14.- PABELLÓN DE LA MARINA MERCANTE


Pabellón de la Marina Mercante. (Postal de la época. Institut d’Estudis Fotografics de Cataluya. Colección Roisin)
Según informó el Comisario Regio, Cruz Conde a la Comisión Permanente en abril de 1927, existía un proyecto concreto y en vías de realización, por el cual el Ministerio de Marina concurría al Certamen en una especie de agrupación donde participarían la industria y la construcción naval tanto civil como militar. Para lo cual el citado Ministerio, levantaría un edificio en el recinto que quedaría después para Sevilla, donde se instalaría la futura Comandancia de María del Puerto.1

Previamente la Comandancia de Marina de Sevilla, había solicitado fecha y hora para el señalamiento y demarcación de los terrenos necesarios, haciendo constar, que ya había solicitado a la Junta de Obras del Puerto, la cesión con carácter definitivo, de 1.000 m2 de superficie para la construcción del pabellón permanente; solicitando al Comité la concesión de 2.500 m2 de terrenos con carácter provisional y gratuito para las instalaciones provisionales.2 En el mes de septiembre de 1927, la Comisión Permanente accede en principio a los terrenos solicitado por la Comandancia de Marina para ser ofrecidos a las industrias navales y de navegación, quedando supeditada la concesión definitiva a la presentación del plan conjunto y detallado de la construcción de estas instalaciones provisionales.3

Aunque el proyecto del Ministerio de Marina al final no cristalizó completamente, pues solo se construyó el edificio permanente del Pabellón de la Marina de Guerra, los terrenos próximos a esta representación oficial quedaron vacantes, por lo que el empresario sevillano José María Ybarra a la sazón vocal del Comité Permanente de la Exposición, y presidente de la Cía. Naviera Ybarra, hizo suya la idea de presentar reunidas en el Certamen a las distintas empresas navieras españolas, que tan fuerte y significativos lazos comerciales y espirituales habían tendido con las naciones iberoamericanas, además de servir de escaparate donde mostrara los avances alcanzados durante aquellos años en este sector de la industria nacional y su proyección internacional.4 

Por las compañías navieras fue nombrado para que actuara como delegado para llevar a cabo las gestiones necesarias para la realización del pabellón, su impulsor y alma del proyecto; así en la sesión celebrada el 08 de marzo de 1929 por la Comisión Permanente, fue aprobada la solicitud presentada por José María Ybarra, en nombre de la Marina Mercante, concediéndosele una parcela de 4.290 m2,5 situada en la avenida de la Raza, entre el pabellón de la Cruz Roja a la derecha y el comercial de La Maquinista Terrestre y Marítima a la izquierda.

También gestionó el encargo realizado al arquitecto Antonio Illanes del Río, para el diseño del edificio, estando abalado éste por ser el autor del Banco de España en la Plaza de San Francisco, y de la Escuela de la Fundación “Felipe Benito” en la avenida de Miraflores, más conocido como Colegio de la Salle, y haber diseñado para la Exposición, aunque no se llegaron a construir, las Galerías Americanas y el Estadio.
Vista del Pabellón de la Marina Mercantes desde otro ángulo. (Archivo del autor)
El pabellón diseñado por Illanes, se encontraba dentro de la estética divulgada por la Exposición de Artes Decorativas de París de 1925, y del monumentalismo propio de autor, siendo uno de los más reconocidos por la crítica entre los construidos para el Certamen, debido a sus volúmenes cúbicos que formaban una masa horizontal con cuerpos angulares, presidida por una elevada torre concebida como faro de señales marítimas, que rompía la horizontalidad del conjunto. A su autor por este proyecto, le fue otorgada la Medalla de Oro de la Sección de Bellas Artes, por el Comité Ejecutivo de la Exposición.

En su momento constituyó uno de los edificios vanguardistas en una exposición donde predominaba el regionalismo, en él Illanes hace un ensayo de arquitectura Art Decó, con interesantísimo juego de volúmenes, que combinado con sus formas cúbicas blancas y limpias acoge una ornamentación en relieve que acentúan las líneas geométricas, compuestas por anchos moldurones horizontales con los escudos de las compañías y cenefas en forma de cadenas para enmarcar los vanos, como únicos elementos decorativos de sus fachadas.6

La torre cilíndrica de elevada altura, quizás sea la que acogía más elementos decorativos. Desde su base hasta la mitad de su elevación, se suceden ventanales verticales ascendentes enmarcados por cenefas con cadenas. A partir de ese punto, cuatro ménsulas sostenían el mismos número de pilastras, entre las cuales se abren vanos verticales con igual decoración de cadenas. Como remate se eleva la cúpula soportada por pequeñas pilastras.

El edificio en conjunto, es el resultado de la unión de tres naves independientes, destinadas a las exhibiciones de las compañías navieras, a las que se acceden a través de una galería porticada en forma de U que servía de acceso a cada uno de los espacios expositivos y de circulación para el público.

Este esquema no era nuevo para el autor, que ya lo había desarrollado en el diseño del Colegio de la Salle (Felipe Benito) de Sevilla, donde distribuye tres espacios, capilla, salón de actos y aulas, alrededor de un vestíbulo común, alzando una torre como elemento dominante y unificador.7

Es más, si desposeyéramos la ornamentación neo-mudéjar del colegio, tendríamos un modelo donde, con bastante probabilidad, se debió basar Illanes.

Vista general del pabellón. (Archivo Fotográfico del Ejército del Aire)
Este pabellón con una superficie construida de unos 1.500 m2, fue levantado por la empresa Erroz-San Martín, que también construyó el Pabellón de Navarra para la Exposición. En su interior estuvieron presentes varias empresas navieras como la Compañía Ybarra, la Transatlántica, la Trasmediterránea, así como las navieras de Bilbao y la Interinsular. Cada una de ellas expuso una amplia información de sus buques y líneas de navegación, junto a gráficos, maquetas, fotografías así como reproducciones de algunos barcos.

A pesar de no contar con datos sobre su proceso de construcción, es evidente que debido a la proximidad de las fecha en que se inició su construcción y la de la inauguración del Certamen, tan solo dos meses de diferencia, unido a la envergadura el edificio, éste no estaría terminado para cuando la Exposición abrió sus puertas, el 9 de mayo de 1929, por lo que no fue inaugurado por S.M. el rey Alfonso XIII, hasta el 30 de octubre de 1929.

Al interior se accedía tras superar una amplia escalinata, que daba acceso a un espacio porticado, donde a su vez se encontraban las entradas a los tres departamentos completamente independientes en que se dividían, y en los que se distribuían el espacio expositivo las empresas navieras; el central lo ocupaba la Cía. Trasatlántica, y dos laterales en los que se alojaron, en el de la derecha la Trasmediterránea y a la izquierda a la empresa de navegación Ybarra y Cía. Dentro del departamento de la Trasmediterránea, figuraba una sección dedicada a la Compañía de Servicios Interinsulares de las Islas Canarias.

En la nave central del pabellón, como se ha dicho antes, se encontraba la original exposición de la Compañía Trasatlántica, la cual había reproducido un muelle abarrotado de mercancías y anclado a él se representaba el costado de del buque de la compañía el “Alfonso XIII”, con su arboladura y todos los detalles, fue en su momento el buque más grande construido en España, concretamente en los astilleros que la Sociedad Española de Construcción Naval, entrando en servicio en 1923.

Salón comedor de 1ª clase y de fumador del barco Alfonso XIII. (Ilustraciones del libro de información para pasajeros de la Cía. Trasatlántica.)
El visitante podía acceder a él a través de una rampa de madera, penetrando en su interior, recreando la sensación de encontrarse realmente en el interior de un buque, de tal forma que se lograba la ilusión de encontrarse realmente en el pasillo lateral de un gran transatlántico.

