág. 28

38.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Libro Contable. Caja 120 rollo 736 fotogramas 473 A 530 Asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

39.- Publicidad. ABC Sevilla, 25 de mayo de 1934. Pág. 18

40.- Sevilla, banquetes, tapas, cartas y menus. Isabel González Turmo. Pág. 108-109

41.- Publicidad. ABC Sevilla, 04 de julio de 1946. Pág. 11

42.- Sevilla al día – Gibraltar y la ironía – Antonio Burgos. ABC Sevilla, 28 de septiembre de 1982. Pág. 49.

43.- Información General. Perfil de autónomo.

44.- Apolo y Baco. La Gastronomía. Taberna del mes – Agosto 2013. Kiosco Abilio.

45.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Libro Contable. Caja 120 rollo 736 fotogramas 473 A 530 Asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

46.- Apolo y Baco. La Gastronomía. Taberna del mes – Agosto 2013. Kiosco Abilio.

47.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVIII Exposición Ibero-Americana. Libro Contable. Caja 120 rollo 736 fotogramas 473 A 530 Asientos desde 29/03/1930 a 19/05/1933.

48.- Sevilla, banquetes, tapas, cartas y menús. Isabel González Turmo. Pág. 124

49.- Publicidad. ABC Sevilla, 18 de julio de 1940. Pág. 17.

50.- Sevilla, banquetes, tapas, cartas y menús. Isabel González Turmo. Pág. 124