Durante el recorrido se podía apreciar los distintos aspectos de la embarcación, camarotes de lujo, salón de fumador, cuartos de baño, hermosas galería ricamente alfombradas, salones sobre cubierta por cuyas cristaleras se veía el próximo puerto, gabinetes suntuosamente decorados, y todo cuanto contemplaría sí de hecho estuviera visitando el interior de uno de los trasatlánticos de la compañía. 

No falta en el interior como en el exterior un solo detalle. Todo estaba previsto para que la reproducción de la embarcación diera una idea de cómo eran esos palacios flotantes, decorados con elegante sobriedad y confort. 

Esta compañía naviera, tenía en servicios en esos momentos, varias líneas con el continente americana como las que unían Bilbao y Santander con Cuba y Méjico, utilizando para ello sus buques de lujos el Cristóbal Colón y el Alfonso XIII. Dos líneas con salidas desde los principales puertos españoles del Mediterráneo (Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga, con destino a Brasil, Argentina, Uruguay, y Argentina; y a Cuba y Nueva York, con los navíos Infanta Isabel y Reina Victoria Eugenia, Magallanes, etc.

Además de estas líneas, también realizaba rutas con Filipinas, Puerto Rico y Colombia, desde distintos puertos peninsulares, como la línea Sevilla-Nueva York-Sevilla, con el trasatlántico Reina María Cristina, Montevideo y León XIII. En todos sus buques se prestaban los servicios propios de un gran hotel, dotados con capilla y orquesta.
Publicidad de la línea Nueva York – Sevilla, que realizada la Cía. Trasatlántica.
La Compañía de navegación Trasmediterránea, que ocupaba la parte central del ala derecha del pabellón, exhibía reproducciones de los barcos más modernos y lujosos de la compañía, como el Infanta Beatriz y Plus Ultra entre otros. También se exponían fotografías y atributos navales agrupados artísticamente con lo que se decoraban su stand.

El Plus Ultra con motivo de la inauguración de la Exposición y del Congreso Mariano, realizó un viaje extraordinario de Cádiz a Sevilla, con retorno a Cádiz, permaneciendo en Sevilla del 17 al 21 de mayo ofreciendo a los viajeros el servicio de alojamiento y restauración.

A uno de los lados del stand de la naviera Trasmediterránea, se situó la exhibición de la Compañía Interinsular de Canarias, que mostraba una maqueta del archipiélago en la que pequeños barcos hacían constantemente el recorrido de sus líneas a través de las referidas islas, movidos por electricidad, y en la que no falta ni el detalle de unos faros de funcionamiento automático. También exponían cuadros gráficos y estadísticos del servicio que prestan con sus barcos.

En 1929 la Compañía Trasmediterránea en virtud de un contrato con el Estado, tenía a su cargo la prestación de los servicios oficiales de comunicaciones marítimas y postales, entre la Península y las Islas Baleares, Canarias y Marruecos.

Con Canarias poseía también una línea frutera, que saliendo de las islas hacía escalas en Marsella y Niza, además de otra rápida que enlazaba los puertos de Barcelona, Cádiz y Sevilla con el archipiélago. Y para las Baleares tenía un servicio rápido Barcelona-Palma de Mallorca los lunes, martes, jueves y sábados. Y un servicio rápido diario para África, uniendo Málaga con Melilla, y Algeciras con Ceuta y Tánger.
Stand de la Cía. Transmediterránea. (Ilustración de La Época)
Esta compañía se fusionó en 1916 con varias importantes sociedades navales, y en 1923 emprendió un programa para la renovación de toda su flota con una inversión de más de cincuenta millones de pesetas.

En el ala izquierda del pabellón se instaló la exposición de la Compañía Ybarra (S. en C), cuya flota en ese momento ocupaba el primer lugar entre las compañías navieras nacionales. 

En dicha exposición, se exhibía en primer término, una reproducción del puente de un barco, sobre el que se había colocado un mapa monumental en relieve de la Península Ibérica, en el que aparecían destacados todos los puertos en que atracaban los barcos de la compañía. Este mapa ofrecía la particularidad de que el mar que circunda a la península era de aceite de oliva, y por medio de diminutos vaporcitos, movidos mecánicamente, trazaban el recorrido de las líneas de servicio de cabotaje.

Completaban la muestra, varias maquetas de los últimos barcos que se habían puesto en servicio, siendo el modelo de barco que más atraía a los visitantes el “Cabo San Antonio” que desplazaba unas 17.000 toneladas y que se votó a primeros de 1930, en los astilleros bilbaínos; además se expuso un motor de los usados para la propulsión de este tipo de naves, a escala reducida, que funcionaba con todos los detalles.

De este mismo navío, el Cabo San Antonio, se habían realizado también, una serie de reproducciones a tamaño natural, de distintas dependencias del barco, entre ellas se encontraban un dormitorios para emigrantes con seis literas, comedor para los mismos, en el que según la propaganda, se ofrecía el máximo de comodidad y confort en todos los servicios, no igualado por ninguna línea nacional ni extranjera.

Este departamento de Cía. Ybarra, mostró también información mediante gráficos de las líneas trasatlánticas, la relación de los barcos que componían su flota y otros detalles demostrativos de su potencial naviero.8
El Cabo San Antonio de la naviera Ybarra. (Ilustración de la obra La Naviera Ybarra)
La empresa de navegación Ybarra y Compañía, S en C., con domicilio social en Sevilla, contaba en aquellas fechas con una flota compuesta por 37 barcos, tanto a motor como a vapor, más la motonave Cabo San Antonio recién construida en los astilleros bilbaínos y prototipo de motonave dotada con todas las comodidades y adelantos del momento.

Tenían Servicios Trasatlánticos, a través de dos líneas. 
La Línea MEDITERRANEO-BRASIL-PLATA, con servicio regular mensual desde los puertos de Génova, Barcelona, Valencia, Sevilla y Cádiz, a Santos, Montevideo y Buenos Aires. 

En virtud de acuerdos con importantes compañías argentinas, como la Mihanocich, y la Importadora y Exportadora de la Patagonia, realizaban transportes de mercancías entre más de 12 puertos entre ellos los de Rosario, Asunción, Santa Fe y Buenos Aires.

Y la Línea a ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA, con servicios regulares quincenales desde Génova, Liborno, Barcelona, Valencia a Nueva York y viceversa. Y otro cada veinticinco días desde Sevilla a Nueva York con escala en Filadelfia y regreso a través de Lisboa. 

También por acuerdo con la ERIE RAILROAD COMPANY, transportaban mercancías desde distintos puntos del interior de EE.UU. con puertos de Cuba, Puerto Rico, Santo Domingo, Golfo de Méjico, y del Pacífico como Los Ángeles, San Francisco, Portland, etc.

Todos sus barcos estaban dotados de los más modernos adelantos, con amplios camarotes, comedores, hall, etc. Para el transporte del pasaje de tercera clase, se le ofrecía igualmente en buenas condiciones de salubridad y servicios de comedor y amplios camarotes con aseos.

Además para el transporte de mercancías, los buques estaban dotados de cámaras frigoríficas que permitían el comercio con productos perecederos. 9


Camarotes de 3ª clase con ocho camas y puente de mando del Cabo San Antonio. (Ilustraciónes de la obra La Naviera Ybarra)
La implicación en el Certamen Iberoamericano de la naviera sevillana fue importante, pues no olvidemos que su presidente, José María Ybarra, también era vocal de la Comisión Permanente de la Exposición, por lo que trabajó con ahínco para que fuera un éxito. Esta aportación se tradujo en el transporte de forma totalmente gratuita de mercancías y objetos que cada uno de los países americanos traerían parar ser expuesto en sus respectivos pabellones, como así lo demuestras los varios envíos realizados desde Argentina no solo de carne, sino también de productos lácteos como quesos y derivados, realizados en las cámaras frigoríficas, con que estaban dotados sus buques, que hacían el trayecto Buenos Aires-Sevilla.10


Vestíbulo y salón de fumadores del Cabo San Antonio. (Postales publicitarias de Ybarra y Cía.)
Como otros edificios construidos con carácter provisional, éste de la Marina Mercante, se consideró la posibilidad de quedar como permanente por el tipo construcción, en un informe realizado por la Oficina Técnica de la E.I.A. una vez clausurado el Certamen. 11

En una fotografía aérea que se conserva en el Archivo Fotográfico del Ejército del Aire,12 se observa como el edificio del que fuera Pabellón de la Marina Mercante, se encontraba aún en pie en mayo de 1933. Desconocemos el momento de su derribo y empresa que lo realizó, pero teniendo en cuenta que este edificio se encontraba situado en terrenos de la Junta de Obras del Puerto de Sevilla, pudiera ser que fuera utilizado por dicha Junta y por ello se retrasara su derribo.

Fotografía aérea tomada el 29 de mayo de 1933, donde se aprecia aún en pié el Pabellón de la Marina Mercante. (Archivo Fotográfico del Ejército del Aire)
NOTAS
1.- Archivo Municipal de Sevilla, Sección XVIII. Caja 100 rollo 721, fotogramas 194 a 226. Exp. Junta de Obras del Puerto -Emplazamientos-. Acuerdos del Pleno del Comité celebrado el 09 de abril de 1927.
2.- Ibídem. Caja 100 rollo 721, fotogramas 260 a 310. Exp. Comandancia Militar de Marina. Acuerdos de la Comisión Permanente celebrada el 01 de abril de 1927.
3.- Ibídem. Archivo. Exp. Comandancia Militar de Marina. Oficio de fecha 17 de septiembre de 1927, dirigido al Ingeniero Director de Obras y Proyectos comunicando acuerdo de la Comisión Permanente del día anterior.
4.- Notas de la Exposición. Nuestra Marina mercante. El Sol, 08 de noviembre de 1929.
5.- Archivo Municipal de Sevilla, Sección XVIII. Caja 39 rollo 662, fotograma 136. Acuerdos de la Comisión Permanente celebrada el 08 de marzo de 1929.
Solo se le cobró 1.500 m2 de construcción a cinco pesetas, en total 7.500 pts.
6.- Arquitectura del Regionalismo en Sevilla (1900-1935). Alberto Villar Movellán. Pág. 470
7.- Ibídem. Págs. 388 y 390
En declaraciones de Illanes en la revista Cortijos y Rascacielos. Nº 78. 1953 Pág. 37
“tuvo como principal preocupación al proyectar, que en la planta y el alzado respondiese cada local a su propia función en forma y volumen; ligados en planta por un vestíbulo común y en alzado por la torre, como elemento principal que, por dominarlos a todos en altura, los uniera bajo su protección”.
8.- Para redactar la descripción del interior del pabellón y de las instalaciones que las navieras exhibieron, nos hemos basado en las crónicas aparecidas en los siguientes diarios:
- Notas de la Exposición. Nuestra Marina mercante. J. Murciano, El Sol, 08 de noviembre de 1929.
- La Exposición Ibero-Americana. Nuestra Marina Mercante. Antonio Armenta. La Voz de Menorca. 27 de diciembre de 1929. Pág. 1
-Una gran empresa naval. La Compañía Trasatlántica y la Exposición Iberoamericana. La Época. 26 de abril de 1930.
-El “stand” de la Compañía Trasmediterránea. La Época. 26 de abril de 1930.
- La Compañía Ybarra (S. en C.) ha llevado a la Exposición el modelo de su moderna motonave “Cabo San Antonio”. La Época. 26 de abril de 1930.
9.- Datos tomados de la publicidad insertada en el Libro de Oro de la Exposición Ibero Americana.
10.- Pabellón argentino. El Noticiero Sevillano, 11 de septiembre de 1929. Pág. 8.
11.- Archivo Municipal de Sevilla, Sección XVIII. Caja 99 rollo 720, fotogramas 490 a 536. Informe de fecha 04 de julio de 1930 de la Oficina Técnica dirigido al Secretario General de la E.I.A.
12.- Archivo del Ejército del Aire. Imagen tomada el 29 de mayo de 1933. Serie 1 núm. 833

FUENTES

- ARQUITECTURA DEL REGIONALISMO EN SEVILLA 1900-1935. Alberto Villar Movellán.

- GUIA DE LA EXPOSICION IBERO AMERICANA 1929-1930

- LOS PABELLONES DE LA EXPOSICION IBEROAMERICANA, Alberto Villar Movellán

- La Exposición Iberoamericana “Fondos de la Hemeroteca Municipal”

-LA EXPOSICION IBEROAMERICANA A TRAVÉS DE LA PRENSA (1923-1929). Encarnación Lemus López.

-La Naviera Ybarra. Adolfo Castillo Dueñas

- Libro de Oro de la Exposición Ibero Americana

-Archivo del Ejército del Aire

- ABC Sevilla.- LA ESTANCIA REGIA EN SEVILLA. Págs. 17 y 18 30 de Octubre de 1929

- ABC Sevilla.- LA EXPOSICION IBEROAMERICANA. Pág. 18 01 de Noviembre de 1929

- ABC Sevilla.- SEVILLA BARRIO A BARRIO

-Nuestra Marina Mercante. El Sol. 08 de noviembre de 1929.

- La Compañía Ybarra ha llevado a la Exposición el modelo de su moderna motonave “Cabo San Antonio”. La Época. 26 de abril de 1930.

- El Stand de la Compañía Trasmediterránea. La Época. 26 de abril de 1930.

- La Compañía Trasatlántica y la Exposición Iberoamericana. La Época. 26 de abril de 1930.

- Nuestra Marina Mercante. La Voz de Menorca. 27 de diciembre de 1929

- http://www.sevillasigloxx.com
-http://cvc.cervantes.es/actcult/museo_naval/sala8/caracteristicas/
http://portal.apsevilla.com/wps/portal/puerto_es/cultura_es?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/APS/puertosevilla/potleisure/cultura/CultPatrimonio/
-http://astilleroscadiz.buques.org/Construcciones/Echevarrieta/ 
-http://vidamaritima.com/2007/06/la-motonave-cabo-san-antonio/
-http://www.trasmeships.es/29.html



















LOS PABELLONES COMERCIALES




INTRODUCCIÓN

Tratar el tema de las representaciones de las firmas comerciales e industriales, así como de particulares y organismos oficiales que estuvieron presentes en la Exposición, es tarea ardua y de dudoso resultado, por lo que solo se ha realizado un somero esbozo de estas, mediante la sucinta descripción de los distintos tipos de instalaciones comerciales, su ubicación y en algunos casos los productos y la actividad comercial que desarrollaba.

El gran número de las edificaciones, stands y kioscos levantados tanto en el recinto de la Muestra, como en el interior de las galerías y pabellones erigidos por la organizadora, en contraste con la poca y en algunos casos nula información que de ellas se tienen, hacen que esta labor investigadora tenga un pobre resultado. Salvo escasas referencias en estudios realizados por algunos especialistas en el tema Iberoamericano; solo nos hemos podido apoyar en la información que aportan las Actas de la Comisión Permanente, en los expedientes existentes en los fondos que de la Exposición custodia el Archivo Municipal de Sevilla y en ciertas revistas o periódicos publicados en aquella época

Esta sequía documental y bibliográfica, bien podría deberse a la escasa consideración artística y arquitectónica que estas numerosas construcciones tuvieron en su momento; no siendo hasta fechas recientes cuando se les está dando el valor que en su día no tuvieron.

Es preciso resaltar las dudas sobre la localización e incluso de existencia de algunos de estos pabellones o stands debido, fundamentalmente, a la falta de documentación en sus expedientes, en los que solo se conservas algunas hojas sueltas, que no aportan información relevante sobre estas edificaciones; además de lo tardía de sus construcciones, por lo que en la mayoría de los planos del Certamen existentes, no aparecen indicados.

Otra fuente informativa de primer orden, son las de empresas y casas comerciales que estuvieron presentes en el Certamen, y que aún hoy día existen, habiéndose contactado con gran número de ellas, sin que en la mayoría de los casos hayamos recibido respuesta alguna, salvo honradísimas excepciones, que ha puesto a nuestra disposición todos sus archivos documentales.

En la esperanza de que éste trabajo, humilde pero ilusionado, sirva como base para que futuras generaciones de investigadores y estudiosos de la Muestra Iberoamericana, pongan en valor lo bueno que hubo dentro de las representaciones comerciales

. . . . . . . . . . . .

Con el nombramiento de José Cruz Conde como Comisario Regio a finales de 1925, se relega al gobierno municipal en la toma de decisiones, pasando el Estado a dirigir la Exposición y con ello, las políticas gubernamentales promovidas por éste, cuya intención era la de proclamar el carácter fundamentalmente artístico del Certamen sevillano, dejando las iniciativas tanto industriales como comerciales para la Exposición de Barcelona, pasando éstas a un segundo plano en la Iberoamericana.

De la Exposición se esperaba que fuera un revulsivo económico para Sevilla, sin embargo el programa del gobierno se centró en un acercamiento Hispanoamericano como base de una cooperación mayor en materia de comunicaciones e intercambios comerciales, quedando en los pabellones construidos por las repúblicas iberoamericana, las representaciones comerciales de dichos países, con la idea de que Sevilla se convirtiera el punto de encuentro entre los potenciales compradores europeos, y los industriales americanos que expondrían sus productos para la venta.

De esta gran idea nada quedó pues, el brusco cambio de rumbo político que se produjo en los estados de ambos lados del Atlántico, como consecuencia del “crak” de la bolsa de Nueva York en octubre de 1929, propició que ninguno de estos grandes proyecto cuajaran quedando relegados en el olvido, suponiendo solo un transitorio acicate para las industrias locales de la construcción y de los talleres artesanales de cerámica y forja; desarrollando el Ayuntamiento únicamente la vertiente turística, pero olvidando el Estado el favorecer y potenciar el crecimiento económico de la ciudad.

En el Capítulo II del Reglamento General de la Exposición Iberoamericana, se recogían las disposiciones relativas a las instalaciones de carácter comercial, estableciendo en su art. 6º las clasificaciones por actividad. 1  

La normativa diferenciaba dos tipos de instalaciones comerciales. Por un lado las destinadas a la presentación o propaganda de los productos y objetos propios de la agricultura o de la industria de los países participantes en el Certamen. Y por otro, las que se destinaban a restaurantes, cafés, despachos de venta al detall de refrescos y artículos de pastelería, confitería y similares; venta de flores y pequeños objetos de uso personal y material fotográfico, y los establecimientos de reclamo artístico y para espectáculos teatrales, de circo, cinematográficos y demás atracciones.

Para albergar estas instalaciones comerciales, se destinaron lugares en el interior de pabellones y galerías construidos ex profeso por la Comisión Permanente, así como reservando determinadas parcelas de terrenos para el emplazamiento de los edificios propios erigidos por las empresas o particulares que así lo solicitaran. En el art. 7 se especifican cuales eran estas instalaciones ó lugares, distribuidos de la siguiente forma:



I.- PABELLÓN DE PRODUCTOS NACIONALES PARA LA EXPORTACIÓN. 
En este pabellón se podían instalar las entidades mercantiles domiciliadas en España interesadas directamente en el comercio nacional de exportación. La distribución en el interior del pabellón se haría con arreglo a la actividad de cada entidad dividida en doce secciones.2 

Cada sección dispondría de una sala de exposición y otra de gráficos y estadísticas, además de un local dedicado a oficina comercial, donde los expositores podrían facilitar información y realizar transacciones comerciales. Así mismo en el centro del edificio, se situaría un salón de fiestas.

II.- GALERIAS COMERCIALES
En estas instalaciones, se ubicaron las empresas no incluidas en las secciones en que se indicaban en el Pabellón de Productos Nacionales para la Exportación, divididos en dos Secciones, una Extranjera y otra Nacional. Es decir las Galerías Comerciales Extranjeras y las Galerías Comerciales Nacionales, distribuidas estas últimas por la nacionalidad de la casa expositora.

La clasificación de los expositores de ambas Secciones, nacional y extranjera, se efectuará dependiendo si se instalaban en locales independientes habilitados al efecto, o en las salas generales, dispuestas en las referidas Galerías.3  

III.- PABELLONES Y GALERIAS DE AGRICULTURA.
Las empresas comerciales dedicadas al programa de la Exposición Agrícola y Ganadera, se distribuían en los pabellones e instalaciones, que la organización construyó para tal fin, como eran los llamados Palacio de Agricultura o del Aceite, y Maquinaria Agrícola. Estas actividades agrícolas y ganaderas, tenían un reglamento especial, siendo de carácter internacional pudiendo participar cualquier expositor domiciliado en alguno de los países concurrentes al Certamen.4 

IV.- TERRENOS DISPONIBLES
La Comisión Permanente, reservó distintos lugares del recinto de la Exposición, para atender la demanda de particulares o empresas que desearan construir a sus expensas pabellones para la exposición de sus productos, estos serán denominados como Pabellones Propios Nacionales.

Las zonas que se reservaron para tal fin, estaban señaladas en un plano adjunto, donde también se indicaban los terrenos asignados para la instalación de restaurantes, cafés, kioscos de ventas de productos diversos y atracciones.5 

V.- PABELLÓN DE MAQUINARIA
Destinado a la exposición industrial de maquinaria agrícola, ganadera, metalúrgica y derivados.

Plano general de la Exposición con indicación de las zonas reservadas y el tipo de instalación o actividad destinado. (plano insertado en el Reglamento General de la Exposición Ibero Americana)

Todas las empresas y particulares interesados en estar presentes en la Exposición, debían abonar por diferentes conceptos una serie de derechos que se indicaban en el Cuadro de Tarifas.6 

Así, por los derechos de inscripción debían ingresar 50 pts., si pretendían concurrir en los Pabellones de Maquinaria, o de Productos para la Exportación, y en los locales independientes especialmente habilitados dentro de las Galerías Comerciales tanto Nacional como Extranjeras; pero si lo hacía en las salas generales de las Galerías, solo eran 25 pts. Este mismo importe y por el mismo concepto debían abonar las firmas comerciales que construyeran sus Pabellones Propios Nacionales.

Otro concepto por el que también debían pagar, era por el alquiler de la superficie que ocupaban, estos importes variaban dependiendo del pabellón o galería donde se ubicaba, y si la instalación o stand, se encontraba en la zona de departamentos aislados o en las salas generales, o si las instalaciones tenían dos lados de acceso o tres. 

Los Kioscos e instalaciones relacionadas con restaurantes, cafés, ventas de refrescos y productos diversos y atracciones, debían abonar 100 pesetas por los derechos de inscripción, y por la ocupación de terrenos, una tarifa que iba desde 60 pts/m2 por instalaciones de 10 m2 como mínimo, a las 5 pts,/m2 por 1.500 m2 como mínimo.

Una vez aprobada la participación, los expositores debían hacer frente además, de los gastos por los suministros de agua, luz, fuerza motriz, alcantarillado y conexión telefónica en su caso.7 De la venta de productos realizadas dentro del recinto de la Exposición, la Comisión Permanente recibía un 5%, que se elevaba al 10%, si estos eran alimenticios y bebidas.8 

En el art. 35 del mencionado Reglamento, establecía que los expositores instalados en pabellones propios, debían desalojar el local y dejarlos en su primitivo estado, retirando todos los materiales procedentes de la demolición, dentro de los tres meses siguientes a la clausura de la Exposición.

Para el estudio de este capítulo sobre los pabellones e instalaciones industriales y comerciales, y su ubicación en el recinto de la Muestra, los clasificaremos según los distintos apartados que el Reglamento les designó. Pero antes de adentrarnos en el tema en profundidad, es necesario determinar algunos aspectos diferenciales en los tipos de representaciones comerciales.

Así tenemos los denominados Pabellones Propios Nacionales, que eran instalaciones de carácter provisional en casi su totalidad, que se repartieron por todo el recinto de la Exposición ofreciendo a los visitantes diferentes tipos de servicios y actividades, siendo estas levantadas por firmas comerciales e industriales, por algunos particulares y por las Cámaras de Comercio de ciertas regiones. 

Dentro de este apartado, también podríamos incluir a aquellas destinadas a la venta de gran variedad productos, así como los establecimientos de servicios, restaurantes, bares, kioscos, etc.

De éstos último podríamos destacar los restaurantes que se diseminaron por diferentes sectores del Certamen, como el Florida junto al Estanque de los Lotos, el Américan Bar y el Plantación en la avenida de Almagro; La Floresta en la avenida Hernán Cortés, junto a la Fuente de los Leones, y el Embajadores junto a la avenida de D. Pelayo, y que mas tarde fue denominado Andalucía, todos en el Parque de María Luisa. 

Boceto del conjunto correspondientes a las Galerías Comerciales Nacionales y el Pabellón de Productos para la Exportación. (Ilustración del Álbum Artístico. Enrique Piñal)

En el Sector Sur se encontraban la Gran Brasserie y el Palacio Chino en el Parque de Atracciones, este último se trata en el apartado correspondiente al citado Parque de Atracciones de esta obra, al igual que la sucursal del Pasaje de Oriente, que se situó en la avenida de la Raza entre el Pabellón de Industrias Generales y las Galerías Comerciales Extranjeras, dentro del apartado correspondiente a estos últimos.

También se encontraban dentro de los locales de restauración, la Taberna de La Cruz, venta típica sevillana, y el local de Ibañez y Boet, bar para la venta de refrescos, ambos en pleno centro de las instalaciones comerciales, a los que le dedicaremos su atención cuando tratemos los pabellones del Sector Sur. Y por último el Palermo, situado en éste Sector, pero del que desconocemos su emplazamiento exacto.

Además de estos establecimientos de restauración, existían en los diferentes pabellones internacionales, locales que servían productos de sus países como los de Argentina, Brasil, Méjico, Portugal, Chile, etc., e incluso en los regionales como el de las Diputaciones Vascas ó el extremeño, o provinciales como el de Sevilla e incluso oficiales como el de la Prensa.

Entre las pequeñas instalaciones y kioscos podríamos tomar como ejemplo el levantado por Fernando Berraquero Ariza de Sevilla, se le concedió una parcela de 49 m2 en la avenida de las Delicias para la venta de cervezas y fiambres, situado cerca de la estación de Plaza de América del ferrocarril en miniatura, que también se conoció como Bar Delicias, y que estuvo abierto por lo menos hasta mediados de 1932,9  (aunque está pendiente de confirmación, podría ser antecesor del Kiosco-restaurante El Líbano) o el de Juan Diego Gámez de las Cuevas vecino de Cádiz, y que estaba dedicado a la venta de chocolates, bombones, caramelos y derivados, o los que vendían los emblemas oficiales de la Exposición, y que mas adelanta hablaremos de ellos.

Formando parte de los que se llamaron “Pabellones Propios Nacionales”, había unos destinados exclusivamente a mostrar sus productos para la exportación, y no a la venta al detall, llamados estos “Pabellones Nacionales de Productos para la Exportación”, como por ejemplo el de la Hispano Suiza dedicada a la fabricación de motores de aviones y automóviles, Longoria o Carbonell relacionados con la producción y exportación de aceites, o los de las compañías Peñarroya dedicada a la minería y Uralita a la construcción. 

Otras empresas ofrecían sus productos de forma gratuita al público como Maggi, cubitos de caldo, La Lechera y La Sociedad Lechera Montañesa, vasos de leche; Matías López chocolates; La Cruz del Campo cerveza con tapa de bonito con tomate, etc.

También los había que vendía sus productos, como Codorniú sus cavas, otras prestaban sus servicios como el Banco Central, con sucursal y agencia de viajes dentro del recinto o las dedicadas a los vinos como Osborne, Domecq, o Sancho Panza. 

Acogiéndose al art. 26 del mencionado Reglamento General, en el que admitía la organización colectiva de expositores a efectos de construcción de pabellones nacionales por cuenta propia, las cámaras de comercios agrupadas por regiones, también vieron la oportunidad de reunir a sus empresas e industrias para poder presentarlas juntas en un mismo edificio, como ocurrió con los pabellones industriales de las regionales valencina, vasca y catalano-balear. Lo mismo ocurrió con las empresas con la misma actividad comercial concurriendo en los pabellones de las industrias derivadas de actividades agrícolas, ganaderas, sedas, tabacos o marina mercante. Son estos los que podríamos clasificar como “Pabellones Industriales Regionales, derivados de la Agricultura y la Ganaderas, y de la Marina”.

Otro apartado que trataremos en éste Capítulo, será el de las empresas que expusieron sus productos en “stand” situados en el “Pabellón de Industrias Generales, en las Galerías Comerciales tanto nacionales como extranjeras, y de Maquinaria Agrícola”, edificios levantados por el Comité para dar cabida a aquellas industrias y comercios que no podía construir pabellones propios, concurriendo de forma colectiva, como los embutidos de la firma Sánchez Romero Carvajal en el Pabellón de Ganaderos del Reino, ó los vinos de las bodegas de Sanlúcar, en las Galerías Comerciales Nacionales


Bocetos del Pabellón de la Asociación General de Ganaderos del Reino, de la Maquinaria, y del Cultivo del Tabaco y . (Ilustración del Álbum Artístico. Enrique Piñal)

Y por último conoceremos los que Amparo Graciani denomina “Pabellones Adicionales”10 o “provisionales”,11erigidos por empresas e incluso por los mismos países, para mostrar sus productos y que por distintos motivos no pudieron estar presentes dentro del edificio de su lugar de origen, como los realizados por La Prensa y La Nación, diarios argentinos; El Café Suave de Colombia y el Rancho del café de Guatemala, todos ellos instalados junto a los edificios representativos de sus países.

Otro elemento a tener en cuenta sería el carácter efímero de estas edificaciones, dado por la propia condición de las mismas y que en el art. 35 de la normativa ya referida, se establece la obligación de desalojar el local y su demolición dentro de los tres meses siguientes a la clausurada la Muestra.

Pero no todos los pabellones fueron derribados con esa prontitud y en algunos casos prolongaron su existencia algunos años, como fue el caso del pabellón de González Byass e Hijos de Ybarra, o el la Hispano Suiza que, por su singularidad, será estudiado en su momento.

De esta destrucción solo se han salvado el Pabellón Domecq, previsto desde un principio como permanente al igual que el de la Compañía Telefónica Nacional considerado por algunos autores como construcción oficial, como así lo refleja Eduardo Rodríguez Bernal en su obra “Historia de la Exposición Iberoamericana de Sevilla”; no obstante en este trabajo se le ha dado carácter de comercial, y el Pabellón Nuevo Casino, transformado primero en colegio para niñas ciegas como Colegio de la Madrina, mas tarde ocupado por la Hemeroteca Municipal y actualmente por el Área de Protección Ambiental. 
Imagen con algunos pabellones comerciales en el Sector Sur. De izquierda a derecha Banco Central, Comisaría Algodonera del Estado, Lozano y Cía., Industrias Zarracina y de la Industria Sedera Española. (Postal de la época)

También nos encontramos con una serie de representaciones industriales y comerciales, de las que no se tiene conocimiento de su ubicación, procedentes tanto de informaciones aparecidas en la prensa, como de las solicitudes que expositores elevaron al Comité Permanente, para la asignación de parcelas para su construcción, recogida en las actas de la Permanente. Sin embargo ha de tomarse esta información con cierto reparo, ya que es posible que, algunas de las representaciones comerciales o bien no realizaron ningún tipo de edificación, y se alojaron dentro de algunas galerías o pabellones industriales levantados por la organización, o simplemente no estuvieron presente en la Muestra por distintos motivos.

Entre los casos de empresas que habían solicitado parcela para la construcción de un pabellón propio, y finalmente se instalaron en alguna galería o pabellón oficial, está el de la Sociedad Española de Construcciones Electro-Mecánica, esta compañía con sede en Madrid y fábrica en Córdoba, se dedicaba a la fundición de hierro, electrolisis del cobre, metalurgia y construcciones eléctricas, presentó solicitud a la Comisión Permanente el 7 de diciembre de 1928 para la construcción de su pabellón,12 y del que no se tienen más datos que, una propaganda de esta entidad que la sitúa en los stand 530 al 536 del Pabellón de Maquinas donde se exhibieron piezas de cobre, latón, aluminio y maquinaria eléctrica. 

Igual caso que los anteriores se encontraba la solicitud formulada por los Srs. Sánchez Romero Carvajal y Cía. de Huelva para la venta de carnes de cerdo, embutidos y jamones, que el día 28 de Junio de 1928, solicitaban espacio para la construcción de un pabellón propio nacional, asignándole la Permanente la parcela 98, para tal fin. Posteriormente en oficio del Arquitecto General de fecha 12 de Noviembre, da cuenta de que la citada compañía, había desistido en la construcción del pabellón, reservándose la referida parcela 98 al posible expositor “Mantequerías Arias”,13 que al final tampoco ocupó, ya que en las parcelas núms. 94, 95, 98 y 99, se levantó el Pabellón de la Cía. Carbonell. Esta firma de productos cárnicos instaló definitivamente, un pequeño stand en el Pabellón de la Asociación de Ganaderos del Reino.14

Por otro lado se encuentra las instalaciones que le fueron asignada una parcela para su construcción, pero sin embargo no hemos podido constatar fehacientemente tal extremo, como el caso del pabellón de la casa Kodak, del que sabemos que presentó solicitud para una superficie de terreno, para la instalación de un kiosco el 7 de diciembre de 1928, para la venta de películas y aparatos, “en el emplazamiento señalado por el Sr. Arquitecto General en la Plaza de América”,15 desconociéndose el lugar exacto.

De Jardinerías P. Martín, consta el acuerdo de la Comisión Permanente de 26 de Octubre de 1928, de concederle un espacio de 4.000 m2 delante del Pabellón de Maquinaria para la instalación de dibujos de jardinería y exposición de diversas plantas.16 Pero pocos días antes de la inauguración de la Exposición, aparece en una relación de pabellones de los que no se tenían ninguna noticia.17 
Pabellón de la casa de productos de perfumería Calber. (Postal de la época)

La empresa Columbia, aparecen en una relación de pabellones que a fecha 9 de mayo de 1929, debían continuar con las obras por no tenerlos concluidos, situándolos cerca de la avenida Reina Victoria.18 

Tampoco conocemos la situación de los pequeños stands, que al parecer la Sociedad Española de Librerías diseminó por distintos lugares del recinto,19 ó de Juan Diego Gámez de las Cuevas de Cádiz, para la venta de chocolates, bombones, caramelos y derivados, que se le concedió un espacio en la parcela nº 55.20 En estas mismas circunstancias se encontraban las solicitudes presentadas el 24 de noviembre de 1928 por Juan Moreno Rodríguez de Sevilla, de 50 m2 en la parcela nº 107, cerca del Pabellón de Agricultura para el Instituto Español Químico Farmacéutico, y la de José Conde y Cía. de Madrid, en la parcela 86 para exponer pasta para la cara.21  

Del pabellón de la empresa S.A. Azamón, dedicada a la fabricación de abonos y fertilizantes agrícolas, sabemos que se construyó en terrenos del Ayuntamiento en la Huerta de San José, según un listado de pabellones donde se indicaban la propiedad de los terrenos que ocupaban22  y con posterioridad en junio de 1933, da su conformidad para que un contratista derribe su pabellón, eximiéndose de cualquier tipo pagos por dicho derribo.23 

Otro caso interesante es el de Cercados Riviere y Cía., empresa ésta propiedad de la familia Riviere, que fue la introductora del enrejado de simple torsión en España procedente de Inglaterra, y que le fue concedida la parcela núm. 33, entre el Barrio Moro y el Pabellón Maggi. Antes de empezar su construcción, solicitó una reducción del terreno concedido, autorizándole la Permanente a que la parcela fuera de 120 m2, debido a la imposibilidad de cambiar su ubicación "por estar muy alejada". Sin embargo a pesar de todos estos datos, nos ha sido imposible localizar la ubicación de esta instalación.24 

Boceto del pabellón de la fábrica de chocolates Matías López. (Ilustración Comercio Internacional Anuario 1928)

“-De aquello, ¿qué quedó?
-No pudo quedar nada. Cayó Primo de Rivera, Berenguer quiso liquidar la Exposición cuanto antes y la República ni siquiera atendía a oír nada de ella. Aparte de ello incidió sobre la Exposición el -crack- económico de 1929, que repercutió en toda Hispanoamérica. Tanto es así que cuando se clausuró la Exposición, no quedaba en las naciones hispanoamericanas ninguno de los presidentes que había cuando la inauguración. Es más; todos estos países, después de la crisis de Wall Street, tenían gobiernos diametralmente opuestos a los anteriores. De forma que se cambiaron todos los comisarios de los pabellones, y ningún gobierno quería saber nada de las ideas comerciales que habían aceptado con gran entusiasmo sus predecesores. Incluso hubo algún comisario, como Pancho Graña, del Perú, que no pudo volver a su país, porque los nuevos dirigentes lo habían procesado.
El -crack- de 1929. La caída de Primo de Rivera. La República. Tres causas determinantes de que la obra comercial de la Exposición no siguiera en pie.”25

Estas líneas escritas por Antonio Burgos, y publicadas en el diario ABC en 1967, compendian de forma magistral, como las esperanzas puestas en el Certamen para que la ciudad despegara económicamente, se fueran al traste.

SITUACIÓN DE LOS PABELLONES COMERCIALES EN EL RECINTO DE LA EXPOSICIÓN.

Debido a la gran cantidad de pabellones, stands, kioscos e instalaciones comerciales que se tratan en este apartado, y al objeto de conocer su ubicación dentro del recinto exposicional, seguiremos el orden numérico que los identifica en los planos que se adjuntan, dividiéndolos por sectores.

En el primero de ellos correspondiente a la zona comprendida entre los Jardines de San Telmo y Parque de María Luisa; el segundo los situaremos en la avenida de Moliní y de La Raza, en su margen derecha, y el tercer y último sector donde se concentraron el mayor número de instalaciones comerciales, en la avenida de La Raza, en su margen izquierda, desde el Parque de Atracciones, hasta el Campo de Polo y la Exposición de Ganados, y en profundidad hasta el Pabellón del Aceite y la trasera de los pabellones de Cuba y República Dominicana, y actual avenida Reina Mercedes.

SECTOR 1

1 NUEVO CASINO, 2 PLATERÍA ESPUÑES, 3 TIENDAS DE LUJO AVD. MARIA LUISA, 4 QUINTA DE GOYA, 5 BANCO CENTRAL, 6 HISPANO SUIZA, 7 ECHEVARRIETA, 8 TELEFÓNICA, 9 DOMECQ, 10 COMPAÑÍA HIDROELÉCTRICA ESPAÑOLA, 11 PEÑARROYA, K KIOSCOS Y EXPOSITORES AMBULANTES
A este Sector corresponden los pabellones e instalaciones levantadas por distintas firmas comerciales en el espacio comprendido entre los Jardines de San Telmo, Prado de San Sebastián, Parque de María Luisa, Plaza de América y Jardines de las Delicias de Arjona.

A pesar de lo extensa de su área, no fueron muchos los pabellones comerciales que se construyeron es este sector, habida cuenta de que en un principio este tipo de instalaciones se ubicarían en la avenida de la Raza y en el Sector Comercial, junto al Parque de Atracciones, del Sector Sur.

Además de los pabellones y restaurantes que se indican en el plano adjunto, se diseminaron por todos los jardines pequeños stand y kioscos, como el de bebidas de Fernando Berraquero Ariza en la avenida de las Delicias, o los de venta de tarjetas postales en la Plaza de América. Otro pequeño pabellón que se levanto cerca de esta Plaza, fue el de la casa fotográfica Kodak, del que tampoco tenemos noticias de su ubicación exacta, ni de los contenidos; o los que vendían emblemas oficiales de la Exposición propiedad de los Srs. Guerrero, Pérez y Ortiz, situados frente a la Plaza de España y junto a las avenidas de Rodríguez Caso y conde de Urbina, y los diseminados por la Sociedad General Española de Librería, o el situado en la avenida de la Borbolla alquilado por Abilo Jesús, tras la clausura de la Exposición, y que actualmente conocemos como Kiosco Abilio.

Aparte de los kioscos, también se autorizó la venta ambulante de diversos servicios, como el alquiler se sillas, los fotógrafos al minuto, las barcas de la ría en la Plaza de España, betuneros, vendedores de postales, patatas fritas, agua, barquillos y pastelería, además de recreos infantiles como calesitas, borriquillo y cochecitos para niños, etc. A estas actividades las hemos denominado Expositores Ambulantes.

En la avenida de María Luisa, en la acera junto al Parque, se instalaron una hilera de tiendas de ventas de artículos de lujo, de las que prácticamente no se tienen noticias.

En este plano también se encuentran indicados los pabellones adicionales a los pabellones internacionales como los de Café Suave de Colombia, los diarios La Nación y la Prensa de Argentina, y el Rancho del pabellón de Guatemala, todos en la avenida de Las Delicias.

                               Pabellón Domecq (Postal de la época)                                   

Pabellón Hispano Suiza. (Revista La Hispano Suiza)

Banco Central. (Comercio Internacional. Anuario 1929)

Quinta de Goya. (Porta folleto publicitario)                                

SECTOR 2

12 NESTLÉ “LA LECHERA”, 13 PERFUMERÍA CALBER, 14 MARINA MERCANTE, 15 LA MAQUINISTA TERRESTRE Y MARÍTIMA, 16 CIA. FERROCARRILES MZA, 17 SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CONSTRUCCIÓN NAVAL, 18 JEREZ, 19 INDUSTRIAS VALENCIANAS, 20 INDUSTRIAS CATALANO-BALEAR, 21 INDUSTRIAS VASCAS, 22 PABELLÓN DE INDUSTRIAS GENERALES, 23 SALA DE ESPECTÁCULOS, 24 GALERIAS COMERCIALES AMERICANAS, 25 II SALÓN DE AERONAUTICA NACIONAL, 26 GALERIAS COMERCIALES NACIONALES (PABELLÓN 1 ó NORTE Y PABELLÓN 2 ó SUR).
El Sector segundo comprende la hasta entonces avenida de La Raza íntegramente, desde su intersección con la avenida de Moliní hasta la avenida de Venezuela, actual Profesor García González. En este sector se levantaron los pabellones comerciales e industriales de mayor envergadura, como los de la Marina Mercante y Sociedad Española de Construcción Naval; y los industriales de Valencia, Cataluña-Baleares y Vasco, así como las Galerías Comerciales, tanto nacionales como extranjeras erigidas por el Comité Permanente de la Exposición, al final de esta avenida.

De todas estas construcciones, solo existen las instalaciones edificadas por este organismo oficial para el Pabellón de Industrias Generales y las Galerías Comerciales Extranjeras y sus anexos ocupados por el II Salón de la Aeronáutica Nacional y la Sala de Espectáculos, y que desde su planteamiento se tenía intención que fueran utilizados como almacenes del cercano Puerto de Sevilla, como así ocurre en la actualidad.

Se eligió esta avenida de amplia perspectiva para ubicar en ellas las edificaciones e instalaciones de mayores proporciones, formando así un conjunto heterogéneo de pabellones de diferentes estéticas y estilos que abarcaban desde el industrial de las Galerías Comerciales Extranjeras o La Maquinista Terrestres y Marítima, pasando por el neobarroco del de industrias valencianas, el regionalista de industrias vascas y art decó del catalano-balear o Calber, solo por mencionar algunos.

Como ya se ha indicado anteriormente, la falta de datos de la mayoría de las instalaciones levantadas por las firmas comerciales, nos impide tratar de forma amplia los contenidos de cada una de éstas, limitándonos a breves comentarios y, con fortuna, alguna imagen o plano del edificio; si bien en ciertos casos, gracias al hallazgo de algunos documentos, ha hecho posible que sean tratados con mayor extensión.

Avenida de la Raza. A la izquierda el Pabellón de la Perfumería Calbert y el Palacio Chino del Parque de Atracciones. A la derecha de esta avenida se levantaron los pabellones comerciales e industriales de mayor envergadura. (Ilustración revista Exposición Iberoamericana. Album Artístico)
Pabellón de las Industrias ó Producción Valenciana. (Postal de la época)
Pabellón de la Cía. ferroviaria M.Z.A -Madrid-Zaragoza-Alicante-. (Archivo Histórico Ferroviario)

Galerías Comerciales Americanas, donde se encontraban instaladas las representaciones de Bolivia, Panamá y el Salvador. (Postal de la época) 
Pabellón de Nestlé o de la Lechera. (Archivo histórico Nestlé)


SECTOR 3

27- CIA. EL MATERIAL INDUSTRIAL, 28- MAQUINARIA, 29 EXPOSICIÓN DE GANADOS, 30- CERCADOS RIVIERE Y CIA, 31- MATÍAS LÓPEZ, 32- CASA GONZÁLEZ BYASS E HIJOS DE YBARRA, 33- CASA CODORNIU, 34- PABELLÓN DEL ACEITE, 35- CASA INFANTE (PRUDEMCIO ARENAS), 36-INSITUTO ESPAÑOL DE PERFUMERIA, 37- LOZANO Y CIA., (JULIO DIAZ BAÑOS) 38- LA ALGODONERA, 39- BANCO CENTRAL, 40- BRITISH SULPHATE, 41- EDITORIAL VOLUNTAD 42- SEDA, 43- INDUSTRIAS ZARRACINA, 44- LANAS Y PIELES, 45- TABERNA DE LA CRUZ, 46- ANÍS SAN FERNANDO DE LUCENA HERMANOS, 47- FERNÁNDEZ Y ROCHE, 48- CERVEZA EL AGUILA, 49- ASOCIACIÓN GANADEROS DEL REINO, 50- ANÍS LA ASTURIANA, 51- AZUCAR?, 52- GAL, 53- SERVICIO AGRONÓMICO, 54- VIUDA DE AYALA, 55- PRODUCTOS ESMALTADOS, 56- DESCONOCIDO, 57- TABACOS, 58- IBAÑEZ Y CIA., 59- URALITA, 60- MANUEL GUERRERO, 61- SANTOJA, 62- EL ECLIPSE?, 63 RIOTINTO, 64- EL CAFETO, 65- OSBORNE Y CERVEZA LA CRUZ DEL CAMPO, 66, CARBONELL Y CIA., 67- LONGORIA, 68- LECHE CONDENSADA “EL NIÑO”, 69- MAGGI, 70- JOSE Mª IBAÑEZ- CHAMPAN EZCABA, 71- ZOTAL.
Este sector envolvía, por tres de sus lados, la gran plaza de los Conquistadores, con sus pabellones regionales y andaluces de abigarrados colores y diseños, sus fuentes monumentales y jardines.

Es aquí donde se produce la mayor concentración de pabellones comerciales, sobre todo en el lado norte de la plaza, y donde podemos ver también los estilos más alejados de las normas estilísticas oficiales, actuando los arquitectos con total libertad, presentando la arquitectura más moderna de la época que llevaba aparejada la idea de lo industrial, sirviendo como reclamo publicitario de aspecto llamativo, como el de la Casa Codorniu, con su gigantesca botella y el de ZOTAL, que contrastaban con otros de estética castiza o popular, como el de los sombreros de Fernández y Roche ó el de Osborne.

Dentro de los pabellones que destacaron por la utilización de un estilo más moderno fueron los de la empresa de caldos en cubitos MAGGI, El Eclipse, perfumería Gal, y Uralita.

También en ese sector se encontraba cerrando la plaza por su lado sur, el inmenso Pabellón de Maquinarias, donde los autores habían buscado dar el aspecto de una construcción de campo, con decoración propia del mundo rural, y en la actual avenida Reina Mereces, el Barrio Moro, que aún siendo de carácter comercial, se trata junto al colonial del Protectorado de Marruecos.

Vista de la zona comercial del Sector Sur desde la avenida de la Raza, donde se concentraron el mayor número de pabellones comerciales. En el ángulo superior derecho los pabellones regionales y más abajo los comerciales de Maggi, El Cafeto, Río Tinto, Longoria y Carbonell. En el ángulo contrario, el Pabellón del Aceite, Codorniú, González Byass y más abajo, Cerveza El Águila, Cultivo del Tabaco, Ganaderos del Reino, Anís la Asturiana, y ya en primer plano el de Osborne-Cruz del Campo, entre otros. (Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Sánchez del Pando)
Vista de la avenida de Venezuela, actual Reina Mercedes, en primer plano a la derecha el Pabellón de Aragón, a continuación Matías López, González Byass- Hijos de Ybarra y al fondo el de Codorniú, coronado con su mítica botella. (Archivo del autor)
Pabellón del Anís de la Asturiana (Archivo del autor)
Pabellón Uralita (Archivo del autor)
A continuación se incluye el índice de anunciantes del Libro de Oro Ibero Americano, Catálogo Oficial y Monumental de la Exposición de Sevilla, donde aparecen más de 250 firmas comerciales y empresas, que en su mayoría de una manera u otra estuvieron presentes en el Certamen.



NOTAS 
1.- Reglamento General de la Exposición Ibero-Americana. Publicado en Sevilla, 1928 (Imprenta. A Padura)
2.- Ibídem. Artículo 8.
Las doce secciones eran:
Sección 1ª.- Frutas frescas y secas y sus preparados.
Sección 2ª.- Productos Químicos-Farmacéuticos, Jabonería y Perfumería.
Sección 3ª.- Vinos, Licores y Aguardientes.
Sección 4ª.- Cereales Leguminosas, Hortalizas, Plantas industriales y sus derivados.
Sección 5ª.- Pescados en conserva y Salazones.
Sección 6ª.- Corcho y sus manufacturas.
Sección 7ª.- Industrias y manufacturas no expresadas.
Sección 8ª.- Cerámica y Loza.
Sección 9ª.- Mobiliario y Decoración.
Sección 10ª.- Industria textil.
Sección 11ª.- Aceite de Oliva y Aceitunas.
Sección 12ª.- Productos de la Minería y de la Metalurgia.
3.- Ibídem.  Artículo 9.
4.- Ibídem. Artículo 10.
5.- Ibídem. Artículo 11.
6.- Ibídem. Cuadro de Tarifas.
7.- Ibídem. Artículos 13, 14, 15 y 16.
8.- Ibídem. Artículo 46.
9.-
-Pabellones comerciales en la Exposición Iberoamericana. Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991. Pág. 27
-ARCHIVO MUNICIPAL DE SEVILLA. Sección XVIII Exposición Iberoamericana
Rollo 736.- Expediente Contaduría. Fotograma 624
Oficio fechado en Marzo de 1932, de Fernando Berraquero, solicitando utilizar un espacio cerca de la estación de ferrocarril en miniatura PLAZA DE AMÉRICA donde se encuentra su kiosco llamado BAR DELICIAS, para poner sillas y mesas, a fin de paliar el mal invierno debido a la crisis en la ciudad.
10.- Pabellones comerciales en la Exposición Iberoamericana. Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991.
11.- La Participación Internacional y Colonial en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Amparo Graciani García. (2010)
12.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 720 fotogramas del 467 al 482. (Expediente Pabellón Eclipse)
13.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 719 fotogramas del 339 al 342
14.- Los sucesos de la semana. La Unión Ilustrada. 02 de junio de 1929.
15.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 720 fotogramas del 467 al 482. (Expediente Pabellón Eclipse)
16.- Ibídem . Rollo 719 fotograma 410
17.- Ibídem. Rollo 719 fotogramas del 370 al 3830
18.- Ibídem. Rollo 720 fotogramas del 490 al 506.
19.- La Exposición Ibero-americana a través de la prensa (1923 – 1929). Encarnación Lemus López. Pág. 210
20.- Pabellones Comerciales en la Exposición Iberoamericana. El Pabellón Domecq. Amparo Graciani García. Revista APAREJADORES Núm. 39, 4º trimestre 1991. Nota 3.
21.- Archivo Municipal de Sevilla. Sección XVII. Exposición Iberoamericana. Rollo 719 fotograma 121
22.- Ibídem. Rollo 720 fotogramas del 490 al 506.
23.- .Ibídem Rollo 735 fotograma 206.
24.- Ibídem. Rollo 719 fotogramas del 417 a 424.
25.- La Exposición Iberoamericana de 1929: Un primer acercamiento comercial a América. Antonio Burgos. ABC Sevilla 26 abril 1967